Debates


Novela histórica

 
Respecto al comentario de Filoter Tello (Novela Histórica, 60), de la Universidad Central de Perú, sobre Julio Verne y la novela científica, apuntar que:
 
Al igual que otros libros leí en mi juventud casi todas sus novelas (histórico-geográfico-científicas, unas sesenta, si bien llego a escribir próximo a ochenta). Deducimos por tanto como utópico interpretar que sus "inventos" son realidad científica del siglo XX, más de cien años después y es confundir ficción y realidad (es lo que realmente hacía). Se desprende de las mismas una literatura sugestiva capaz de hacer al lector protagonista de su profunda imaginación, rara vez empírica para él (apenas viajó), pero sí nos traslada a la geografía planetaria y a sus eventos sociológicos con base histórica y científica en el siglo XIX que le tocó vivir.

Verne sí tuvo gran intuición para crear argumentos en sus novelas de aproximación a eventos imaginados o a científicos artilugios. También intuyó submarinos, aviones, viajes a la luna e incluso adivinó la TV., todo basándose en indicios claramente científicos que paulatinamente se lograban determinar durante el siglo XIX: Fulton y el vapor aplicado a los grandes navíos que surcaban los mares del mundo conocido: Sthevenson para el ferrocarril, más tarde Thomas Edison, Gran Bell, Marconi e incluso nuestro Isaac Peral para el submarino basado en la técnica de Monturiol. Pero ¿qué tiene de científico el cohete ideado para su "De la Tierra a La Luna", El Nautilius con el submarino atómico, el metro subterráneo... Espeleología incipiente... Fue visionario e inventor de dichos artilugios. Ya en 1782, precisamente dos hermanos franceses, Montgolfier, construyeron un globo de papel y con gas ligero lograron elevarlo a 500 metros. En el Palacio de Versalles efectuaron otra demostración, esta vez con animales en el cesto. Y al año siguiente se elevó con una persona, el ciudadano francés P. de Rosiers, ante la curiosidad del público presente. Verne se basó en este evento para sus “Cinco Semanas en Globo”.

Pero, insistimos, fue un gran creador de la curiosidad geográfica e histórica (a más de la científica aludida) del momento. Detallaba con meticulosidad accidentes geográficos, costumbres antropológicas, ritos, hechos históricos y sí podemos considerar fue un perfecto guía turístico para aquellas fechas, por su información pocas veces personal puesto que apenas viajó por el mundo, como se dijo. Describe la isla de Tenerife (Canarias), por ejemplo, pero en base a información recibida por un ciudadano francés residente que se la facilita. En otros lugares sí estuvo en persona, especialmente en La India como grumete en un barco mercante. Si bien no fue un gran viajero, al contrario que otros novelistas de similar estilo y finalidad en su tiempo, como queda dicho. Sus coetáneos Emilio Salgari, italiano, el norte americano Zane Grey o el alemán Karl May, describieron los hechos que acontecían en su tiempo, pero como auténticos corresponsales periodísticos desde el lugar geográfico donde fijaban los argumentos para sus didácticas novelas, muy necesarias en aquellos tiempos en total falta de medios comunicación como los entendemos hoy: radio, TVo internet...

Miguel Leal Cruz
 ALUMNO DE DOCTORADO EN LA ULL- LA LAGUNA

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