Debates


Historia y Cine

 
Estimados colegas:

Quisiera plantear mi intervención básicamente en dos ejes. El primer eje seria el dar voz a los vencidos, a los “sin voz”. Obviamente la ciencia histórica ha avanzado desde Ranke, Langlois y Seignobos,  ocupándonos de aspectos que hace cien años eran marginados.

Pero en mi humilde opinión, debemos tener cuidado en la defensa de esta idea de dar voz a los vencidos, que en principio se debería dar mucho mas de lo que realmente se dan; ya que corremos el riesgo de dar voz también a ciertos tipos de “perdedores” en conflictos no tan sencillos o complejos como puede ser los que han ocurrido hace varios siglos. Ejemplos de esto seria una posible película sobre las bondades del régimen de Milosevic, o donde se reflejase como actualmente la minoría albano ­ kosovar hostiga a los pobres serbios, con lo que se podría llegar a la conclusión de que la campaña ordenada por Milosevic quizás estaba hasta cierto punto justificada. Por tanto, si damos voz a los vencidos partidarios de Milosevic, estamos permitiendo que se defienda un modelo de estado culpable, junto con otros estados europeos que también fueron responsables de las masacres en la extinta ex ­ Yugoeslavia. No debemos olvidar que si en Alemania tras la II Guerra Mundial se vivió una catarsis acerca del nazismo, ese proceso no se dio en otra de las potencias agresoras del Eje, concretamente en Japón.

El segundo eje es el de un estudio en profundidad de los filmes, siguiendo el planteamiento de Diego Téllez. El film muchas veces tiene mas valor histórico, sin una trama histórica de ningún tipo, o sin ninguna aspiración de ser un largometraje histórico o de época, que en los casos donde si existen estas pretensiones. Esto seria debido, como ya se ha ido apuntando, a que permitiría ver los cambios sociopolíticos, económicos, religiosos, etc. de un país.

Sin embargo, creo que no debemos solo quedarnos en el análisis simple de las secuencias, diálogos, etc. de un film. En lo poco que he leído sobre Historia y Cine, he encontrado análisis del desarrollo de las escenas muy interesantes, pero creo recordar que apenas se mencionan dos elementos que pueden tener mucha importancia. El primero es el de los posibles montajes alternativos de películas, en función del país donde se van a distribuir. Un caso de estos montajes “a la carta” es el de, en mi opinión, una pésima película como Pearl Harbor.

En esta película, para la distribución en el Japón, se preparo un montaje alternativo que no pudiera herir la susceptibilidad del pueblo nipón (aquí volvemos al tema del peligro de dar voz a los vencidos si llegamos a las ultimas consecuencias de este planteamiento). Por tanto, cualquier elemento que en Japón se podría ver como ofendido fue eliminado. Pero no solo sucedió esto, al llegarse a mostrar elementos que dignificasen a los samuráis que atacaron a los gaijin en su propio terreno.

Estos montajes alternativos también se pueden hacer  en el propio país receptor de film, vía censura, eliminando escenas molestas, “reaccionarias” o que “podrían pervertir la mente de los buenos ciudadanos”, como seria la famosa secuencia del baño entre Craso y su esclavo Antonio en Espartaco, ya que había un fuerte componente de homosexualidad en dicho film. Con estas excusas, se mutilaría el contenido integro de las películas en tanto que obras de arte y poseedoras en determinados casos de un mensaje mas allá de la estética.

Esta digresión me permite enlazar con el segundo de mis planteamientos, que seria la importancia del doblaje y del contraste con la versión original del mismo film. Esto se relaciona con el punto anterior de mutilación o tergiversación  de los mensajes inherentes a ciertos largometrajes. Uno de los casos más paradigmáticos y conocidos al tocar el tema de la guerra fratricida que se dio en nuestro país, es el de Casablanca, cuando Rick habla con el comisario francés y de repente la participación del norteamericano en nuestra guerra, pasa por arte de magia de los censores franquistas, a ser un traficante de armas para los checos en 1939 contra los alemanes.

Otro ejemplo en esta misma línea seria en la película Queimada, donde el agente agitador ingles interpretado por Marlon Brando, pasa de ir a una isla española en el Caribe, por esos mismos magos de la censura, a ir a una isla hispana, aunque de nuestros vecinos portugueses.

Por tanto, el cine nos puede dar mucha más información de la que pensamos, tanto en el ámbito de simples docentes, no solo para mostrar una época o una acción determinada sino también, como se ha ido apuntando, a nuestros mismos alumnos para que reflexionen sobre el “contenido contextual” de la época en que se realizo el film, enlazando esta idea, con nuestra faceta de investigador.

Pero para llegar a este conocimiento mas profundo, no nos debemos quedar en el simple análisis de los filmes y menos aun cuando nos enfrentamos a una cinta que ha sido doblada a nuestro idioma. Debemos contrastarlas con las versiones originales, escenas apartadas del montaje final y que afortunadamente en muchos casos, con las nuevas ediciones en dvd, aparecen como extras; guiones cuando es posible acceder a ellos (cada vez se esta poniendo mas de moda editarlos), entrevistas con los participes en la elaboración de estas, como productores, guionistas, directores, etc.; versiones anteriores de las películas analizadas para ver semejanzas o divergencias no solo estilísticas en sus mensajes.  De este modo y teniendo en cuenta muchos otros factores, podremos rellenar las lagunas que se dan en muchos casos, junto con la extrapolación del método de trabajo basado en el contraste de fuentes indirectas y directas al mundo del cine; un mundo que no debemos olvidar que a priori es desconocido para nosotros y para nuestra forma de trabajo.

Esperando estimados colegas que perdonen la extensión de mi aportación y confiando en que la puedan sacar algún  provecho espero que el debate siga abierto.

Aitor Pérez Blázquez.
Licenciado en Historia por la Universidad de Málaga.
Fuengirola (Málaga), España