Debates


Historia y fútbol


Ref. Historia y Futbol 24.

Amigas y amigos

Los mejores días para realizar trámites en sitios corrientemente concurridos como los bancos y empresas de servicios son aquellos en que se juegan partidos del mundial de fútbol. Los recintos de estas instituciones están literalmente vacíos. En las calles disminuye el flujo de gente.

El mercado local del libro está inundado de diversas ofertas sobre historia de los mundiales, álbumes de cromos coleccionables que atrapan el interés de los escolares, videos interactivos para juegos en red, documentales en video con preciosas joyas obtenidas quien-sabe-cómo-y-dónde.

Los negocios de restaurantes y bares han colgados sendas pantallas gigantes para acoger a sus clientes. Las empresas de TV cable viven un auge notable, al igual que los negocios importadores de televisores LCD de pantallas de una pulgada. Los servidores públicos que de todas formas deben acudir a sus fuentes laborales han adquirido con afán modernos teléfonos móviles con acceso a televisión e Internet.

La locura temporal, el fanatismo, la ansiedad se ha apoderado de todos los estamentos de la sociedad boliviana. El fútbol une a amigos y familiares quienes semanalmente se reunen para disfrutar las incidencias de los partidos que se disputan. Mientras más próximos son las fechas de eliminación, crece la tensión y la atención de estos fanáticos.

Creía estar exento de esta fiebre, pero volví a la realidad cuando mi nena de escasos siete años me pidió que le comprara los cromos para uno de tantos álbumes que se venden en la puerta de su colegio.

Sobre la historia del fútbol de Bolivia se han escrito muchas obras, no solamente en el plano general, sino sobre determinados clubes deportivos, como uno de ellos que ha merecido tres miradas distintas al cumplir el pasado año su primer centenario. Los periódicos bolivianos le dedican suplementos diarios a la práctica deportiva con muchas páginas en la que sus reporteros despliegan sus destrezas trayendo noticias de todo el mundo, pero en todos predomina el ‘rey de los deportes’ Su Majestad, El Fútbol.

En Bolivia, como en todo el mundo, el fanatismo se siente a flor de piel, siendo el presidente Evo Morales el que más destaca. Ha sembrado de canchas de fútbol con césped sintético las ciudades grandes y pequeñas del territorio nacional. Juega fútbol en la mañana temprano, incluso cuando visita a presidentes de otros países lanza el desafío para una partida de fútbol en la que enfrenta a su gabinete de ministros con los del país anfitrion, como fue el caso del presidente Sebastián Piñeira de Chile.

En su visita al mundial de Sudáfrica, al que asistió con una delegación de ministros, programó una entrevista con el máximo dirigente de la Fifa José Blater, quien anunció al término del encuentro, que el tema del veto a la altura ‘ha sido archivado definitivamente’. Bolivia tiene estadios y campos deportivos en ciudades de altura que sobrepasan los 3.500 msnm.

Esta pasión de multitudes nunca dejará se de atención de intelectuales de varios campos del conocimiento, pues siempre habrá algo de qué asombrarnos, como los altos precios que se pagan por los contratos de gentes que parecen de otro planeta, como Messi o Beckham.

Lo negativo del fútbol es otro tema que llama la atención, pues no son pocas las denuncias de fraude o sospechas fundadas de partidas arregladas para favorecer a los equipos grandes, o los negociados alrededor del fútbol, una empresa que mueve miles de millones de dólares de una sola vez, por la vía de franquicias de toda naturaleza, lo que hace ver que detrás del fútbol se mueve ciertas mafias, o al menos existe la presunción de ello.

La historia negra de las barras bravas le pone otro condimento al fútbol. La delgada línea entre el fanatismo y lo delincuencial se rompe con frecuencia inusitada, provocando muerte en los campos deportivos. Incluso hubo una guerra en Centroamérica desencadenada (en última instancia) por los resultados de una partida de fútbol entre las selecciones de dos países.

El fútbol tiene sus paradojas, pues siendo el más popular de los deportes, no todos pueden disfrutar de los partidos internacionales pues para ello hay que pagar los costos de la televisión por cable.

La historia no puede ignorar su presencia en la vida de las sociedades.

Saludos,

Luis Oporto Ordóñez
Biblioteca y Archivo Histórico del Congreso Bolivia