Debates


Historia y Cine


Estimados amigos:

Quisiera llamar la atención sobre una idea que ha lanzado Aitor Pérez Blázquez. Dice en su intervención del 17 de octubre que "debemos tener cuidado en la defensa de esta idea de dar voz a los vencidos (...); ya que corremos el riesgo de dar voz también a ciertos tipos de "perdedores" en conflictos no tan sencillos o complejos (...). Ejemplos de esto sería una posible película sobre las bondades del régimen de Milosevic, o donde se refleje como actualmente la minoria albano kosovar hostiga a los pobres serbios, con lo que se podría llegar ala conclusión de que la campaña ordenada por Milosevic quizás estaba hasta cierto punto justsificada. Por tanto, si damos voz a los vencidos partidarios de Millosevic, estamos permitiendo que se defienda un modelo de estado culpable (...)".

Estimados amigos. Yo no sé si alguno de vosotros ha visto alguna película donde se defienda a Milosevic. Yo no. En todo caso, no vamos a ser nosotros "quienes vayamos a dar voz" a los partidarios de Milosevic, ya que "los que dan voz", es decir, los que suelen decidir los temas y los enfoques de las películas (de la mayoría de ellas) son unos señores que se llaman productores o socios capitalistas, que controlan la industria del cine. Es decir, amigo Aitor, estate tranquilo, que estos dueños del negocio cinematográico no van a dar jamás voz a los partidarios de Milosevic, con lo que jamás veremos en las pantallas más razones que las de los vencedores de Milosevic, es decir las razones de la Unión Europea y la de los EE. UU. De igual manera, amigo Aitor, hasta que no pasen muchos años no sabremos si realmente hubo una campaña de "limpieza étnica" promulgada por Milosevic, o esta supuesta campaña fue el simple fruto de la propaganda de los países capitalistas. En este sentido te recomiendo que leas los informes del equipo de la policía nacional española que fue a Yugoslavia a certificar ciertas supuestas matanzas serbias, y de las cuales jamás se encontraron evidencias. Con esto no quiero defender ningún tipo de régimen, sólo me interesa resaltar que un historiador debe escuchar todas las voces, incluidas aquellas que en un principio no le parezcan agradables. Si no es así, flaca labor haremos a la ciencia histórica.
 
Joaquín Rodríguez
Licenciado en Historia Contemporánea por la Universidad Complutense. Director Editorial.