Debates


¿Seguimos en la época contemporánea?


Un afectivo abrazo a los que emprendieron la tarea de crear este espacio de reflexión y algo más:

Empezar a verificar el fin es, en lo previo, ratificar el principio.Y en  esta necesaria ratificación de los orígenes de la  Epoca Contemporánea se atropellan necesarias reafirmaciones, todas ellas girando en torno a la "finitud".  Límite que, en  el siglo XVIII con sus revoluciones burguesas mediante, a través del saber, de la creación artística, de los grados de desarrollo científico tecnológico se fue imponiendo sin más reacción que el despegue de las fuerzas materiales intrínsecas al posterior capitalismo industrial decimonónico. El siglo XX, en las postrimerías de su Segunda Guerra Mundial, dió testimonio del uso criminal de un saber acumulado: la energía nuclear. Guerra Fría de por medio, con un profundo impacto psicológico en la población europea, se consolidó la visagra histórica impuesta desde las dos bombas sobre Japón en 1945.  Somos testigos de la construcción de una visión arbitraria de  globalización tanto y en cuanto no se redefinen las relaciones interestatales a partir del poder de destrucción masiva. Areas geograficas, paises que en las primeras decadas del siglo XX, eran impensables como determinantes para una continuidad de vida planetaria racional, hoy son claves del orden en un desorden material pero no ideológico. Frente a ello  propongo hacer una mirada detras de los escombros que ha dejado la caída del Muro. Un espacio del planeta regido por un sistema "triunfador" que plantea lineamientos rígidos generando reacciones diversas pero con una misma orientación: la reacción con características ilimitadas de destrucción. Esa finitud, en términos materiales, intelectuales propia del S XVIII, creo que podría haber empezado a desaparecer hace casi medio siglo.

Carlos Somosierra
Profesor de Historia - nivel Medio y Terciario
Estudiante de la Carrera de Licenciatura en Historia para profesores en la Universidad de Luján - Buenos Aires- Argentina