Debates


Historia y ética


El historiador que investiga y escribe sobre un proceso histórico tiene que estar consciente que los seres humanos históricamente han construidos sistemas morales distintos, y por lo tanto, esta realidad define la existencia de un pluralismo ético en consonancia con sus propios sistemas morales. En efecto, y como consecuencia de esa realidad nadie es dueño de la verdad absoluta, y por esta razón siempre se deben tener en consideración los puntos de vistas contrarios. Es así como la visión sobre un proceso histórico no obedece a una sola ética sino por el contrario está estrechamente ligada a la formación moral, ideológica, social, política y religiosa de una persona o sociedad, y ello da pie a una visión de la realidad distinta que no siempre está orientada a manipular los hechos. En este sentido, estoy de acuerdo con la profesora Hilda Agostino. Por eso hablamos, de la existencia de una “ética plural” fuertemente vinculada a la moral y la ideología, frente a lo cual se puede hablar de una “ética izquierda” y una “ética de derecha”, una ética marxista y otra neoliberal, una franquista y una repúblicana, una ética cristiana, y hasta inclusive, una ética nazi, la cual ha sido muy discutida pero que fue concebida como un paradigma cerrado y científico y que ha sido rechazada obviamente por la naturaleza de su origen y formación en tanto no distinguía entre el bien y el mal, y en donde el mal o daño proporcionado a millones de seres humanos era visto como un bien realizado a favor de la humanidad.

Sin embargo, el pluralismo ético no significa que una visión ética determinada sea la correcta. Si la adaptamos al sentido científico de la ética clásica en donde una acción, decisión, actuación, u omisión tienen responsabilidad ética en la magnitud del bien o del daño o “mal”, ocasionado a seres humanos o sociedades en función de intereses de cualquier signo, podemos concluir que obviamente algunas posiciones éticas no son tales. En el caso, del funcionario historiador que apoyó a la dictadura argentina podría tener una doble interpretación, tomando en cuenta su grado de participación y conciencia, pues en definitiva, si sabía que se estaban cometiendo crímenes de lesa humanidad y traficando con niños de los desaparecidos, dudo sinceramente que su visión ética sea la más adecuada para “navegar en aguas profundas” y en todo caso preferirán siempre nadará en aguas superficiales intentado ocultar lo que realmente sucedió, y aun cuando su visión sea honesta no dejará de ser evaluada en virtud de las actuaciones cometidas por la dictadura.
Siempre, la acción u omisión en una visión ética, serán inescrutablemente evaluados a posteriori, independientemente de su cosmovisión ética de la realidad.

En el caso de los nazis pudimos ver como la “ética nazi” concebida como una ética totalitaria no cumplía con el marco ético de la responsabilidad sobre el mal ocasionado a millones de seres humanos, argumentando que eran seres inferiores, y la iglesia católica, tuvo en esa época una actitud poco ética, ante el silencio mantenido por largo tiempo. Para los intelectuales nazis que creyeron profundamente en lo que hacían no pudo haber sido más demoledor el derrumbe de esa “ética”, que a la larga se convirtió en una cadena de complicidad orgánica con los crímenes atroces cometidos durante ese régimen.

Si bien estoy de acuerdo que no sólo existe una ética sino una pluralidad de éticas, que se reflejan a la hora de escribir historia y muchas veces sin la intención de manipularla, hay que aclarar que esta pluralidad no supone la muerte de una ética común, fundamentada en principios y valores éticos universales, sino que por el contrario la fortalece. No es nueva la pugna entre visiones distintas sobre un mismo proceso histórico e inclusive entre protagonistas e historiadores de una misma época. Si no fuese así, el historiador realista nacido en Caracas, José Domingo Díaz no hubiese visto al Libertador Simón Bolívar como a un forajido o déspota cruel, que pretendía destruir un orden que para él, garantizaba la paz y el progreso en la colonia venezolana o que el mismo caudillo realista José Tomás Boves fuera considerado como una especie de "demócrata a caballo" por algunos de sus congéneres porque intentaba igualar a las clases sociales de la colonia, aún al costo!

de un inmenso baño de sangre de hombres, mujeres y niños, cosa que no hizo Bolívar, cuando tomaba militarmente una población.
Para los españoles que vivieron la guerra civil, que terminó convirtiéndose en una terrible carnicería humana está confrontación sobre la manera como se ha escrito la historia de esa guerra, considerada por los republicanos como historia manipulada, y cómo, el General Francisco Franco, fue convertido por la historia oficial en el “salvador de la patria”, nos da muestra de cómo la visión ética dentro de un mismo sistema moral tiene profundas dicotomías aún a sabiendas de que la solución militar al conflicto terminó convirtiéndose en un genocidio en el cual se utilizaron métodos atroces en contra de cientos y miles de españoles.

Pregúntenle a un franquista y considerará ético los fusilamientos en función de que había que salvar a la patria, o a un partidario del General Pinochet, e inclusive a un historiador partidario de esas dictaduras y responderá exactamente lo mismo.

En definitiva, la defensa de la ética no apunta hacia una sola ética sino hacia la defensa de principios éticos universales que nos permitan establecer el respeto por una ética común construida desde nuestra diversidad. En otras palabras, el ideal ético por descubrir y decir la verdad está en asumir con ecuanimidad la función de lo que bueno o condenable en los azarosos procesos históricos de la humanidad, y no en una fuente fría de datos para llenar discursos patrióticos hacia un determinado sistema o personaje. Por último me permito citar a un autor de la Web, en donde afirma:

“El reconocimiento de las propias limitaciones, subjetividades y, en fin, de Nuestra pluralidad política cuando investigamos y enseñamos historia no Supone la muerte de una ética común, de una "deontología" profesional. Al Contrario, la hace más necesaria”.

“El respeto por una ética común, construida desde nuestra extraordinaria diversidad, depende esencialmente de cómo practicamos nuestro oficio: de nuestros métodos. Expuesto de otro modo, una práctica "ética" (ajustada a la norma) de la investigación y enseñanza de la historia no puede ser el resultado de un acto volitivo, en cada caso y en cada ocasión. Debe producirse en y por el desarrollo sistemático de determinados procedimientos, comunes a tendencias historiográficas, temas, metodologías, fuentes...muy distintas”. Internet:“Sobre Historia y Etica”, Domingo Marrero Urbín, Año 2003

Se que la profesora Hilda comparte como ella misma lo afirma el apoyo a esta ética profesional. Discúlpenme solo he pretendido transitar por la calle del medio, y ofrecer también algunos puntos de vista. Esta es la ética común basada en principios universales la que quería sustentar y no confundir que los liberales y marxistas tuvieran una sola ética, pues no la pueden tener cuando difieren en conceptos y valores sobre la conducción de la sociedad, la política e ideologías distintas.

Discúlpenme por la extensa disertación.

Lic. Henry Parejo Hernández
Graduado en la U.C.V. y jubilado
de la Cancillería venezolana.