Acabo de leer vuestras intervenciones en el debate, que me interesa particularmente por moverme en los dos ámbitos: soy historiadora y escribo novela histórica, y relato breve de ese tipo. Personalmente, lo que he escrito hasta ahora me ha servido para enriquecer mis conocimientos sobre cosas que desconocía -lo cual, es verdad, no deja de ser mirarse el ombligo-, además de para pulir estilo.

Escribir, para el que lo hace, es una PASION maligna, y si uno se engolfa en ello al menos, debe tratar de ir mejorando. Naturalmente, tender hacia la verosimilitud histórica del relato y/o novela, forma parte de eso. En general, la distinción debería ser entre novela buena y novela mala, sea histórica o policiaca. Me parece que la documentación profunda NO es garantía de una "gran" novela, y de hecho, en mi campo de investigación ("Estudios Célticos", Historia Medieval de Irlanda) hay novelas que enganchan y están bien escritas -¡por desgracia, NO en español! (tampoco traducidas)-, y se les detectan graves errores históricos o arqueológicos.

También en el film "El Gladiador" todos los jinetes llevan estribos modernos, pero semejante desliz histórico hasta puede justificarse... (que se deba ya es otra cosa). Personalmente, me da mucho miedo poner demasiado de la documentación en el relato. La documentación sirve para aprender, y quizá para acumular, con el objetivo de seleccionar después. Se selecciona mejor entre mil que entre doce, creo. La novela -como toda literatura buena- se refiere al corazón, no al intelecto, y capturar el pasado -medieval, prehistórico- para ofrecerlo a un público amplio, es un asunto de corazón mucho más que nada.

Si buenos novelistas, para hacer novelas buenas, plagian a los historiadores, o destripan las fuentes... ¡pues mira tú que bien! En cuanto a su utilidad para el público, especialmente el público joven, creo que es fundamental. En España tenemos excelentes ejemplos tal vez humildes, pero bien escritos, bien documentados y atractivos. De hecho, hay editoriales que -me parece- cuidan mucho este punto, y hasta la Biblioteca del Centro de Enseñanza donde trabajo tienealgunos magníficos ejemplos de ello. Yo uso novelas y relatos históricos para motivar a mis alumnos, lo que sucede es que no siempre encuentro el relato adecuado, por que se escribe más sobre el pasado más lejano (Prehistoria, Historia Antigua, Medieval) que sobre historia contemporánea, que es lo que el currículo me obliga (?) a "dar".

Gracias por un debate tan enriquecedor.
 
Mª  Carmen Leal Soria
Aranjuez (España)