Historia a Debate


HI con 15 M

 

Estimados amigos: coincido en que no se puede pensar en un movimiento popular contrahegemónico que no tome en cuenta a los sindicatos, entendidos estos como las instituciones que los trabajadores crearon para darle formas orgánicas a las luchas obreras, más allá de que muchos de estos se hayan burocratizado, sus conducciones se hayan aburguesado y sean complacientes con el establishment, celosos de cuidar el status que han adquirido gracias al sudor de los trabajadores.

Pero no todos los dirigente sindicales son así. No todos caen en la misma bolsa. No creo que sea sano condenar o descartar a los sindicatos en aras de una supuesta pureza ideológica que en definitiva termina siendo funcional al sistema. O sea, el supuesto cambio total que conduce a que nada cambie. Para que todo siga igual. Y esto vale también cuando se descalifica a todos los dirigentes políticos y a la política en general. ¡Cuidado! No caigamos en esa vieja trampa.

Estos movimientos producto del hartazgo tienen un enorme potencial de transformación cuando logran crecer, romper esquemas pequeño burgueses y articular sus iniciales visiones de protesta transformándolas en propuestas orgánicas, que vayan al fondo de la cuestión. Y gran parte de ese potencial revolucionario lo aporta la juventud, a la cual no debemos subestimar. Que 30 años de neoliberalismo, de pensamiento único y de represión (sutil o brutalmente evidente) hayan desmoralizado a los pueblos durante mucho tiempo no significa que hayan perdido la capacidad de luchar por una sociedad mejor.

Y en esto, la juventud siempre ha contribuido a marcar el camino y ha emprendido senderos que anteriores generaciones no se atrevieron a transitar. La revalorización de la política por parte de los jóvenes, fenómeno que se viene produciendo en los países de América Latina, nos permite ser optimistas. Confiemos en el ímpetu juvenil. Sin ingenuidad, pero confiemos. No podemos darnos el lujo de perder la esperanza. A favor de los que creemos que un mundo mejor es posible, están las ganas, el amor y el tiempo. Y nada que perder.

Eduardo Miguel Bessera
Museo de la Patagonia
Parque Nacional Nahuel Huapi
San Carlos de Bariloche - Argentina




 



 

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