Debates


Historia y Cine



Más allá de la capacidad didáctica que poseen las producciones cinematográficas y su lógica utilidad en las aulas, me intereso desde mi perspectiva de investigador, en el otro aspecto que ha sido analizado por parte de los participantes en el debate: su utilidad para el análisis del contexto social en el que se ruedan estos filmes.

En este sentido hay que diferenciar diversos discursos dentro de cada sujeto de estudio (cada película). El número de discursos, además, varía notablemente y convierte en más simple o más complejo la disección de cada uno de ellos en función de diversos factores.

Es evidente que desde la perspectiva puramente cinematográfica, los elementos que componen un filme son los diversos lenguajes que se emplean en el filme: habitualmente tres: el lenguaje visual, el lenguaje musical y el lenguaje sonoro (entendiendo por sonoro los diálogos entre personajes).

La perspectiva del historiador habitualmente obvia muchas características de estos lenguajes (en el sentido de vehículos de trasmisión de ideas) que, no obstante, pueden dar interesantes conclusiones en su análisis al reflejar intencionalidades del director o del guionista que den pistas de algún modo sobre su ideología, el propósito del filme, el propósito de la tergiversación (en muchas ocasiones más que voluntaria) de los motivos, símbolos o hechos históricos recreados...

En cualquier caso, el interés del historiador se suele centrar en los discursos históricos. Más concretamente en dos: el discurso histórico remoto y el discurso histórico contextual. Entiendo por discurso histórico remoto la enunciación de los hechos históricos narrados por la película, con sus aciertos y errores, y por discurso contextual, las circunstancias históricas que condicionan dicha enunciación. Un ejemplo clásico: el Espartaco de Kubrick. La narración de la rebelión del esclavo (por cierto, notablemente tergiversada, véanse al respecto los trabajos de DUPLA) sería el discuros histórico remoto. La Caza de Brujas del senador McCarthy (más exactamente su final) sería uno de los elementos principales del discurso contextual.

Este es el esquema básico al que ya se ha aludido en mensajes anteriores. Sin embargo me gustaría profundizar en este aspecto indicando que, en mi opinión. el esquema puede hacerse notablemente más complejo. Volvamos al ejemplo del Espartaco de Kubrick. La obra se basa en el guión de Dalton Trumbo, retocado por Kubrick, pero éste a su vez se basa en la novela de Howard Fast, escrita en 1951.

En este caso tenemos tres discursos contextuales: el más borroso será el de Howard Fast, seguido del que rodeó la escritura del guión de Trumbo y seguido del que rodeó el propio rodaje, momento en el que se retocó definitivamente por Kubrick.

Un ejemplo más claro puede observarse en El Último Mohicano (1992). Michael Mann adapta un guión de Philip Dunne de 1936. Pero es que este guión se basa en la novela de Fenimor Cooper, escrita en 1826. Cada escalón recorrido deja su poso en el siguiente convirtiendo la obra de Mann en una plétora caótica de referencias a los hechos históricos, tamizados por la subjetividad de Cooper, Dunne y él mismo. Ni los mohicanos se extinguen ni siquiera son identificados correctamente con la tribu que habitó cronológica y geográficamente los hechos históricos que se describen (como da a entender la película basándose en la interpretación de Cooper). Por otro lado el argumento de Cooper también se simplifica en los guiones de Dunne y Mann retorciéndolo y convirtiéndolo en una oda al "American Way of Life" y justificando la ruptura con las metrópolis europeas con argumentos antimperialistas (huelga todo comentario al respecto).

En resumen, cada filme merece una atención pormenorizada que trascienda el modelo teórico de interrelación entre dos discursos históricos.
 
Diego Téllez Alarcia
Universidad de La Rioja (España)
Consejo de Redacción de Tiempos Modernos
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