Imprimir
Alisa M

Tema 1

Alisa M. Ginio

Universidad de Tel Aviv

El problema converso en la historiograf�a jud�a

Conversos era el calificativo de los jud�os que se convirtieron al cristianismo en el �ltimo siglo de existencia de la comunidad jud�a en la Pen�nsula Ib�rica, entre 1391 y 1498. En general, los conversos, que alcanzaban a varias decenas de miles de personas, eran un grupo minoritario rechazado desde el punto de vista social. A fines del siglo XV, fueron aplicadas sobre ellos las leyes de limpieza de sangre, cuya finalidad era impedir que los conversos se integraran al marco social y pol�tico mayoritario. A partir de 1478 comenz� a funcionar la nueva Inquisici�n espa�ola, cuya meta era indagar las actividades y la conducta de los conversos, o sea si eran fieles a la religi�n cristiana o si pecaban de judaizare. Los judaizantes eran considerados herejes y eran obligados a comparecer ante las autoridades de la Inquisici�n. En Portugal, la Inquisici�n comenz� a funcionar en 1536, seg�n el modelo existente en Espa�a desde la �poca de los Reyes Cat�licos.

La historia y el destino de los conversos es un aspecto clave de la historiograf�a jud�a. El fen�meno humano de la conversi�n del juda�smo al cristianismo en el siglo XV fue considerado como un hecho extraordinario en la historia jud�a, cargada de m�rtires que dieron su vida en aras de su creencia. El hecho de la conversi�n religiosa masiva plante� ante la historiograf�a jud�a una serie de cuestiones e interrogantes. �Acaso los conversos aceptaron la fe cat�lica en el fondo de sus corazones y se transformaron en cristianos creyentes? Y en caso de que haya sido as�, �c�mo deben interpretarse las persecuciones de la Inquisici�n? La respuesta aceptada por la escuela jerosolimitana en la historiograf�a jud�a, fundada a principios de la d�cada del 30 del siglo XX por el historiador jud�o de origen alem�n Yitzhak (Fritz) Baer, es que los jud�os y los conversos eran un s�lo pueblo y por lo tanto ten�an un destino com�n. En la pr�ctica, los historiadores e investigadores identificados con esta escuela no utilizan los t�rminos conversos, cristianos nuevos o crist�os novos utilizados en castellano y portugu�s, sino que adoptan el calificativo hebreo de anuzim, que significa "forzosos". Consideraba a los cristianos nuevos integrados en la sociedad mayoritaria como Me�umadim, un t�rmino hebreo de connotaciones despectivas, traducido como "destruidos". Siguiendo la religi�n jud�a, tambi�n la historiograf�a jud�a consideraba a quienes abandonaban la fe de sus antepasados jud�os como traidores que se exclu�an a s� mismos del pueblo jud�o y se transformaban en "destruidos". Yitzhak Baer y sus disc�pulos basaron la investigaci�n de los conversos principalmente en fuentes provenientes de la Inquisici�n espa�ola. De la lectura de los legajos de la Inquisici�n, estos investigadores estudiaron y recompusieron las historias de la vida de muchos conversos, hombre y mujeres que fueron juzgados por los tribunales de la Inquisici�n.

En una postura diametralmente opuesta a la de la escuela jerosolimitana se encuentra el historiador jud�o Benzion Netanyahu, quien se niega a reconocer la confiabilidad de los documentos de la Inquisici�n como fuente hist�rica, y sostiene que �stos contienen s�lo una parte de la realidad y deforman las proporciones exactas del fen�meno del judaizare. En opini�n de Netanyahu, los conversos eran cristianos fieles a su nueva religi�n. La Inquisici�n se ensa�� con ellos porque ansiaba sus propiedades y porque se trataba de una minor�a rechazada desde el punto de vista social. Netanyahu considera que este rechazo era debido a razones racistas y sostiene que el odio y las persecuciones hacia los conversos fue la primera vez en la historia europea en que hubo una combinaci�n de antisemitismo y racismo.

Entre ambas posiciones -la de la escuela jerosolimitana y la de Benzion Netanyahu- se encuentra el historiador jud�o norteamericano Yosef Haim Yerushalmi. Al igual que los investigadores de la escuela jerosolimitana, Yerushalmi sostiene que los conversos y los jud�os eran un solo pueblo, con un destino com�n. Por otro lado, como Netanyahu, Yerushalmi piensa que el odio hacia los jud�os y los conversos era consecuencia de racismo. Si bien el t�rmino "racismo" como calificativo de un fen�meno social apareci� reci�n en el siglo XIX, un fen�meno social puede tener lugar incluso antes que se le haya asignado un calificativo idiom�tico. En opini�n de Yerushalmi, quien se opone a los jud�os por asignarles defectos innatos, es racista.

La historiograf�a jud�a est� basada en la memoria colectiva del pueblo jud�o. En esta memoria, la expulsi�n de Espa�a y las persecuciones de la Inquisici�n aparecen como dos caras de la misma moneda: odio hacia el pueblo jud�o

Esta web utiliza cookies propias y de terceros para su correcto funcionamiento y para fines analíticos. Contiene enlaces a sitios web de terceros con políticas de privacidad ajenas que podrás aceptar o no cuando accedas a ellos. Al hacer clic en el botón Aceptar, acepta el uso de estas tecnologías y el procesamiento de tus datos para estos propósitos. Ver Política de cookies
Privacidad