Debates


Historiografía y Globalización


Hola a todos!
Jorge Oriola:

Espero que no creas que siempre me la quiero agarrar con vos, antes con lo de la Intifada, ahora con lo de la Patagonia (aunque este mensaje no es contra vos, sino más en relación con el panfleto que retransmitiste), pero lo cierto es que me habían llegado rumores de una amiga mía que trabaja en el Ministerio del Interior, de que le había llegado ese panfleto a la oficina en la que trabaja. Me había parecido muy gracioso, ya que entre otros lugares, cayó en la oficina de desarrollo de los municipios (programa financiado por el BID) y que justamente está luchando para que la gente de una ciudad de la provincia de Chubut, (que no recuerdo el nombre ahora), "se pusiera las pilas" y comenzara a desarrollar su región (luego de décadas de vivir de los sueldos de la petrolera estatal YPF). Parece que desde diciembre a marzo no se puede hacer nada en ninguna provincia, porque el Interior "está de vacaciones". Luego de escuchar esto de la gente de Catamarca, Chubut y otros lugares, se imaginan la cara de los funcionarios cuando leyeron el panfleto enviado por el mismo patagónico Intendente?! Pensándolo un poco más, lo realmente gracioso es que el gran problema de la organización nacional argentina de 1815-20 en adelante, fue que la provincia o Estado independiente de Buenos Aires no deseaba compartir la recaudación de la Aduana del puerto con el resto de las provincias. ¡En el siglo XIX las cosas eran al revés! Los que perdían con la unión eran los habitantes de Buenos Aires, no los de las provincias del Interior.No hablemos de la Patagonia porque en aquel tiempo todavía la tenían los indios, pero la construcción de un Estado Nacional fue producto por un lado del desarrollo lento de un mercado nacional unificado, pero sobre todo de la generosa profusión de subsidios pagados por la ciudad de Buenos Aires y en último término por la producción agrícola de la Pampa Húmeda a las ciudades y oligarquías del interior.

El actual es un momento en que un historiador puede realizar un gran trabajo ensayístico sobre la desintegración de la economía nacional y su repercusión en las "mentalidades" políticas. Sería un trabajo que me encantaría hacer cuando me gradue, pero, por supuesto, no soy el dueño de la idea, y seguramente tampoco el más capacitado para llevarla a la práctica. Construcción del Estado y construcción de una clase dominante unificada. Destrucción del Estado y la economía y resurgimiento de las ideas localistas y ¿xenófobas?

Me puse a pensar que la Patagonia podría muy bien desear separarse, como el norte de Italia, como Quebeq. Pero por favor, recuerden que se deben llevar su parte proporcional al producto bruto de la Deuda Nacional, eh? Digo, por si se olvidaron de esa pequeña gran cuestión.... ¿Y qué dirá el señor Bennetton, y "Sly" Stallone? ¿Les habrán preguntado a los más grandes terratenientes patagónicos? Más allá de los sentimientos reales que como vos decís Jorge, existen en la Patagonia. (como existen también acá en la Capital Federal, ¿o se creen que en Buenos Aires todos somos dueños de un Banco?), El panfleto en cuestión es paradigmático en sus reivindicaciones, en el sentido de que se pueden aislar sus elementos constituyentes y... ¡son tan tradicionales! Me hacen pensar a Buenos Aires como la corte de Versalles el día de la toma de la Bastilla. Acusaciones de usura; de divertirse mientras el pueblo pasa hambre; de conspiraciones para mantener en la pobreza a propósito al pueblo; creencia de que el mal siempre viene de afuera; apelaciones a la tierra, aquel bien que tanto se presta a sentimentalismos y patrioterismos; remembranzas de campos de batalla,  tan a la francesa; empresas con cerebros (sic) en el extranjero, tan a la Leopoldo Lugones; "exprimir, privilegios, prebendas, aspiradoras dedinero, la Capital Federal como una timba financiera" (¿dónde está ese dinero, por Dios, que yo tampoco lo veo?!), "lacras que nos endilgan del norte", etc.

Con esto, no quiero decir que no estemos todos mal, y algunos peor que otros, no me malentiendan. Era sólo una pobre desconstrucción del discurso, lo que intenté hacer.

Finalmente, (y siendo un poco sarcástico), ya va siendo hora de que aquellos que usurpan el potencial de la tierra patagónica se vayan de una vez por todas de vuelta de donde vinieron. Sí, ¡Les hablo a ustedes europeos y descendientes de europeos! Dejen al pobre paisano indígena la tierra que le pertenece legítimamente... Esto de la propiedad, ¿que cosa no?

Saludos a todos,

Fabián L. Glagovsky
Estudiante de Historia
Buenos Aires (en Argentina todavía)