Debates


Humor histórico


 
COSAS DE CUBA: UN GOBERNADOR ESPECIAL
Por Miguel Leal Cruz.

La extensa historia de América, en particular la de La Gran Antilla añorada "perla del Caribe para España, nos proporciona variado tipo de anécdotas consecuencia de acontecimientos, muchas veces en torno a personajes hispanos revestidos de la más excelsa y poco frecuente simpatía en sus comportamientos; y nos referimos, en este caso, al Gobernador de Santiago de Cuba Don Gil de Correoso allá por los años finales del siglo

XVIII.
 
Fue Don Gil un prototipo más de aquellos funcionarios que la monarquía hispana utilizaba en la por aquellas fechas nominada "Empresa Española en América", quien fue enviado a Indias, posiblemente con el cargo comprado, como ingeniero militar para la construcción de fortificaciones en la lucha contra los piratas ingleses, y otros, que desde Jamaica, arrebatada a España por los mismos súbditos de la "Pérfida Albión", efectuaban correrías por las costas de Santiago de Cuba en el oriente de la Isla.
 
Por arte del "bilibirloque", o sea digitalmente, se vio nombrado Gobernador de esta region, en parte, debido a su carácter campechano y parece que gobernó bien, pero con manga ancha, y, por ello, disfrutaba de popularidad y simpatía. Su trato era jovial y dado a las "rumbas" y, consecuentemente, tenía gran atractivo entre las gentes llamadas del bronce o "mulaterío" con los que disfrutaba "murgas de amanecida".
 
Más de una denuncia llegó a la Audiencia de Santo Domingo contra el "pandillero" Gobernador; pero ya por que las cosas de Correoso hicieran reír, ya por que no iban en desprestigio de la Monarquía ni de la Iglesia, hicieron caso omiso a la vista de la brillante hoja de méritos y no era cosa de mandar oidores por sus bromas o por la conducta licenciosa que observaba. Pero al fín, tanto va el cántaro a la fuente que ya se sabe, y es que el Gobernador de Santiago hizo una tan sonada que la Audiencia no le quedó otro remedio que tomar cartas en el asunto, y lo "empapelaron".
 
Y no se crea que Don Gil fue procesado por "desvíos" en los impuestos o por otros gatuperios que se llamaban "chocolates" en la época, sino que fue encausado por ¡guasón! y por ser el hombre más bromista de Cuba.
 
Resulta que había fiestas en la Ciudad al parecer por las bodas del rey Carlos II, el último de los Hansburgos, en Madrid, y como requería la situación era necesario organizar una representación teatral en su honor. Y así se dispuso en una barraca de madera improvisada al efecto ante un público numeroso con la asistencia obligada del gobernador y funcionarios.
 
Sin embargo Don Gil, hombre culto, en cuánto comenzó la representación se mostró inquieto, al igual que el público asistente, por la mala calidad de la obra que era como para "meter en la cárcel a aquellos artistas dignos de garrote vil". Y en dicho momento fue afectado por su espíritu bromista y requirió a un oficial de confianza que estaba próximo al que dio una orden en voz baja. El oficial salió rápidamente mientras la "tragedia continuaba en escena" ante el aburrimiento general. De pronto resonó el estampido de un cañonazo al que le siguieron otros al tiempo que repicaban las campanas de la Catedral, mientras unos lanceros hispanos gritaban: "los piratas, los piratas, a las armas". Los asistentes, negros, blancos, mulatos e indios, salieron "disparados" desde el interior de la barraca que quedó convertida en astillas como consecuencia de la estampida, mientras el Gobernador estuvo a punto de sufrir un ataque "apoplético" por la risa que le invadió, con ésta su última "o!
bra", broma que le costó cara.
 
A los cuarenta días se personó en Santiago el juez Pizarroso para "residenciarlo" y don Gil salió destinado a Baracoa, con objeto, dice un cronista de esta ciudad, "para hacerle la vida más angustiosa, puesto que, amigo de los placeres y de fiestas mundanas, no era Baracoa el lugar más indicado para proporcionarlas". Sin embargo, pasado un tiempo fue
reivindicado, que ya es raro en la Administración Española en casos como éste y en una época como aquélla.
 
MIGUEL LEAL CRUZ
ALUMNO DE DOCTORADO EN LA ULL- LA LAGUNA -