Debates


Innovación y compromiso

 
He leído las opiniones de todos (que no son muchas, lástima) y creo que el asunto es menos complejo de lo que parece: una cosa es hacer Historia y otra es hacer opinión.

Aunque no soy historiadora, me parece que la labor de un historiador, en tanto que científico, debe limitarse al estudio y presentación de los hechos, buscando en todo momento la verdad respecto de la forma en la que los mismos ocurrieron, el auténtico papel jugado por cada uno de los involucrados, la detallada descripción del entorno en que se suscitaron, de los intereses en pugna, etc. Eso es hacer historia. Ahora bien, no por ser historiador una persona debe carecer de opinión y compromiso, antes al contrario, el ser historiador, siempre que se sea un historiador serio, debe permitir a una persona tener opiniones perfectamente fundadas y principios fuertes obtenidos, por una parte, de su conocimiento histórico y, por otra, de su entorno, ya que ninguna persona puede formar juicios que no estén influidos por la circunstancia o el entorno de quien enjuicia. Así pues, lo verdaderamente importante es que el historiador, comprometido, como debe de estar antes que con cualquier otra cosa, con la verdad, sea siempre honesto y no pretenda hacer pasar opinión por historia o al contrario. Hay que abrevar de la historia para robustecer nuestras opiniones y, naturalmente, tomar partido para que no se repitan aquellos hechos que, en nuestra opinión, basada en esos conocimientos, han sido errores del pasado.

Al final es realmente simple y encontramos un claro ejemplo de esta honestidad intelectual en Hans Kelsen, cuando hace ciencia del Derecho se mantiene al margen de cualquier opinión o juicio subjetivo sobre los contenidos del mismo, cuando hace ensayo jurídico o de otra naturaleza, manifiesta que se trata simplemente de su opinión y entonces toma partido por las ideas con las que comulga.

Saludos,

María del Carmen Ordóñez
Ordóñez y Asociados, S.C.