Debates


Grandes hombres 


 
El papel que ha desempeñado el individuo en la Historia ha llevado a muchos a señalar que los "grandes hombres" son el verdadero motor de esta. Esta idea ha sido muy criticada en el Siglo XX, cuando se ha dado más importancia a la sociedad. Parece que estas dos posturas están enfrentadas, pero en el fondo se erigen sobre un mismo principio: el hombre, como individuo o como parte de la sociedad, es el verdadero motor de la Historia.
 
La sociedad, entonces, es la clave, pues, para los primeros, hay individuos eminentes que la arrastran por los derroteros que ellos quieren; mientras que, para los segundos, es la sociedad en su conjunto la que gobierna como ente único. Visto de esta manera, parece que está todo radicalizado, pero en realidad tratan ambas posturas a la sociedad como un elemento único, en el que no caben disensiones, una masa uniforme, y en el caso de los primeros el "gran hombre" está fuera de ella.
 
Esto nos llevaría al debate del papel del rebelde o disidente, que parece un avance, pero, como nos señala E. H. Carr en ¿Qué la Historia?, esto es análogo al debate sobre el papel jugado por el "gran hombre", ya que el disidente se convierte en ese ejemplo a seguir. Pero ¿por qué no puede haber "grandes hombres"? Esta pregunta podría dar bastante miedo si la concebimos como si esos "grandes hombres" son los ejemplos a seguir; pero mi planteamiento no es ese, sino el dejar de tener miedo por destacar a personas individuales como motores de la Historia, dentro de su propia sociedad, de la cual nunca han salido.
 
Establecer que esos "grandes hombres" son el motor sería un error, aunque señalar que el estudio de la Historia es posible sin contar con esos elementos destacados sería algo imposible, una utopía. Esos hombres destacados son producto de su sociedad, no están al margen de la Historia, y han servido durante muchos siglos para estudiar las sociedades pasadas, es decir, han sido la base de las investigaciones que han permitido grandes avances en la Historia Social durante la segunda mitad del Siglo  XX.
 
Por tanto, es importante reivindicar el papel de los hombres más destacados de una sociedad, pues pueden suponer un elemento visible de la sociedad que componen; y, en mi opinión, no se debe confundir el papel que los individuos jugaron en la sociedad con la importancia que han tenido como ejemplos inalcanzables en otras épocas La ciencia histórica ya tiene bastante con comprender e interpretar la sociedad pasada para ayudar a comprender y actuar sobre la presente, como para erigirse como la juez y moralizadora de la sociedad, marcando las pautas correctas de comportamiento, pues lo que se puede aprender de la Historia no pasa por presentar ejemplos de "superhombres".
 
Antonio Anaya
Alumno de Historia de la UCLM