Debates


Historia y ética


Sin duda la fundamentación estructural de las ciencias históricas se da en la medida en que estas sean capaces de crear puntos de inflexión social, que las conduzcan a ser soporte elemental del que-hacer humano. Esta disposición del plano teórico debe a su vez, cobrar solidéz pragmática en la medida en que el llamado "historiador" acepte la responsabilidad social de su propio que-hacer, del modo que adopta en términos del "historiar".

La contundencia del conocimiento histórico debe asociarse a la capacidad del actor cognitivo en lo tocante al rescate de la interpretación crítica del hecho que analiza -crítica en cuanto de suyo tiene el "poner en crisis" su objeto,la cosa-. Por supuesto, considerando como algo básico, el nivel de contrastación que sufra -o goce- el cúmulo informativo registrado. Este trabajo implica la aplicabilidad del diseño que hagamos nosotros mismos, del parámetro ético que acordemos explícitamente

La responsabilidad del historiador se relaciona intrínsecamente con el calce de la sociedad en que nos desenvolvemos en el presente, por lo que la capacidad que desarrollemos para proyectar los conocimientos históricos cara a desentrañar su impacto en la "realidad" actual, implicará nuestra capacidad de ser tomados en cuenta en estas sociedades desarticuladas en que nos movemos. La ética del historiador debe vincularse al papel social que desempeñamos en el presente, y este debe buscar un beneficio común y no el de particularidades funcionales que nos alejen de un proyecto que es nuestra obligación visualizar y dotarlo de operatividad.

El papel no es en absoluto vano... en realidad estamos constituídos como la conciencia social de nuestros colectivos, en la medida en que tenemos y/o aspiramos al conocimiento de las diversas sociedades del pasao, lo que implica el sistematizar la información de fenómenos y hechos puntuales acaecidos, que necesariamente imprimen un carácter de identidad -la cualidad de lo idéntico-, que permite diseñar las sociedadesw desde esquemas propios y a la vez diferenciados.

Decía mi querido maestro Edmundo O'Gorman: -"...el historiador no debe "regañar" a los muertos..."- Yo difiero de ello. Creo que no debemos de renunciar jamás a la capacidad de "regañar a los muertos". La sociedad demanda, exige de nosotros eso y pienso que sobre el particular, no debemos defraudarla.

Dr. en Ha. Joaquín A. Muñoz Mendoza,
Catedrático Titular de la Escuela de Educación Superior en Ciencias Históricas y Antropológicas de San Luis Potosí, México.
 
Un abrazo.