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III Congreso Internacional Historia a Debate Santiago de Compostela

III Congreso Internacional Historia a Debate
Santiago de Compostela, 14-18 de julio de 2004


Globalización, antiglobalización, historia


MESA N. GLOBALIZACIÓN, ANTIGLOBALIZACIÓN, HISTORIA

Juan Manuel Santana Pérez (Universidad de Las Palmas, Canarias)

"Discurso historiográfico versus discurso de la Globalización"

Permítanme que comience mi intervención citando una historia cotidiana del abuelo de mi amigo el historiador venezolano Diógenes Molina; de pequeño vivía en un pueblito del Estado Lara cuidando sus cabritas. En aquellos tiempos se hablaba del progreso, que en realidad se trataba del progresismo, ya que no era simplemente una etapa de transición hacia otro modelo, sino es el modelo en sí mismo. De este modo, todos los esfuerzos y sacrificios que se le exigían a los latinoamericanos se justificaban por ese progresismo que los habría de llevar a ser un país rico cuando alcanzasen esa plenitud económica.

Sin embargo, esas expectativas cayeron en un pozo sin fondo, se dieron cuenta que no era posible el progreso en el sistema económico en que estaban inmersos, tanta inmolación y penuria no había servido para nada. Entonces, el abuelo de Diógenes siguió tranquilo con sus cabritas y se hizo una persona adulta.

Después los teóricos, tras sesudos análisis, descubrieron que la clave estaba en el desarrollo, ahora, todos ellos estaban en vías de desarrollo, por tanto, cualquier renunciación era escasa porque había que dar el salto de estar en "vías de" a llegar al pleno desarrollo, donde todos serían felices y se acabarían sus problemas. Pero el abuelo, tras la experiencia anterior lo miró todo con desconfianza campesina y no se lanzó a las grandes ciudades en busca de su lugar en el desarrollismo, sino que continuó con sus cabras y sus labores cotidianas. Hasta los sectores más progresistas se convencieron de que apretándose el cinturón en poco tiempo se acabarían los problemas y serían plenamente desarrollados, aquí vino la CEPAL y sus teorías de los desarrollos desiguales.

Pero los años ochenta dieron al traste con esas expectativas, la crisis fue tal que se le llamó la década perdida, habían estado mucho tiempo buscando una panacea inexistente, que los hizo más miserables.En los noventa, apareció la globalización, que en realidad es el globalismo (porque no es una transición hacia un sistema, sino es el modelo en sí mismo), todo se debe hacer por un mundo globalizado en el que todos

tienen que arrimar el hombro, porque ese proceso va a conducir a América Latina al mismo nivel que los países ricos, ya que al tratarse de un sistema global, nadie queda fuera y todos estaremos al mismo nivel. Así se desató un espíritu consumista y de resignación ante los avatares, porque pronto llegaría la globalización prometida, pero el abuelo de Diógenes, tampoco quiso abandonar sus tierritas y sus animales y auguraba que todo habría de seguir igual. El fracaso de esta política económica y el descrédito absoluto del organismo creado para la ocasión, el Fondo Monetario Internacional o el Banco Mundial, vuelven a dar la razón al ancestro de mi amigo. Han pasado del progresismo, al desarrollismo y al globalismo y su vida no ha cambiado, no son más ricos, ni se han acercado a Estados Unidos y Europa.Vivimos inmersos en el discurso triunfante de la Globalización, sin embargo, ya aparecen signos que muestran la crisis del actual capitalismo mundial, que se manifiesta en el hecho de que los beneficios

derivados de la producción no encuentran salidas suficientes en forma de inversiones lucrativas capaces de desarrollar posteriormente nuevas capacidades productivas. El lenguaje continúa siendo un eufemismo para referirse a formas de explotación sociales y nacionales, esa retórica globalizadora actúa como una máscara ideológica tras la cual se oculta el creciente poder de las multinacionales y de sus directivos, a la hora de enriquecerse y de explotar el mercado mundial a una escala sin precedentes. Es decir, la globalización se convierte en una palabra clave en la progresiva hegemonía del imperialismo del primer mundo.Todo esto se pretende vestir de un discurso filosófico que dé coherención ideológica al sistema, pero las influencias de la posmodernidad llegan a unos continentes que ni han conocido ni conocen el capitalismo hiperdesarrollado, con sociedades de relativo bienestar social y opulencia, lo que cuestiona más aún muchos de los presupuestos de esos grandes pensadores europeos del nuevo milenio.

El nuevo sistema mundial exige regímenes equitativos en la esfera de la ciencia y la tecnología y de ordenamiento del medio ambiente y el patrimonio mundial. Las instituciones internacionales deberían reorganizarse de modo que fueran más democráticas, más eficaces y más activas.

Estamos asediados por los mensajes inmovilistas que nos aseguran que estamos en el mejor de los mundos posibles y, sobre todo, que nos vuelven a Parménides para decirnos que no existe el movimiento. Sin embargo, la Tierra se mueve, todo cambia, a pesar que sea una ardua labor. Pero estas campañas están siendo muy eficaces, porque han logrado tener un carácter normativo. Por ello, cualquier propuesta que plantee los problemas de la necesidad de una transformación del "pensamiento único" son desconsiderados.

Por tanto, creo que es necesario hacer una reivindicación de la heterodoxia de cualquier sistema cerrado y acabado de interpretación, y defender el derecho a disentir de aquellos que propugnan unos catecismos a los que hay que ceñirse y que de manera mecanicista tienen todas las respuestas a cualquier pregunta posible hacia el pasado y hacia el futuro. Así, la Historia de la Humanidad sería una máquina perfecta donde cada consecuencia es un producto de una causa y ya podríamos escribir cuándo, cómo y dónde se encuentra el final de esta historia interminable. Y, por otro lado, levantar banderas de heterodoxia frente a quienes intencionalmente elaboran teorías que proclaman el triunfo incuestionable de las actuales teorías económicas neoliberales, frente a las que toda duda o negación son calificadas de locura, aberración y fanatismo.

Algunos de los principales rasgos de la reorganización de la economía mundial de las últimas décadas han sido la creciente globalización de los mercados, particularmente el financiero, ya que no se puede decir lo mismo de los mercados de bienes y servicios y el de trabajo, así como el fortalecimiento de grandes bloques comerciales. En realidad no es más que una mundialización del capital, ni siquiera podemos hablar de una mundialización económica.

Todos estos cambios que se van produciendo en la economía mundial tienen como telón de fondo el auge que, desde el punto de vista teórico y su instrumentación práctica, cobra el neoliberalismo, lo que ha dado lugar a que a menudo se confunda globalización con neoliberalismo y se vean como fenómenos idénticos. Sin embargo, considero que la globalización es un proceso de carácter histórico y ha sido posible gracias a los importantes avances de la tercera revolución científico-técnica, mientras que el neoliberalismo es una política económica, una ideología que se disfraza de no ideología, de carácter transitoria y reversible.El modelo combinado con la aplicación de políticas neoliberales ha traído como consecuencia una mayor profundización de la marginación y la exclusión, incluso se puede apreciar que los propios países del llamado primer mundo comienzan a tener dentro su propio tercer mundo y el paro se ha convertido en un fenómeno permanente.

La globalización ha hecho posible que por primera vez este proceso se descentralice al máximo, mientras que la dirección del proceso y la acumulación del capital continuan centralizados, situación por la cual se han visto afectados los Estados nacionales. Todo esto, ha profundizado la polarización entre regiones y sectores de un mismo Estado, lo que ha generado el descontento de las nacionalidades más presuntamente "ahistóricas", lo que es una aberración en sí misma.

Tras esta reflexión, no quiero acabar en un nihilismo, ni en el pesimismo existencial, creo que debemos buscar alternativas fuera del modelo, incluso militando en organizaciones extrapartidarias, tal como ha propuesto Toni Negri, redes de colectivos autónomos que luchan para obtener mayores cotas de libertad y un mundo más justo. Al fin y al cabo, la derecha hará lo que les dejemos que hagan, no hay que despreciar la resistencia civil a las normas injustas.

Nos vemos ante el compromiso moral de no quedarnos simplemente en plantear el estado de la cuestión, sino que debemos exponer nuestras propuestas positivas ante el debate actual, es decir, estamos obligados a responder a la siguiente pregunta ¿Qué hace un historiador comprometido en una sociedad como ésta?

No basta con anhelar porque no se consigue nunca lo posible, si no se intenta lo imposible una y otra vez. Debemos seguir siendo realistas y pedir lo imposible.

Esperar que un constructo político llegue a realizarse algún día por remoto que sea, es un dulce sueño, aproximarse constantemente a ese horizonte utópico no es sólo algo imaginable sino que, como afirma Kant, en cuanto puede compatibilizarse con la ley moral constituye un deber.Desde nuestra actividad científica, uno de los objetivos que debemos plantearnos es el de mostrar que muchas de las cosas que forman parte de su paisaje y que la gente piensa que son universales, no son sino el resultado de algunos cambios históricos muy precisos. Las instituciones son arbitrarias, es preciso indagar cuál es el espacio de libertad que todavía podemos disfrutar, y qué cambios pueden todavía realizarse.El papel fundamental de nuestros trabajos debe consistir en desenmascarar las legitimaciones en que se sustenta el poder. Es decir, que esta función explica por sí sola nuestro combate ideológico, incluso para aquellos que el "desencanto" les ha llevado a creer que ya no existe nada por lo que luchar.

Queremos hacer una reivindicación de la heterodoxia de cualquier sistema cerrado y acabado de interpretación, por tanto, el derecho a disentir de aquellos que propugnan unos catecismos a los que hay que ceñirse y que de manera mecanicista tienen todas las respuestas a cualquier pregunta posible hacia el pasado y hacia el futuro.

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