Me parece buena idea , en estos tiempos que corren, darle alguna vuelta al humorismo histórico y a la posibilidad de utilizar el humor como un mecanismo de acercamiento a la historia con inteligencia y capacidad crítica. En ese terreno, lo mejor que conozco es un libro de Carlo M. Cipolla, historiador de la economía italiano recientemente fallecido (v. G. Ponton, en EL PAIS, 20.09.00, art. de Opinión en p.16), que publico un libro titulado" Allegro ma non troppo" (ed. en castellano,Catedra 1991),sencillamente genial. Incluye allí dos artículos, "El papel de las especias (y de la pimienta en particular) en el desarrollo económico de la Edad Media" y "Las leyes fundamentales de la estupidez humana", a modo de parodia de trabajos serios e investigación histórica, algo que el autor puede hacer dado su dominio de la especialidad y también de su capacidad de reírse de si mismo. Por cierto, que "Las leyes..." merecerían un tratamiento aplicado a nuestros entornos, que sería muy revelador (y desalentador, por otra parte). En cualquier caso el libro es una auténtica joya y, entre otras cosas, su autor reivindica el humor como mecanismo para relajar tensiones sociales y facilitar el trato en las relaciones humanas. Él lo sabe hacer muy bien. Se publico en su día en la colección Drakontos de Crítica, en una edición muy cuidada, que puede resultar un espléndido regalo para cualquier persona interesada en la historia. Pero además, ha salido ahora en edición de bolsillo, lógicamente mas austera, pero al muy interesante precio de unas 800 ptas. (Grijalbo-Mondadori, 1998, col. Mitos Bolsillo). Léanlo.

Antonio Dupla
UPV/EHU
Vitoria-Gasteiz