Debates


Novela histórica


CONFLICTO DE FRONTERAS EN LA NOVELA HISTORICA1879 .

[Publicado en la revista Scientia, nº 3, Lima, junio 2001]

Wilfredo KAPSOLI - Pedro JACINTO
Universidad Ricardo Palma.
Centro de Investigación. Lima - Perú.

I

El debate que se establece a través de la red mediática ubica a la Novela Histórica, la Historia Inmediata, la globalización, y la etnicidad como los temas coyunturales que sobresalen en las ´discusiones cerradas´ de los historiadores. El gran mérito de este debate, aparte de la cantidad de humanistas que participan en ella, es la calidad de las reflexiones. De este modo podemos comprender los sucesos de Quito (Ecuador), de Chiapas (México); la violencia política peruana y la española protagonizada por la ETA .

En nuestro país no se alienta algo similar. Es muy poco lo que se ha avanzado en este terreno debido a las dificultades para interconectarse a la Red Informática por el tiempo y los costos que ello demanda. Escasos profesores, incluido especialistas, se encuentran en la red. Esto se debe también a la poca o cuasi nula participación que tienen los historiadores peruanos en las Páginas Web de debate disponibles ¿Temor a las discusiones o falta de acceso a dicha red? Puede ser ambas cosas. Lo cierto es que no entramos a ningún debate internacional o local que tenga relieve a nivel mundial

El momento más fructífero de la historia peruana se dio a fines de los años setenta y los inicios de los ochenta como efemérides de La Independencia del Perú (1821), La Guerra con Chile (1879)y La Revolución de Túpac Amaru (1780). Las perspectivas teóricas marxistas alentaban la polémica en torno a la identidad nacional, conflicto de clases y el imperialismo . Los temas contextualizaban aniversarios y la primacía del marxismo hacía lo suyo con sus herramientas conceptuales.

Dentro de aquel contexto se desarrolló el bosquejo de una novela histórica "1879" de Guillermo Thorndike que relata acontecimientos de la Guerra con Chile .

Factor resaltante en dicho relato es la combinación de elementos de la realidad pasada -previo un minucioso trabajo de campo e investigación- y su contraste con la ficción o la subjetividad. De este modo, en la novela histórica no podemos diferenciar con claridad los momentos ficticios de los reales . Aquí los tiempos y los espacios reales pueden ser dejados de lado para ubicarnos en el contexto de la época sin la lupa de los documentos históricos . Los aspectos sociales y familiares se articulan en el diálogo y la narración que parece una ficción manifiesta de lo real en el proceso de la escritura. Quizás, las acciones o ciertas formas de observar determinados momentos aislados del fenómeno social en el relato no tengan el peso que la historia demuestra, sin embargo, los documentos presentados en la novela pueden convalidar diálogos que se desgajan de la ficción y son parte de una realidad no contada. Estamos, pues, ante una especificidad de la contradicción. De aquella que, expresa la mentira como arma central de la literatura y de la otra que sobresale como parte de un momento histórico. La noción que se introduce en la novela histórica es la idea de libertad.

Esta es una idea fundamental dentro del relato que tienen los autores para describir y relacionar acontecimientos a los problemas que desde la narración se presentan. Sin embargo, la libertad no implica necesariamente no verificar el documento histórico como lo sostiene Domingo Garí , sino ésta -sea cualquiera el resultado de la novela- lleva necesariamente a la investigación y, muchas veces, a un minucioso trabajo donde los testimonios son parte de todo un proceso de recreación de los acontecimientos. La ventaja de la novela histórica es la libertad que se permite el autor para plantear escenas, utilizando las referencias cuantitativas como parte de la ficción, bien por la exageración de los datos o por las cifras inexactas que conlleva. Sin embargo, no se puede juzgar la ficción o el relato desde esta perspectiva sino ubicar los momentos subjetivos y cualitativos que la novela expresa desde el punto de vista humano o social .

Por otro lado, si bien se trata de la libertad que rige el pensamiento del autor, no se soslaya el cotejo que el escritor hace con los documentos que, muchas veces, son parte del proceso de investigación para su narrativa. Es decir, la literatura cualquiera sea ésta, tiene propósitos y objetivos definidos que se pueden observar en el momento y coyuntura en que salen a luz.

Desde luego, este es un punto central que falta dilucidar. El acercamiento desde la ficción no es bajo el manto de lo abstracto o de lo ´ideal´, -sin contar los prejuicios y los valores-, sino tiene implícítamente que observarse el "método literario" de los narradores peruanos que en cuasi nada se aleja de los historiadores y de la misma antropología , salvo los que hacen la "novela ligh (for market)" o la novela del marketing que sólo expresa vivencias personales .

Para el primer caso tenemos, la última novela de Mario Vargas Llosa "La Fiesta del Chivo" (2000) donde el trabajo de campo riguroso y de investigación dan como producto el relato de una de las tiranías más férreas en América Latina. Es decir, acontecimientos que se producen en una historia inmediata en la República Dominicana pero que, de algún modo, se pueden ubicar en el territorio peruano. Siendo esto, un reto para las ciencias sociales ¿Arguedas escribió novelas históricas o simples relatos que nada tenían que ver con la historia del país?. ¿Dónde podemos ubicar desde esta perspectiva a Miguel Gutiérrez y su obra "La Violencia en el Tiempo" ?

¿"Redoble por Rancas" de Manuel Scorza es novela histórica? ¿solamente los acontecimientos del pasado permiten hablar de una novela histórica? Estas son interrogantes que no podemos dejar de analizar al margen de coyunturas y espacios históricos que obligan a clasificar una novela histórica de una ficción y otra de no ficción, donde lo real de los contextos sociales -espacios y tiempos- se trasladan y conjugan entre sí, bajo el imaginario del autor y sus personajes regidos por los conflictos existentes . Desde luego, la novela histórica pone en duda la cientificidad de la disciplina, así como las investigaciones previas que requiere el texto, empero hay que reconocer en la novela de Thorndike la rigurosidad etnohistórica de los acontecimientos, donde los fenómenos sociales y los conflictos existentes, son parte de una trama objetiva documentada históricamente. Quizás lo que se debe de expresar son los momentos en que la historia novelada no se ponga al subgénero novelístico, o como una "historia anovelada" , y observar en ellas una articulación de los hechos más verosímiles como lo demandan los científicos. Es decir, ubicar espacios que no tienen la racionalidad unilineal con los métodos científicos adecuados.

En la obra de Thorndike "1879" se pueden encontrar lineamientos metodológicos que nos acercan a las ciencias histórico-sociales. Allí, no están exentos los métodos que la Historia y la Antropología reclaman, donde el trabajo de campo y la descripción de los personajes, pasa por una serie de testimonios e historias de vida como fue el caso de "Redoble por Rancas" de Manuel Scorza de cuya obra nos ocupamos en su momento .

En nuestro país, en la década del ochenta e inicios del noventa del siglo pasado, hubo un nuevo cauce que llevó a trabajar la Historia desde un punto de vista multidisciplinario, compaginando la antropología, el psicoanálisis y la economía. Fueron los años en que las ciencias sociales florecía bajo la égida de los movimientos populares y la violencia política . Producto de ello se tiene novelas y películas del relato de la historia inmediata.

II

La obra de Thorndike se ubica en un contexto específico La Guerra con Chile y trata principalmente de las acciones de don Miguel Grau. La importancia de la biografía como relato y diálogo sobresale no solamente en los momentos episódicos (Iquique y Angamos), sino también en la vida cotidiana de nuestro héroe. Allá, por los años ´80 del siglo pasado, puntualizamos tres rasgos esenciales que lo inmortalizan 1. Su ética profesional, 2. Su Don paternal y 3. Su inmolación por la Patria . La manera en que Grau se acerca a su esposa, hijos y su familia se presenta en tres momentos Primero, la forma en que la familia de Grau se va constituyendo hasta convertirse en paradigma. Es decir, los imaginarios o la memoria de Grau, recurriendo a su niñez y adolescencia recordando en Paita, a las canciones del pueblo y a las peripecias que atraviesa en plena guerra. Luego, las aventuras que tiene que atravesar en plena Guerra. La familia, y la esposa e hijos que lo acompañan afectivamente durante todo el conflicto.

El quiebre de la novela de no-ficción que desde el inicio se establece en el texto da paso, no a la hemerografía y narración documentada, sino a la ficción del autor cuando escribe "Oliscó un rocoso perfume a marisco y profundidad. A ciegas pasaban cerca de filudas islas guaneras. Mientras va y viene por el puente, Grau chupaba el cigarro y su diestra frota la solapa del uniforme. Terminaba por agujerearla y Doloritas protesta, malogras Miguel todas las prendas. Recostado en el blindaje, como una isla sitiada por la neblina contra la que rebota el fanal de situación, a ratos oyendo mugir sirenas o ahuecarse el chapoteo, la herida marina abierta por el espolón y de inmediato cicatrizada a sus espaldas, Grau vuelve a ser el adolescente absorto en el redondo misterio de los océanos, que adivina la existencia de Dios a bordo de rudos buques ingleses en la carrera de la China o de retorno del Mar Indico. No permitas, Dios, que deba trabar combate con la 'Chacabuco' que manda su concuñado Viel y Toro. Cae por el pozo de la memoria, contenido entre heladas paredes negras hacia un fondo desprovisto de infancia, pequeño hombre-niño trepado a inhóspitos masteleros, prematuro peleador sombrío en puertos escrofulosos, de mirar oblícuo, apestados lugares de los que volvió cuando recién afeitaba su rostro siete años ausentes del hogar. Entonces algo cantaba en su oído como ahora en el océano la maligna hidra que se propone disolverlo, chupar sus órganos, transformarse en sal y agua, y espuma. Por primera vez escuchó su canción en Paita y la voz decía que sólo esto es posible vivir sin prisa y sin confines, soñar que no soñaba hasta que un oleaje te ejecute a exactos golpes en el cuello, minuciosa demolición bajo la cual se alejan con el vago espanto de sus ojos abiertos, ahogados de pie como estatuas a la deriva. Como si algo terrible ya hubiere sucedido, se le aquietaba el organismo, petrificándose aquella jalea vital de la que procede el miedo. Podía sentir el tenaz congelamiento de sus labios blancos, la levedad de párpados vueltos de papel, en fin, sus ojos convertidos en nubosa pulpa que sólo sirven para mirar lo que ya fue. Pero la muerte en falso retrocedió acometía por otra más real, que desde el primer naufragio hace treintitrés años juega a morderle los tobillos y a la que el comandante, no sin cierta repugnancia, rascaba el cogote preguntándose cuánto tiempo le ha sido deparado para que la bestia al fin lo engulla y si será un asunto de veras soportable". (pp.141-142)

Como se observa a fondo, Grau transmite la identidad marina a toda la familia. Por eso, no en vano esa vestimenta, tipo uniforme de los hijos desde pequeños. Un segundo escenario es el momento en que aparecen los limeños o pobladores en la vida bohemia y cotidiana que los extranjeros llevaban en Lima, y la forma en que se ven sorprendidos con el desarrollo de la Guerra. El tercer escenario es el de las negociaciones entre las clases políticas y su truncamiento a nivel de Gobierno. El último escenario es el enfrentamiento bélico.

Los limeños y extranjeros reciben la noticia del conflicto, unos "entusiasmados de patriotismo", otros preocupados por los negocios y el comercio. Mientras que los provincianos lo hacían dispuestos a enrolarse en la marina para defender a "su patria". Desde luego, allí están los cuadros ncomiables de aquellos jóvenes de quince años que se hacen pasar por diecisiete o dieciocho años. Pero, quizá dentro de aquel panorama, lo más sombrío es que los gobernantes se encontraban en apuros por el descuido y de la falta de una buena flota. Es decir, con una marina mercante completamente obsoleta y sin armas para enfrentar al enemigo. Sólo un milagro podría salvarnos . En una de sus reuniones con propuestas a los notables Miguel Grau les advertía "Quieren saber qué puede esperar la Patria del ‘Huascar’.

Todo, caballeros. Aunque es un buque fuerte, no puede compararse a los acorazados enemigos. Morirá combatiendo. Pero ni el señor Grau ni nadie pueden cumplir otra misión que la de ganar tiempo. Porque a menos que se compre blindados más poderosos, el enemigo acabará por adueñarse del océano y entonces el Perú estará acorralado. Otra vez lo entretuvo un corto silencio. Ni han comprado proyectiles Palliser para el ‘Huáscar’, ni han traído torpedos automóviles sistema Whitehead recomendada por García y García, ni se han interesado en los torpedos propuestos por el inventor Ruiz, ni ha llegado a bordo de su buque el cloroformo. Tal como están las cosas, caballeros, la guerra naval se perderá. Por supuesto, la Marina de Guerra presentará combate aunque no haya otra alternativa que la muerte. El ‘Huáscar’, señores, cumplirá con su deber aunque se tenga la seguridad de su sacrificio". (p.95)

El análisis del texto lleva a dos ideas. Primero, el relato nos puede ser más verosímil cuando se es partícipe de esta historia con una investigación a la mano y segundo, la objetividad de la novela o del relato está sustentada en la labor práctica imaginaria o fáctica. Miguel Grau ha sido bien documentado y muchos de esos relatos son fragmentos de sus cartas y diarios que se narraban por partes en la prensa y entre congresistas de entonces. Lo que vino posteriormente en plena guerra no puede ser más evidente. Es verdad que, no podemos ser tan acuciosos para saber el instante que se atravesaba. Quizás lo que se nos presenta como novela bajo ficciones, y en el contexto subjetivo del escritor se puede volver tan objetivo desde los documentos correspondientes. Por ello, la novela histórica no puede ser leída sólo como una narración ficticia sino como etapas que se complementen con la realidad concreta. Esto lo precisa el autor al inicio de su obra "Lo que se relata en este libro no es una ficción. Nombres, lugares y sucesos son reales". La narración se basa en documentos oficiales de partes militares, artículos, editoriales y ensayos periodísticos, como el de "El Comercio" que le dan objetividad.

La cobertura mayor del libro está constituída por las formas del relato que va cobrando vida a través de una cadena de sucesos y acontecimientos. Así, los inicios de la Guerra, está parodiado por el diálogo de dos extranjeros un francés y un norteamericano, corresponsal del New York Herald . La conversación de éstos extranjeros (quienes posteriormente comunican lo sucedido al país), en uno de los hoteles céntricos de la Capital, nos permite conocer las alarmas y los rumores de la gente sobre la Guerra y el sentido del patriotismo. Igualmente conocer lo poco preparado y desarmado en que se encontraba el país y, particularmente, la incertidumbre que de los sectores más bajos de la población, convocados por los campanarios de la Catedral limeña. Nada similar se había producido antes, desde que el General Don José de San Martín, proclamara la Independencia del país en 1821. Por otro lado, llama la atención la popularidad con que Mariano Ignacio Prado es recibido gracias al recuerdo del Combate del Dos de Mayo de 1866 contra los españoles que nos querían reconquistar siendo derrotados en aquella fecha. Prado, se mostraba reticente frente a las armas y la manera en que Chile se había preparado. De todos modos no se le hacía imposible denostar a los chilenos por la invasión a Pisagua "... Esos cobardes han atacado Mollendo, donde no tenemos ni un cañón y solo podían responder unos rifles. Han atacado Iquique, que está en la misma condición. ¡Pero han dejado ileso a Arica, donde tenemos cuatro cañones con los que habríamos castigado su osadía!..." (p. 66)

En toda esta trama a las cartas de Grau se acompañan las fotografías del francés Eugenio Courret. Son testimonios de los momentos vividos durante la nefasta guerra del 1879-83. Aún los plenipotenciarios son vejados por los chilenos, al tratar de buscar la paz. No hubo forma de detener la Guerra. Las escaramuzas se fueron suscitando conforme avanzaban los chilenos hacia territorio peruano y principalmente en los puertos de Iquique, Pisagua y Arica. Con todo en medio de aquel drama, sobresale don Miguel Grau como se lee en las cartas que la viuda de Prat le envió agradeciendo su generosidad y nobleza cuando le remitió las pertenencias de su esposo muerto en combate.

El contraste y lo anecdótico de este episodio está en la guerra comentada por Hilario Daza, Presidente de Bolivia y Capitán General de sus ejércitos. Cuando se disponía a festejar su cumpleaños, le llega un escueto y desagradable mensaje "‘El ejército expedicionario chileno ha ocupado Antofagasta y gran parte del litoral boliviano’. Al amanecer, todas las bandas de músicos de la Paz debían despertar a su Excelencia con la Canción Nacional ejecutada ante la puerta de su palacio. Para que nadie olvidare el natalicio del Capitán General, la aparición del sol sobre las montañas de La Paz coincidiría con una salva de 21 cañonazos. A las nueve de la mañana Su Excelencia llegará a la Catedral, donde las más altas jerarquías rogarán a Dios por su salud y larga vida". (p. 97)

Como se observa Guillermo Thorndike no desaprovecha los mínimos detalles de la contienda bélica. Un presidente Boliviano con su estilo señorial y oligárquico que no entendía la naturaleza de la Guerra que se le avecindaba a pesar de que ya estaba ocupado parte de su territorio, con una alianza que secretamente habían firmado con el Perú, aunque bajo constantes amenazas de aliarse con los chilenos, y un patriotismo sin orientación ni objetivos a pesar de que Chile llevaba ya ocupado sus territorios.

Episodios amargos de un Gobierno sin rumbo y de un Prado que se quería montar sobre la gloria de Grau, por el combate y sacrificio en el mar peruano, son ilustrados gráficamente. La remoción de ministros por la falta de tino por enfrentar el conflicto y, por último, la falsificación de billetes como un gran fraude al Banco de la Nación por un dueño de unas haciendas azucareras, son vistos con pinceladas literarias que nos hace comprender que el país se encontraba en un caos total. La última aventura de Grau y del "Huáscar" no puede ser más patéticamente presentada por Thorndike. Lo hace desde el comienzo en que cae en la trampa de los chilenos hasta en el instante supremo del fin de la vida "Ojos puestos sobre la esmaltada superficie azul, vitalicios recuerdos, pulsante querella de cuanto se obstinaba en combatir, huesos fusibles, sus partes en asamblea, sus jugos en reunión reconocieron la magnitud del estampido. He aquí el puntual empedernido proyectil. Se fue deslabonando en gotas, disgustado por la súbita anarquía de sus clientes que chirriaban al incrustarse en el blindaje. Antes de que lo impermeable trasvenara su sangre y que olores oceánicos sustituyeran el hedor de su propia carne abrasada, antes de que lo escarbaran esquirlas y a borbollones se descoagula a gasificándose, antes de que la granada Palliser demoliera la blindada torre de mando desintegrando su tronco y su cabeza y sus dos brazos y una pierna para espolvorearlo sobre las aguas de Angamos, el Almirante ordenó entrar al espolón. Un cuerpo intacto cayó de la torre y el entrepuente se llenó de humo y escombros". (p. 416-417). Miguel Grau que cae derrotado en compañía de toda su gente concluyendo así un ciclo de la historia peruana.

III

La mejor investigación sobre la biografía de Cristobal Colón la realizó

Alejo Carpentier. ¿No será que Guillermo Thorndike se inspiró para escribir

su 1879 en el "Arpa y la sombra" de Alejo Carpentier cuyo personaje

protagónico es Cristobal Colón y cuya trama lo presentó su propio autor?

"En esta novela que van a tener ustedes entre las manos -si es que tienen la

paciencia de leerla- encontrarán una novela que es un tríptico primera

parte, cómo vino la idea de la canonización; segunda una meditación interna

de Colón en torno a sus propios escritos y, finalmente el proceso, que no he

querido tratar como una hoja netamente histórica, con los documentos citados

textualmente, que hubiera sido largo, enojoso y aburrido, sino que animo el

proceso de Colón como una especie de sainete, y hago comparecer

[ininteligible] como personajes a aquellos que fueron invocados en el

proceso. Esta es la estructura del libro. Libro que sin querer ser una

novela histórica, es absolutamente histórico, salvo en dos puntos que se me

pueden discutir, pero dado el misterio que rodea la vida de Colón hay más de

un motivo para creer que mis hipótesis en ese sentido, además enunciadas ya

por muchos historiadores, son las ciertas."

Lo histórico en la novela desde la investigación de las fuentes, archivos,

documentos, incluidos los testimonios que trascienden lo ficticio para

llegar a establecer hipótesis ‘ciertas’ en paralelo o semejantes a las

proposiciones de las ciencias sociales. ¿De qué modo los personajes

históricos trascienden la ‘imaginación’ o las ‘mentiras’ noveladas de sus

autores?

Finalmente, esta lectura de la novela 1879 de Guillermo Thorndike nos sitúa

en el marco de la Guerra con Chile (1897-1883) a un personaje central Don

Miguel Grau Seminario. Donde además se le hace una amplia descripción de lo

sucesos y una interpretación de los factores que originaron el saqueo de

nuestra riqueza nacional por las potencias Ingleses y norteamericanas

utilizando como mascarón de proa al ejército chileno. Más de un siglo

después de aquel acontecimiento, el trauma continúa depositado en lo más

profundo de nuestra conciencia histórica y en un rincón especial del corazón

de todo peruano.

Lima, (Perú) Enero del 2002.