Debates


Historiografía y Globalización

 
En respuesta al mensaje de Eduardo Puga, considero lo siguiente:
 
Entiendo que hemos vivido una crisis de paradigmas.  Hace más de 10 años sufrimos un  desbarranco al “entender” que intentábamos ajustar a todo trance, la realidad a los modelos teóricos.  Descubrimos que la comodidad de los modelos explicativos de la historia había transformado en dogmas las “verdades históricas” en las que creímos tan fervientemente.  Justamente esta página de discusión ha nacido con el ánimo de darle respuesta a esta crisis.   De forma que no niego el problema de los paradigmas. Pero no creo una verdad de Perogrullo la afirmación de que estamos “en un mundo que no reconoce fronteras”. 

Pienso que los teóricos de la globalización y de la posmodernidad (que se dan la mano aunque lo nieguen) han transformado su discurso en otro dogma más.  Y lo que había  empezado por ser posturas de vanguardia (o transvanguardia como han preferido llamarse) ha terminado, a la larga, por justificar un discurso de opresión y de conformidad:  “Hay que aceptar las políticas impuestas por organismos supranacionales, el estado-nación desapareció, no podemos nadar contra la corriente,  etc, etc.” Sin embargo,  yo aún veo fronteras en todas partes, sobre todo para los del sur cuando quieren emigrar, o puramente viajar al norte.

Una cosa es aceptar como un hecho vivido la introducción de algunas transformaciones y reacomodos extraterritoriales y entender que gracias al desarrollo de las comunicaciones puedan surgir algunos rasgos de identidades cibernéticas y deslocalizadas,  y otra cosa es establecer que estas identidades hayan terminado sustituyendo las propias identidades espaciales y sobre todo las nacionales. 

Creo que esta lista de discusión puede ser un ejemplo. Nos une el interés por la historia y quizás conformemos una “comunidad cibernética mundial”. Pero, cada uno de nosotros,  cuando apaga su Pc vuelve al mundo real, y en ese mundo tiene una nacionalidad y una historia propia, una historia que, dependiendo del país, le puede hacer pensar, sufrir, sentir y disfrutar de su vida de  una forma que tiende a ser compartida y con muchos rasgos en común con sus connacionales, y muy, pero muy diferente a los de otras nacionalidades.   De modo que consideró que algunos supuestos, como los del Estado y la nación, aún pueden admitirse como importantes para la investigación histórica, sin perder de perspectiva, por supuesto, los cambios que se han producido y que posiblemente continúen.  
 
Luz Varela
ULA. Mérida Venezuela