Debates


Historia digital

 
[Nota: publicado el 12/10/ 2010 en "Historia Abierta. Un blog para la Historia Digital latinoamericana". C.B.]
 

La Historia Digital antes de la Web 2.0, el Debate en Historia a Debate

FORO

Historia Digital en Historia a Debate, una edición necesaria.

Entre el año 2001 y 2003 se llevó a cabo en Historia a Debate una discusión en torno a la Historia Digital en un foro algo extraño que se manejó a través de listas de correo (hay que entender que este debate comenzó en el año 2001, tiempos ya precámbricos en la era de la Web 2.0), sin embargo, ante las dificultades que implica esta presentación para la lectura, me tomé el atrevimiento de editarlo en un sólo rollo que pueda ser leído de corrido.

Cada intervención está separada por el nombre de su autor, por lo pronto no se editará en forma de hilo de respuestas, pero esperamos pueda ser leído de corrido. Una de las dificultades de esta lista es que la fecha de envío y recepción de los correos no necesariamente corresponde a la fecha señalada en cada aporte, y si es así, no es claro, más aún teniendo en cuenta que ¡este es un sitio que se hace con FrontPage!, un esfuerzo sobrehumano de actualización manual de una red social.

El interés va más allá de un afán de presentación de un foro, sino hacer un llamado a utilizar la visión del historiador para leer este debate a la luz de ciertos aspectos, por ejemplo, ¿cómo se pensaba la Historia Digital cuando hasta el momento estaba naciendo la Wikipedia? ¿cómo comprender la posibilidad del aporte colectivo y la nueva posibilidad comunicativa del historiador con herramientas como el desparecido Geocities ahora reemplazado por propuestas 2.0 como Jimdo? Este es un debate que se inaugura tan sólo dos años después de que Peter Merholz acuñara el término blog* y que Evan WilliamsMeg Hourihan lanzaran blogger.com, y finaliza justamente cuando Google compra a Pyra Labs y con él, Blogger.com, el sitio más popular para la creación de blogs, y uno de los gestores de la revolución Web 2.0. Aún no existía WordPress ni Youtube, Facebook era aún un experimento controvertido dentro de Harvard desarrollado por el entrometido Mark Zuckerberg, el mundo de la Web tal como lo conocemos hoy era muy diferente, por ello es interesante leer y analizar el siguiente debate llevado a cabo primordialmente entre noviembre de 2001 y marzo de 2002, siempre con la pregunta en la mente de ¿cómo se consideraba la Historia Digital antes de la Web 2.0?

Entre los debates propuestos y pendientes, desde hace más de un año, hemos elegido, para comenzar la nueva etapa, tres mensajes que difundiremos a continuación, sobre Internet e investigación histórica, informática y enseñanza de la historia, temática unificada bajo el título de “Historia digital”.

No podía ser de otro modo, Historia a Debate, en su desarrollo último, es síntoma, causa y consecuencia de la nueva historiografía que está naciendo en la Red, que definimos del siguiente modo en el punto XI de nuestro Manifiesto

“Las nuevas tecnologías están revolucionando el acceso a la bibliografía y a las fuentes de la historia; desbordando las limitaciones del papel para la investigación y la publicación; posibilitando nuevas comunidades globales de historiadores. Internet es una poderosa herramienta contra la fragmentación del saber histórico si se utiliza de acuerdo con su identidad y posibilidades, esto es, como un forma interactiva de transmitir información instantánea de manera horizontal a una gran parte del mundo. Según nuestro criterio, la historiografía digital ha de seguir siendo complementada con libros y demás formas convencionales de investigación, difusión e intercambio académicos, y viceversa. Este nuevo paradigma de la comunicación social no va a reemplazar, en consecuencia, las actividades presenciales y sus instituciones seculares, pero formará parte de una manera creciente de la vida académica y social real.

La generalización de Internet en el mundo universitario, y en el conjunto de la sociedad, así como la educación informática de los más jóvenes irán imponiendo esta nueva historiografía como factor relevante de la inacabada transición paradigmática entre el siglo XX y el siglo XXI”

Carlos Barros (10/11/01)

Hola, amigos. Nuevamente me acerco a Uds. con una inquietud que espero tenga el eco que tuvo aquella de las novelas históricas. Muchos de los que elegimos a HAD como punto de encuentro somos docentes que intentamos enseñar Historia de la mejor manera posible a estos alumnitos postmodernos tan difíciles de motivar.

Nos esforzamos por estar al tanto de los avances tecnológicos, nos subimos al “tren del progreso” para que éste no nos pase por encima, nos conformamos con emparejar nuestros conocimientos con los de estos jóvenes del mundo mediático, ni siquiera pretendemos superarlos (tarea ímproba).

En esta cruzada, se me ocurre que podríamos ayudarnos mutuamente aportando experiencias que hayamos probado en nuestras clases, con buenos resultados, en orden al uso de los soportes informáticos. Qué les parece?

Prof. Graciela Santamaría (4/9/00)

Estimados y pacientes colisteros de Historia a Debate:

Tras las reiteradas meteduras de pata -exactamente dos- que he protagonizado en esta lista de debate, me gustaría, en la medida de lo posible, que sirvieran para algo.

Todos recordaréis el mail que reenvié a la lista sobre la detención de una profesora chilena. Cuando lo mandé era consciente de que era una historia inverosímil, pero la gravedad de los hechos que relataba me hizo inclinarme por el riesgo y difundir la información. Hubo los desmentidos que ya conocéis, y mis disculpas a través de Carlos Barros.

Ahora bien, y es la razón de este mail:

En una nueva historiografía, donde cada vez más se usa internet como medio de obtención de información, y en algunas ocasiones de fuentes para el estudio, ¿cómo podrían evitarse estos errores?

La difusión de falsa información no es algo nuevo, ni achacable a internet exclusivamente, el teléfono y los sellos también sirven para difundir información errónea, las publicaciones periódicas, etc. La cuestión es: ¿cómo se puede establecer que una fuente es fidedigna en contextos como internet? Nos encontramos ante una nueva forma de crear fuentes de estudio, que -estoy segura- en un futuro se convertirá en un gran archivo -incluso en objeto de estudio- que tienen que ser tratadas metodológicamente. La pregunta es: ¿Cómo podemos establecer la veracidad o no de las mismas?

Nos encontramos con un acercamiento y facilidad de obtención de información, pero una vez que tenemos ésta, ¿cómo la contrastamos? ¿con qué métodos? ¿Cómo podremos discernir la veracidad o no de una información que es creada y difundida y que con el paso del tiempo puede convertirse en fuente de un trabajo de investigación? ¿Nos sirven los mismos métodos que se usan en un archivo, o en la investigación con fuentes periodísticas?

Y por último la pregunta final: ¿nos sirven estas posibles fuentes? ¿tenemos que renunciar a ellas? ¿es posible renunciar a ellas?

Como podréis entender, no me refiero sólo a estos los mails falsos -y páginas falsas, que también las hay-, que luego son desmentidos, sino a toda esa información que en un momento dado puede obtenerse y usarse.

Me gustaría abrir un debate sobre nuevas fuentes, en especial, sobre las procedentes de internet, y que analizaramos entre todos su conveniencia o no, su metodología, sus limitaciones y aportaciones. En definitiva: un debate sobre las nuevas posibilidades de estudio que aporta o no internet, ya no como vehículo de discusión sino como creación de información.

Muchas gracias por vuestra paciencia, y en algunos casos vuestra comprensión.

Marina Sánchez (no hay fecha – subido el 8/11/01)

Estimados compañeros de lista

Queridos compañeros

¿Pensáis que existen diferencias sustanciales entre los resultados del aprendizaje de quien se documenta a través de Internet o de quien lo hace a través de los medios tradicionales de lectura?

¿Conocéis experiencias que reflejen resultados cualitativos distintos en función de estos distintos medios de información utilizados?

Agradezco cualquier información al respecto porque en una prueba que yo he realizado, los resultados cualitativos y cuantitativos resultan muy sorprendentes.

Ana Carabias (14/5/01)

Estimada Ana, si bien no tengo datos cuantitativos para responderle. mi experiencia y estudios relativos a la motivación de los estudiantes me permite afirmar que a los alumnos el uso de estos nuevos medios y la posibilidad de búsqueda desde el laboratorio o la casa les motiva y facilita el aprendizaje.
El viaje a la biblioteca muchas veces puede resultar infructuoso al no encontrar la bibliografía deseada, por esta vía las posibilidades de búsqueda son mayores aunque lamentablemente no todo lo abundante que deseáramos en Historia. Siempre lo nuevo – no tan nuevo – es un reto pero vale la pena ensayar. Con nuestros alumnos universitarios, en sus trabajos de investigación el uso de internet nos ha brindado muy buenos resultados, más cuando se trata de temas relativos a la historia inmediata.

Reciba un afectuoso saludo

Constantino Torres (no hay fecha – subido el 8/11/01)

Queridos compañeros:

La afirmación que hace Ana Carabias me lleva a solicitarle que explicite un poco mas los “resultados sorprendentes” y en qué consiste la prueba que realizó. Preocupada como estoy por los problemas de la enseñanza y el aprendizaje de las ciencias sociales en la universidad me gustaría conocer sus experiencias.

Susana Vior (no hay fecha – subido el 16/11/01)

Estimados colegas:

Me permito sumar algunos interrogantes a propósito de esta cuestión crucial que plantean, desde quien se reconoce un ignorante de las nuevas tecnologías ¿No creen Uds que el medio no es indiferente al mensaje? ¿Que el mundo del libro y el horizonte “epistémico” que pone en juego -y que propone una forma de aprendizaje en sí- ha cambiado radicalmente con Internet? ¿No pasará la cuestión por hacer un uso lúcido y crítico del medio electrónico? ¿Que sucede con quienes, como los niños, comienzan a desconocer cualquier otra instancia que no sea la información muchas veces fragmentaria, dispersa, aleatoria, desjerarquizada del mundo virtual? ¿Con que herramientas se enfrentan a ese mundo y pueden manejarse en -y apropiarse de- él? ¿En qué sentido se facilita entonces el aprendizaje y en qué sentido se lo dificulta?¿Qué significaría aprender? ¿Lo mismo que proconizaba el humanismo?¿Sería de un anacronismo inadmisible plantear una vuelta a los clásicos como formación de base y el recurso a internet como un complemento más bien instrumental?

Saludos cordiales

Guillermo Davenia (no hay fecha – subido el 20/11/01)

Estimada Ana: no conozco datos de investigaciones fidedignas sobre la calidad del aprendizaje que utiliza como fuente de contenidos a Internet; pero sí puedo hablar de mi propia y humilde experiencia. Mis alumnos se documentan en esa vertiente con frecuencia y, lo que pude observar, es que se trata en general de información muy resumida, carente de profundidad. Desde el punto de vista cuantitativo, podemos ver que hay muchísimos sitios en donde buscar, pero desde el cualitativo, dejan mucho que desear. Considero que esa información debe complementarse con la bibliográfica indefectiblemente. Sin embargo, reconozco el valor de motivación para el aprendizaje que ejercen aquellas prácticas. Como tú, estoy atenta a la posibilidad de saber más sobre este asunto. Un abrazo.

Prof. Graciela Santamaría (no hay fecha – subido el 20/11/01)

Estimados colegas

La propuesta de Carlos Barros de iniciar un debate sobre la historia digital, o lo que es lo mismo, los positivos efectos que pueden propiciar las nuevas tecnologías de la información en la historiografía del presente siglo, me parece enormemente sugerente. Entre otras cosas, porque ésta será una de las cuestiones de las que se historiará en el futuro con gran interés y marcarán la evolución de nuestra disciplina.

Con este párrafo no pretendo comunicar que las tecnologías vayan a cambiar radicalmente el estudio y la investigación de la historia, ni mucho menos. El estudio de la historia va a continuar basándose en los mismos principios sobre los que se sustenta toda ciencia social; leer mucho, escuchar cosas
interesantes que explican personas que tienen algo que decir sobre la materia, reflexionar, y aportar algo inteligente. O en su versión minimal; leer, escuchar, debatir y escribir. Y la investigación, tampoco no va a modificar demasiado sus principios; la recogida de datos y testimonios concretos, a partir de los cuales construir un discurso riguroso y coherente, y la reflexión que permite comunicar lo aprendido durante el proceso.

Pero sin llegar a representar un giro copernicano, la revolución digital es una herramienta muy útil para adquirir y construir el conocimiento histórico. Si hiciéramos un símil con una casa, las nuevas tecnologías serían como los nuevos materiales que permiten levantar edificios más altos, más resistentes, y en un tiempo menor. Los materiales, en sí mismos no hacen magia, no construyen ellos solitos ningún edificio, ni los hace mejor per se. Solamente facilitan el trabajo a los arquitectos. Pero sin conocer los fundamentos de la arquitectura, los cálculos aritméticos de resistencia, o la pura intuición del maestro de obras, la casa se desplomaría como un castillo de naipes. Los nuevos materiales facilitan mucho el trabajo a los arquitectos, pero ello no les exime de saber calcular correctamente, ni de estudiar arquitectura.

Personalmente, las nuevas tecnologías me están facilitando bastante el trabajo relacionado con mi tesis doctoral. Cada vez es mayor el número de textos clásicos electrónicos disponibles por la web, y casi imposibles de encontrar en formato papel. Simplifica enormemente el esfuerzo de localizar las fuentes, ahorra tiempo en desplazamientos y, mediante el correo electrónico, me es posible mantener contacto regular e inmediato con algunos colegas de universidades extranjeras para poder intercambiar opiniones o información. Y sobre todo, resulta un ámbito de debate que permite un enriquecimiento personal y académico del cual resulta difícil de prescindir, una vez ya se ha conocido. Como el que nos ofrece el Historia a Debate.

Saludos a todos /todas

Atentamente

Xavier Diez (no hay fecha – subido el 20/11/01)

Ana Carabias:

Me gustaría conocer mas de tu trabajo. Como puedo hacer?

Tus cuestionamientos son interesantes y me gustaría saber a que conclusiones has llegado.

Atte.
Rosario Méndez C

Muy interesante el reto sobre el manejo de la información virtual y la credibilidad de la misma.

Atte.
Rosario Méndez C (no hay fecha – subido el 20/11/01)

Hola:

No, no conozco las desmentidas

La historia no sólo parecía inverosimil. Parecía también no verificada, exigencia esta mínima por la que debe pasar toda información que se desee difundir por cualquier medio.

El debate que propones me parece importantísimo, necesario, siempre que parte de un nivel mínimo de presupuestos comunes básicos. Uno de ellos: el sentido común.. Así como ningún historiador aceptaría como fuente indiscutible de historia algún diario amarillo ( no ese diario amarillo “” exclusivamente”"”entiendasemé, por favor) … tampoco debe aceptar versiones diseminadas en medios electrónicos que no puedan corroborarse o confrontarse con otras fuentes, y/o que no pasebn la prueba mínima de admisibilidad a que debe someterse todo documento fuente, por poco formal que este parezca…

Por lo tanto, si el debate sobre nuevas fuentes de la historia va a hacerse partiendo de estos postulados, bienvenido sea, pues contribuirá a formarnos, y entre otras cosas, a presentar en forma sistemática diversos criterios de selección basados en cordura y sensatez que quizá no se encuentren explicitados, pero si están naturalmente implementados por los investigadores. De otro modo, tan solo será una utilización innecesaria de espacio util..

Cordialmente

Clelia Chamatrópulos (no hay fecha – subido el 20/11/01)

Queridos Compañeros.: he querido también como Susana Visory Graciela Meloni saber los resultados sorprendentes a los que ha llegado Ana Carabias.. Lamentablemente el mail que identifica su direccion de correo electrónico, por lo menos a mi, aparece como inexitente. Por favor , cualquier información al respecto háganmela saber a : Gracias a todos y un fuerte abrazo.

Soledad Yori., (no hay fecha – subido el 20/11/01)

Soledad Yori, Susana Vior, Graciela Meloni y otros interesados
El retraso en responder al debate se ha debido a motivos de salud; les ruego me perdonen.

Efectivamente presenté, junto a Vicente Antonio Sánchez Werner, un trabajo a la última Reunión técnica internacional sobre el uso de tecnologías de información en el nivel de Formación Superior Avanzada, cuyos estudios se han publicado recientemente en cd-rom (por el Vicerrectorado de Tercer Ciclo y Enseñanzas Propias de la Universidad de Sevilla y la Asociación Universitaria Iberoamericana de Postgrado, 2001).

El trabajito se titulaba “Edición electrónica o libro tradicional Resultado de una experiencia entre universitarios” y en él explicaba que la mayor parte de nuestros compañeros de trabajo, profesores universitarios como yo, y de mis alumnos, no consiguen superar el desfase acumulado en el conocimiento y uso de la tecnología que se maneja, y sus esfuerzos para superar esa ignorancia cuando los hay- se topa con el galopante crecimiento del bache que les separa de tantas e imparables novedades, lo cual les frustra y estanca.

Uno de los casos más paradójicos es el de un compañero mío de docencia universitaria que ha publicado un elenco de recurosos en red con cuyo contenido está demostrando que no comprende la diferencia entre los distintos tipos de recursos (ejemplo la Memoria del Centro Alfonso IX de la Universidad de Salamanca, año 2000). Y es uno de los profesores que se supone enseña a usar Internet a nuestros alumnos.

Ante ello, ofrecemos una interpretación de estas circunstancia y aportamos algunas ideas al debate que suponemos pueden ser de utilidad.

Los interesados en conocer más detalles sobre este estudio, pueden acceder a la web de Historia a Debate, a la que se enlazará el texto completo de mi trabajo.

Quedo, naturalmente, a su disposición para cualquier consulta o aclaración, repitiendo a continuación mis direcciones electrónicas, que parece no han sido encontradas por algunos colisteros.

Si me retrasara en responderles, ruego comprensión pues sigo embarcada en la solución de serios problemas de salud.

Un cariñoso saludo

Ana Carabias Torres (no hay fecha – subido el 22/11/01)

Estimados colegas:

Quisiera plantearles una inquietud con respecto al uso de Internet por los chicos en tareas de investigación. La proliferación de sites con monografías y textos ya escritos que pululan por los diferentes buscadores, (direcciones que los alumnos se transmiten rápidamente entre si), hace que muchas veces la investigación consista solamente en apretar teclas sin que haya un suficiente análisis del texto. He visto incluso sites que publican tesinas y he tenido en mis manos copias de ellas presentadas como propias. Me parece por lo tanto que deberíamos ser muy cuidadosos con respecto a la forma en que planteamos la temática y las cuestiones de la investigación solicitada,
al menos con nuestros alumnos de secundaria. Por supuesto que esto no invalida el uso de Internet como herramienta,pero sólo como una más y de ninguna manera la única en la enseñanza-aprendizaje de la Historia. Creo que el uso de las fuentes bibliográficas es inexcusable para estos nuevos chicos
internéticos ac! ostumbrados a que toda la información venga ya deglutida, filtrada, interpretada y sesgada. Necesitamos formar seres pensantes y con conciencia crítica, que puedan comprender, jerarquizar, decodificar e incluso descartar el enorme volumen de información a que tienen acceso.

Cordialmente

Silvia Bayon (no hay fecha – subido el 22/11/01)

Hola a [email protected]

Mi ocupación para el próximo curso será, precisamente, promover la integración curricular de las TIC entre el profesorado de Ciencias Sociales de Secundaria en Canarias. De modo que tengo “muy presentes” (en mi conciencia) las reflexiones que me propongo aportar, y por cuya extensión les pido disculpas.

¿Qué tiene de nuevo nuestra “nueva historiografía”? Ya lo indica básicamente Carlos Barros: facilita, agiliza, potencia la producción del saber histórico y la comunicación profesional como nunca hasta ahora. Y lo subraya la profesora Graciela Santamaría: es un avance tecnológico.

Y esos son sus límites. Es un fenómeno que se produce exclusivamente en el ámbito técnico de la producción del saber histórico y también de su difusión social. Muy por encima se encuentra un conjunto de paradigmas (siempre acudo a Topolsky) que condiciona estrechamente la investigación y la enseñanza históricas. Estos paradigmas en absoluto se están viendo alterados o modificados por la actual irrupción de las TIC en la sociedad, en la enseñanza y entre las comunidades de investigadores/as.

Como tampoco cambian las relaciones sociales y de poder en los institutos y universidades, y en sus aulas. Aquellas que rigen la distribución de los recursos humanos y económicos entre departamentos. Aquellas que determinan las líneas y proyectos de investigación que finalmente se desarrollan. Aquellas que configuran los currículos de Historia en todo el Sistema Educativo; los reales, los que viven [email protected] estudiantes.

Claro que el uso de las TIC contribuye a aumentar la motivación y mejorar el aprendizaje. ¿Por qué? Aunque parezca paradójico, porque acerca a los jóvenes a la realidad. Al menos frente a la exposición magistral, el dictado de apuntes, el libro de texto y los “manuales únicos” en general. Su pretensión de reunir y ofrecer “la información” -aunque sólo sea la más relevante- sobre un tema o período histórico determinados se derrumba ante la enorme potencia informativa y comunicativa de la Red.

La “tecnología del libro de texto” (Juame Martínez Bonafé) es la que peligra esencialmente con la introducción educativa de la informática. No peligran ni el libro ni su “horizonte epistémico”. Entre otras razones porque serán imprescindibles “buenos libros” sobre la Red. Y porque, en cualquier caso, seguirá siendo necesario leer: libros digitales o digitalizados, prensa y toda clase de documentos susceptibles de ser empleados como fuentes históricas. Como siempre.

La Red es un medio formidable para acceder a las fuentes para la investigación. Pero éstas, en términos generales, siguen siendo las tradicionales. En la medida que los archivos progresen en la digitalización de sus fondos ello será aún más cierto.

Por tanto, el contraste de las fuentes, como tal, no debía ser especialmente distinto. Y si algo hace la Red, precisamente, es multiplicar como nunca las posibilidades de validarlas. Facilita el acceso a otras fuentes alternativas y la comunicación con las instituciones que producen y ofrecen la información. Pero también nos permite pulsar la opinión de (otros) expertos con mucha más agilidad.

Las “nuevas tecnologías” fundamentalmente dejan en evidencia a los “viejos recursos”, y a los “viejos métodos” que los emplean. Y, en ese sentido, será posible que un cambio en el terreno técnico sea capaz de provocar “revoluciones epistemológicas” a largo plazo. Pero el cambio se debe producir en el territorio de los métodos, de investigación y de enseñanza.

¿Una revolución? Las propuestas, los modelos capaces de integrar las TIC con toda su potencialidad en la producción del saber histórico y en su aprendizaje ya existen. Y la única razón por la que pueden calificarse como “revolucionarios” es porque proceden del siglo XIX. Ahí se produjeron los primeros intentos de elaborar una historia global. Y ahí se desarrollaron los primeros métodos de enseñanza globalizadores.

Al ordenador le ha tocado en suerte ser el instrumento más brillante de la globalización económica, política, cultural y, en consecuencia, de la realidad histórica, de la historia. Su paulatina introducción en la investigación y en la enseñanza demandará métodos también globalizadores, haciendo definitivamente inviables algunos paradigmas que igualmente provienen del siglo XIX.

Sin embargo, al igual que Historia a Debate es “síntoma, causa y consecuencia de la nueva historiografía que está naciendo en la Red”, la ausencia aún mayoritaria de las TIC en la investigación y en la enseñanza de la Historia refleja la hegemonía de esos paradigmas. Al mismo tiempo, “el ordenador” también es síntoma, causa y consecuencia de procesos históricos muy contestados. Para no cegarnos con su brillo serán aún más necesarias las “miradas globalizadoras”, para seguir teniendo al ser humanno en el centro de nuestras pre/ocupaciones. Sí, en cierto modo, la vuelta a los Clásicos.

Domingo Marrero Urbín (no hay fecha, subido el 26/11/01)

Estimada Ana y Graciela!

Leí su correo acerca de la utilización del internet como un recurso más de investigación y aprendizaje. Al igual que la profesora Graciela, puedo platicarles mi experiencia personal al respecto.

Hace apenas unos meses concluí mi tesis y presenté mi examen profesional. Durante la investigación, debido a que trabajaba tiempo completo y no todas las bibliotecas estaban cerca de mi casa o trabajo, tuve que recurrir al internet como una fuente de conocimiento. Debo mencionarles que, si bien encontré paginas serias y bien documentadas (casi todas ellas a cargo de universidades y dependencias gubernamentales), también me topé con páginas poco serias y de baja calidad.
En definitiva, no creo que por ahora el internet pueda superar a los libros. Por el contrario, los libros y las fuentes tradicionales siguen siendo, desde mi punto de vista, la mejor fuente de información que existe, incluso para distinguir las páginas de internet que valen la pena y las que son poco confiables. Creo que por el momento, el internet no puede ser la pauta para elevar o garantizar una educación de calidad. Es un recurso que ahorra tiempo, pero no puede ser la base de las investigaciones.

Atte. Mónica Vázquez Fernández (no hay fecha, subido el 29/11/01)

Hola! disculpa que consteste a tus comentarios pero para esto es un debate, tu desde profesor y yo desde estudiante (el cual usa mucho el internet para sus trabajos) si creo que hay muchos “sites” que nos ofrecen informacion superficial y falta de las fuentes bibliograficas necesarias, pero tambien creo que si se busca un poco mas alla se encuentra uno con una serie de informacion muy detallada y que incluso nos permite llegar mas lejos de lo que un archivo nos hara llegar, no podemos juzgar tan apresuradamente a el internet como una fuente de documentos primarios, ya que hay que recordar que lo ultimo en archivo son los archivos digitales por lo tanto de aqui a uno cuantos anos nos vamos a topar con la sorpresa de trabajos basados solamente en los recursos que nos ofrece el internet, por tanto, antes que juzgar te aconsejo que esperes un rato, pa’ver que pasa.

att.
Fernando Moscoso (no hay fecha, subido el 29/11/01)

Comentario sobre el mail de Xavier Díez:

Desde luego estoy de acuerdo en lo referente a los nuevos materiales de construcción para la historia. La historia digital no será más que una aportación de nuevas fuentes para el estudio. Yo misma estoy usando fuentes digitales como base principal para mi tesis. La cuestión que más me preocupa sobre esto, es la calidad y fiabilidad de las fuentes digitales. Supongo que como en un archivo, depende de la fiabilidad del documento en sí, no del formato, pero todos sabemos “leer” y analizar un documento de un archivo, podemos ver si hay posibilidades de que éste haya sido manipulado, tachado, etc. ¿Cómo podemos averiguar la veracidad de un documento digital o la rigurosidad en el paso del formato papel al
nuevo formato?

Personalmente, estuve trabajando como correctora en una conocida página web donde hay un gran fondo documental, sobre todo de textos clásicos de la literatura española y latino americana, y conozco cuáles pueden ser esos errores a la hora del cambio de formato. Para un acceso del público en general, o una lectura de aproximación son perfectamente válidos, pero no para un trabajo de lingüística, por ejemplo, ya que han sufrido modificaciones, como la actualización ortográfica. En algunas ocasiones
se advierte de esto, pero en otras no.

Supongo que cuando se generalice el uso de estas fuentes, se propondrán determinados criterios para hacerlas fiables, como en el caso de la historia oral. Pero… ¿por qué esperar? ¿No somos conscientes ya de que la utilización de estas fuentes será corriente en breve tiempo? Los arquitectos que usan nuevos materiales deben recibir formación sobre cómo usar esos nuevos materiales. Nosotros también.

Si no os parece mal, me gustaría proponer unas preguntas para que fueran contestadas en sucesivos mensajes: ¿serán usados estos materiales en la historiografía que viene? Personalmente pienso que sí, que de hecho ya se está haciendo. La segunda pregunta es más complicada de contestar: ¿sirven todos los materiales colgados de la red, o deberíamos comenzar a establecer criterios para que puedan ser incluídos como documento en una investigación?

Personalmente, creo que para comenzar, y mientras se reflexiona sobre esto, deberíamos ser especialmente críticos con estos documentos, analizarlos, preguntar de dónde vienen y cuál es su veracidad, hasta que dispongamos de herramientas de trabajo para su análisis específico. Y también, empezar a hacer una reflexión colectiva sobre éstas.

Reciban un cordial saludo,
Marina Sánchez Poveda,(3/12/01)

Coincido ampliamente con la colega Silvia Bayon dado que la situación de los alumnos secundarios que copian las monografías, informes y demás trabajos de INTERNET o ENCARTA, es algo con lo que debe lidiar durante el año y que agudiza mi imigación de temas por investigar, y formas de seguimiento de los mismos, a fin de lograr un espíritu crítico y creativo en los chicos. Tengo colegas de Lengua que han descubierto que sus alumnos se transformaron en escritores premios Nobel, cuando el octubre pasado le entregaron monografías con un contenido y léxico no propiamente adolescente. Tanto Encarta como Internet no son malos en sí mismos, son infinitos en sus posibilidades, pero para estas generaciones de jóvenes facilistas, esas posibilidades las reducen a cero al no reelaborarlas personalmente. Está en nosotros no aceptar ese facilismo a pesar de todo el trabajo que tenemos.

Prof.Gabriela Quiroga (14/12/01)

Saludos, esta es la segunda vez que escribo pero la primera por permanecer en el anonimato el coordinador de los debates no me dejo participar (no se preocupen esta vez va mi nombre envuelto para que tenga a quien arrojar piedras). Con la presente quiero comentar y ser parte del debate que llevan a cabo en torno al uso del internet como fuente de informacion al momento de hacer trabajos historiograficos. la ultima carta que he leido habla del uso del internet para plagiar trabajos de otras personas, asi como para conseguir trabajos ya hechos los cuales facilitan enormemente al momento de aprobar un curso. estoy muy de acuerdo que esto es una practica que no se ha de permitir, pero tambien hay que ver que desde hace mucho tiempo se lleva a cabo sin necesidad del internet. mi punto es que el internet tal vez alla facilitado el conseguir trabajos ya hechos para entregar en clases, tambien hay que ver que en la economia estudiantil es un beneficio ya que la competencia hace que la mercancia baje de precio. bromas aparte, esa practica no va a detenerse como no se ha detenido nunca, mas hay que ver los beneficios del internet al momento de buscar informacion, fuentes bibliograficas e incluso documentos primarios desde la comodidad de tu hogar u oficina. por cierto soy estudiante de historia y uso y aprovecho este medio para mis estudios y para comunicarme con personas como vosotros con las cuales hablar del tema. sin mas, un saludo cordial….

Fernando Moscoso (14/12/01)

Estoy totalmente de acuerdo con las inquietudes expuestas por Silvia Bayon respecto al uso de Internet en la tareas de investigación. Trabajo en un ciberlocutorio, y llevo dos años mirando como los chicos de primaria y secundaria vienen a bajarse trabajos que les mandan hacer en clase de Internet. Al principio aun venia alguno pidiendome ayuda para buscar paginas web sobre algun tema, pero cada vez son menos. Me piden directamente que les ayude a poner la pagina del http://www.rincondelvago.com , o la de http://www.monografias.com porque quieren bajarse trabajos de La celestina o de Platero y yo o de España en el siglo XVIII o del Che, o quieren ir a la pagina http://www.artehistoria.com/ porque les han dicho que alli vienen comentarios hechos de diapositivas para la clase de historia del arte….

Yo siempre les digo que hay pocos trabajos y que seguramente todos los chicos de su clase se van a bajar ese mismo trabajo, o a veces incluso les digo que ya he imprimido ese trabajo para otro chico del mismo colegio una hora antes. Pero no les importa, dicen que total el profesor no los lee, y que da igual que lo quieren de todas formas y que se lo imprima tal cual está. Cuando les sugiero que se lean el libro o que por lo menos busquen algo de informacion sobre el tema en el google se escandalizan. ¡demasiado trabajo para ellos ! Otros chicos vienen y simplemente copian de la encarta los temas, copiar y pegar…..¿para que complicarse cuando puedes tener el trabajo hecho en 5 minutos? Ni siquiera se molestan despues en leer lo que han bajado. Bueno, sí, al final los tienen que leer porque los profesores les mandan entregar todos los trabajos escritos a mano, para que al menos hagan algo.

El problema en este caso es que los chicos no quieren leer, se niegan, ya sea en formato libro o en página web. Tampoco me explico como juzgan los profesores los trabajos presentados, porque la mayoria de las veces los chicos bajan trabajos que, por la forma de estar redactados y por las opiniones que se vierten en ellos, está claro que han sido copiados. Y si un profesor le pide a un chico que le explique como ha hecho el trabajo y en que fuentes se ha basado y que opina y como se le ha ocurrido plantearlo asi…, entonces , el trabajo copiado cae por su propio peso. Yo creo que si los profesores se tomasen la molestia de comentar cada trabajo presentado con sus alumnos, por lo menos les harian ver la inutilidad de seguir copiando cosas y a lo mejor los alumnos se esforzarían un poco más. Porque sino, los alumnos ven que el profesor no les dice nada y siguen igual curso tras curso copiando cosas que ni siquiera leen.

No tengo experiencia con gente de estudios universitarios, pero se que en Internet tambien abundan muchos trabajos para ellos, de todas formas, me parece más grave la asiduidad con que se recurre a ello en los niveles de enseñanzas medias porque ahí es donde deberían empezar a tomar buenos hábitos de trabajo y donde deberían fomentar el ansia de saber. Y por lo que se ve, de inquietudes no hay mucho, al final los alumnos siguen siendo unos copistas

Un saludo a todos.

Josefina Gómez González (14/12/01)

Estoy de acuerdo con el planteo de Mónica Vázquez Fernández, pero tambien creo que no podemos subestimar el alcance de difusión que posee la red. Digo esto en particular, ya que además de estudiar historia trabajo como Webmaster/Diseñador de sitios Web, y creo que los datos que podemos obtener por medio de Internet tambien nos son muy útiles para nuestras investigaciones. A lo que le podemos sumar la posibilidad (como la que nos ofrece Historia a Debate) de crear foros e intercambios de opiniones que nos ayudan a elevar el nivel de los planteos, pudiendo comunicarnos con profesores-investigadores y estudiantes de diferentes paises.

Saluda atte.

Araceli Schneider (28/12/01)

Estimados amigos:

Coincido con ustedes; me parece que tienen razón en casi todo lo que dicen, pero me llama la atención que nadie haya puesto aún el acento en lo verdaderamente revolucionario de Internet: en que podemos escribir la historia como la pensamos, la hacemos y/o la aprendemos; es decir, no unidireccionalmente (ejemplo, un artículo o monografía impresos en papel), sino pluridireccionalmente. Y esto cambiará de forma revolucionaria la forma de hacer y de aprender Historia.

En este sentido discrepo de la opinión de mi querida compañera modernista Marina Sánchez Poveda, pues estoy completamente en desacuerdo con la afirmación “La historia digital no será más que una aportación de nuevas fuentes para el estudio”. Esto será solo una de muchas posibilidades.

Opino que Internet, en este sentido, significará el nacimiento de un nuevo paradigma historiográfico. El tiempo (si nos lo permite la guerra nuclear) me dará la razón.

Que consigan la paz y la alegría en esta Navidad

Ana Carabias Torres (28/12/01)

Estimado Dr. Barros y Srs Historia a Debate,
El día de ayer tuve el placer de escucharlo una charla que tuvo lugar en la Universidad Ricardo Palma-URP, institución de la que soy egresada. Mi nombre es Jannet Grados y trabajo como traductora,

intérprete y educadora.

No quería dejar de hacerle algunos comentarios:

- Sería bueno que en la planificación de sus congresos sobre todo por la avanzada edad de algunos ponentes, pues que se utilice como herramienta la videoconferencia.

Tome la palabra de las autoridades de la URP, quienes gustosamente podrán colaborar desde tierras peruanas con Uds, y seguramente también podrán hacer lo propio desde Santiago de Compostela.

- En cuanto a la organización de las horas por el “problema” de la diferencia horaria, es sólo cuestión
de planificación. En la PUCP-Pontificia Universidad Católica del Perú, hubo un caso similar de un congreso con video conferencia con réplica, mesa redonda y todo, y no hubo problema, pq acá en Lima estábamos comenzando a las 11 a.m. y en España con 7 horas más a las 18 horas. NO ES TAN TARDE!!! Si quieren hacerlo más int’l con participación de varias locaciones: Colombia (misma hora de Perú), Argentina, Uruguay y Brazil (dos horas más q aquí), sólo es cosa de organizarse y de hacer pruebas previas técnicas, eso sí.

- Para lo referido a sus reseñas de libros, es buena idea hacer escaneos de portadas (deben explotar la
inteligencia visual), y como materiales de texto, pueden ponerlos en ADOBE ACROBAT READER o en el formato que sus expertos de informática les indiquen mejor, que ocupe menos espacio y sea más rápido y fácil de bajar. in otro particular, se despide de Uds.,

Atentamente,

Jannet Susana Grados Ames (3/01/02)

Entre o entusiasmo daqueles que acreditam na rede de computadores como instrumento de pesquisa e pedagógico e o pessimismo dos amigos que destacam a superficialidade desse instrumento, gostaria de apontar algumas idéias:

O alargamento das possibilidades de comunicação – exatamente como estamos fazendo neste momento – possibilita um infinidade de diálogos, que podem ser ainda expandidos aos alunos de diferentes níveis.

A qualidade dos trabalhos escolares provenientes de fontes da internet são diretamente proporcionais ao grau de exigência dos professores e à motivação dos alunos – que em se tratando de ler e escrever, estão abaixo de níveis aceitáveis, em especial no Brasil.

Não há qualquer instrumento seletivo de conteúdo e de qualidade nas informações da internet, dai ser primordial o acompanhamento do professor e um trabalho previo de conhecimento sobre o tema pesquisado.

Existe uma supervalorização da informática, em todos os níveis de aplicação prática, quando sabemos que ela foi responsável pelo aumento das tarefas burocráticas, pela proliferação de instrumentos de controle, pela fragilização do hábito de ler e escrever (com qualidade) e pela banalização de traços culturais locais, por meio da exploração comercial e turística.

Navegar é preciso… para onde vamos? Vamos escolher os portos mais seguros!

Carlos Roberto Da Rosa Rangel (3/01/02)

Para Fernando Moscoso En efecto, el plagio, la copia y la re-copia, es algo bastante antiguo. Allá cada cual quizás HAYA que dejar constancia de la necesidad de prácticas éticas también en la búsqueda de materiales para la historia. Un abrazo y feliz 2002,

Mercedes Samaniego. (3/01/02)

Buenas.

Primero feliz año a todos.

He seguido con interés las líneas de discusión de esta vertiente de la lista y me parece que existen algunas reflexiones interesantes allí.

No obstante, en mi humilde opinión, en el área de la Historia estamos aun en pañales en cuanto a la inserción de Tecnologías Emergentes (T.E) en este campo del quehacer humano.

No utilizo la definición de Nuevas Tecnologías por no considerla apropiada, así como creo que nuestras
discusiones aquí están siendo conducidas por márgenes muy estrechos de la variedad que podríamos dirimir.

Por ejemplo, en mi opinión, los medios no son susceptibles de una clasificación maniquea de buenos o
malos, al igual que una “fuente” de información como las Enciclopedias Electrónicas.

En este sentido, considero a los párvulos más listos que a sus “conductores” en el proceso de enseñanza-aprendizaje. En mi país, he observado muchísimos casos de “profesores” que le piden a sus alumnos realicen una investigación sobre, esto es a manera de ejemplo, “La Historia del Teléfono”, por supuesto, el muchacho muy vivaz, entra a Google (http://www.google.com) coloca como términos de búsqueda esa frase y, además, coloca como opción que realice sólo búsquedas en español, y voilá, helos ahí, cientos y cientos de páginas que hablan exactamente de eso. Entonces, es mi pregunta, habrá que culpar a Internet o al profesor por el facilismo?

Creo que a nosotros en este campo, nos sucede aquello que Paul Virilio definió como el desfase entre el
fenómeno y el observante, el fenómeno hace años que nos ganó terreno, nosotros, en nuestra estructura
mental rígida ahora es que estamos cayendo en cuenta, mientras que los párvulos, se han apropiado de las herramientas y las utilizan a su placer. Para mí, que la solución está en ser cada día más exigentes con nuestros trabajos, con nuestras líneas de investigación, en permitir que la T.E. tengan un lugar y ponerlas a nuestro uso, en esforzar a los chicos a utilizar su inteligencia, si traen algo de encarta, pues a felicitarlos, por su esfuerzo, pero a pedirles su opinión de lo que consiguieron, que la evaluación no sea por la presentación, pr la cantida de color utilizada en la impresión, en las imágenes de alta definición, sino en lo que ellos opinan, a que aprendan a respetar el esfuerzo ajeno (porque la informació de las enciclopedias electrónicas fue recopilada por alguien ;-) esto contribuiría a formar personas honestas consigo mismas, y con su entorno, críticos de su sociedad, y por que no, de sus “conductores” en el proceso de enseñanza-aprendizaje.

Hector Colina (4/01/02)

Estimados colegas,

Me gustaría levantar una única cuestión en todo este asunto (tendría otras, pero me parecen menos relevantes):

Ya que la internet es un hecho; ya que la costumbre o el hábito creado de “copiar”, “bajar”, “cortar”, etc, trabajos es inevitablemente una realidad, cuyas consecuencias todos estamos notando y en esta lista se está discutiendo, me pregunto: por qué no cambiamos nosotros, profesores, la manera de pensar sobre todo esto?

Mi propuesta, que hace ya años que vengo poniendo en práctica, es olvidar los trabajos; olvidar los relatorios, las reseñas, en fin, dejar de lado todo lo que antes de la llegada de la internet parecía “de buen enseñar académico”.

Creo que así se abre para el profesor un desafío : qué hago con mis alumnos ahora que ya no les puedo pedir un trabajo escrito para ver si van aprendiendo, o para ver si consiguen sintetizar, o para ver….qué sé yo qué cosas queremos ver cuando aún les pedimos un trabajo escrito….!

Si alguien piensa más o menos así o tiene ideas para responder a este desafío, me gustaría mucho poder oírlo.

Un abbrazo a todos y todas

Rafael Ruiz (7/01/02)

Como ya expresé en mi comentario a Silvia Bayon, en esta oportunidad vuelvo a coincidir ampliamente con la colega Josefina Gómez González (Sgo. de Compostela) puesto que aquí en la Argentina la situación descripta es harto frecuente sobre todo, y es lamentable decirlo, por la falta de profesionalidad???, acostumbramiento??????, sistema???? en el que caen algunos colegas del secundario que corrigen los trabajos por su aspecto y no por su contenido, hecho este que sumado al facilismo imperante, hacen de la investigación histórico-cibernética una mala caricatura, que desmerece el trabajo de muchos profesores, PROFESIONALES no sólo de la docencia sino también de la Historia, que buscan acercar conocimiento-técnicas y ciencia a los jóvenes.

Lic.Gabriela Quiroga (7/01/02)

Estimada Ana Carabías
Ojalá tuvieras razón en lo referente a que internet cambiará la forma de hacer historia. Creo que puede revolucionar algo más que eso sólo tenemos que observar cómo se desarrollan los nuevos movimientos sociales que están surgiendo la mayoría de ellos se mueven a través de internet.

Hace escasas semanas he sido testigo de cómo se realizaba un calendario de pared alternativo para la financiación de diferentes organizaciones sociales y políticas, y la mitad de los colaboradores de dicho calendario no nos conocíamos y nuestro único contacto era el mail. Ayer llegó el calendario a casa, y me sorprendí habíamos colaborado en su realización, allí estaban los nombres de otros compañeros, y allí estaba el calendario.

Me pregunto cómo recogerá una investigación este tipo de hechos en un futuro no muy lejano. Esperemos que no sigan usando las “viejas fuentes” periodísticas y decidan que el movimiento antiglobalización estaba financiado por el gobierno cubano, como se llegó a afirmar en varios periódicos estatales españoles, y que sí recojan estas nuevas formas de trabajo y organización social.

¿Internet no es sólo una fuente, sino una forma de organización, creadora de nuevos “hechos históricos”? Eso depende de nosotros, de cómo lo consideremos nosotros.

Lo que realmente quiero decir es que internet es (de momento) un medio de comunicación, no más allá de un teléfono, que está modificando las relaciones y comunicaciones de grupos sociales. Son éstos los que realmente están introduciendo algo nuevo con su voluntad de dialogar y su búsqueda de soluciones ante la situación política y económica, no internet.

Las posibilidades de internet son infinitas, pero las dos sabemos que el ámbito académico suele ir muy por detrás de la realidad social, y es ésta la que introduce novedades usando imaginativamente las tecnologías, que por sí solas no crean alternativas.

Así que a la pregunta de si internet cambiará la historiografía, quiero responder que sí, a la pregunta de si creará nuevas sociedades y nuevos acontecimientos, respondo que ayudará como medio de comunicación, pero que sin la voluntad de sus usuarios quedaría como un simple cartero electrónico o una gran base de datos.

Saludos a [email protected] [email protected] compañ[email protected] de HaD, y especialmente a Ana.

Marina Sánchez Poveda. (15/01/02)

Hola a [email protected]
No termino de comprender por qué no podemos pedir trabajos escritos a [email protected] [email protected] sin que sean producto del conocidísimo proceso de cortar y copiar”.

Llevo siete años enseñando a todos mis alumnos y alumnas de todos los niveles (ESO y Bachillerato) y durante todo el curso a base de realizar sobre todo diversas categorías de informes escritos. El proceso que seguimos, por su estructura, imposibilita “el corte y la copia”.

¿Por qué se copia? Porque se puede, porque siempre hemos demandado reproducir información, pero no producir conocimiento. Pero si, en síntesis

a) Les hago formular, analizar y categorizar sus hipótesis acerca de un problema histórico relevante.

b) Les hago pensar de qué forma podríamos comprobar la veracidad de sus hipótesis, elaborando un guión de trabajo.

c) Desarrollamos el guión, analizando información (papel de la Red) para elaborar argumentos con que desmostrar la veracidad, falsedad o parcialidad de cada hipótesis.

d) Redactan un informe final donde, entre otras cosas, construyen una respuesta extensa y argumentada al problema inicial…

…habré conseguido trabajos inéditos y exclusivos, y un proceso de aprendizaje muy significativo y capacitador para el alumnado.

Saludos cordiales,

Domingo Marrero Urbín (23/01/02)

Es de suma importancia tener en cuenta que la tecnología la cual tenemos a la mano, esta cambiando la forma de realizar las cosas en nuestra vida diaria, e inclusive en el estudio. La ciencia ayuda en gran medida a facilitar las cosas. El internet nos ayuda a obtener información que sería crucial para realizar tareas académicas lo cual es imposible realizarlas sino fuera por el internet que facilita a los estudiantes que no pueden ir a una biblioteca por cuestiones de tiempo. Pero tambien el lado negativo de la tecnología que muchas veces puede ser objeto de abuso, y puede caer en un plagio de toda la información que este disponible en la red. Los estudiantes y los colegas maestros debemos enseñar constantemente sobre las virtudes de la tecnología, pero tambien del abuso que se pueden hacer dentro de ella.

El internet esta cambiando la forma de enseñar en la actualidad, desde el momento que podemos realizar cursos por esta vía, estaremos hablando de una herramienta que apenas comienza a cambiar la forma de educar.

Marco Antonio Jule Cota (23/01/02)

Creo que para evitar plagios y copias no es necesario eliminar los trabajos sino hacer una particular mixtificación de técnicas. Dos cosas: por un lado los trabajos deben estar centrados en ejercicios de análisis y comprensión donde el estudiante esta obligado a usar responsablemente una gran cantidad de datos (lo que comprobará que sabe) pero donde tenga que demostrar que tiene criterios densos de análisis histórico (es difícil conseguir trabajos densos en Internet). Por el otro lado, cada trabajo será defendido en un interrogatorio oral con el profesor a puerta cerrada, será confrontado el texto del trabajo con los conocimientos del alumno por vía oral. ¿Qué les parece?

Creo que no evitará que “bajen” los trabajos de la red, pero hará de su “copy-page” un ejercicio inútil.

Ysrrael Alberto Camero Guevara (23/01/02)

Estimados colegas
Sobre lo que Rafael anota lineas abajo me parece que la escritura sigue siendo un aprendizaje importante para nuestros estudiantes/alumnos. En todo caso, habra que insistir que si no se largan a escribir ellos mismos (y no cortar y pegar) se lo pierden. ¡ Ellos se lo pierden! (no sus profesores).

Y para evaluar los docentes, como van nuestros alumnos…¡vivan los coloquios! los contactos personales en la medida de lo posible (si la masividad en las aulas lo permite)

un saludo

Miguel Galante
Prof. de Historia Argentina
Universidad de Buenos Aires
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Queridos colegas

Como sabéis cada mensaje se distribuye en la lista no a continuación del mensaje que lo motiva sino después, cuando le toque, de manera que el lector no suele saber a qué se refiere, y somos 1200 en esta comunidad digital.

La solución, como tantas veces, depende de vuestra colaboración, que a la vez supone un ahorro de trabajo que agradeceríamos a los que coordinamos la lista.

La propuesta es que pongáis el número del mensaje a que se refiere el vuestro (en este caso 25) y el nombre y apellido (en este caso Rafael Ruiz) de vuestro interlocutor, a fin de combatir el anonimato y de fomentar la libertad, la responsabilidad y la racionalidad en el funcionamiento en red.

Cordialmente,

Carlos Barros (24/01/02)

Hola a todos.

Antes que nada pido una disculpa por los acentos pero trabajo en “PINE” y no me acepta acentos e&es etc. He seguido algunas de las aportaciones y opiniones que en Historia a Debate se presentan y es la primera vez que participo en ellas.

Concuerdo con la opinion de Hector Colina de Venezuela sobre la tecnologia, las enciclopedias en disco compacto etc. y quisiera comentarles mi experiencia al respecto: cuando comence a recibir trabajos bajados de Encarta etc., me propuse idear el mismo tema de investigacion para los alumnos pero con un formato diferente (Power Point), con contenido que si bien lo pueden bajar de cualquier sitio de Internet o de CDs, lo tangan que leer, estructurar y analizar. Eso les duele a los alumnos, pues por lo general tratan de sorprenderme y me dan un “Encartaso” y como se les recuerda que eso es precisamente lo que no se pidio, lo tienen que volver a hacer pero ya llevan una parte avanzada, ya tienen la informacion, ahora solo hay que trabajarla: leerla, separarla, estructurar sus diapositivas en Power Point, hacer su interpretacion y sus conclusiones.

Eso ha funcionado bien para ellos y para mi, pues caen en la cuenta de lo que es el estructurar un trabajo mas formal y sobre todo en la importancia de la interpretacion, que no siempre es la correcta
o adecuada pero que en esos casos nos sirve para iniciar una discusion. Espero no haberlos aburrido o saturado, pero siempre he pensado que el intercambio de experiencias entre docentes es tan o mas enriquecedor que la teoria pura.
Saludos desde Mexico.

Jorge Maldonado Montiel.(28/01/02)

Querida Marina y demás lectores:

¡Claro que tengo razón en que Internet cambiará la forma de hacer y estudiar la Historia!. En realidad ya lo está haciendo desde hace años (en plural) en uno de los aspectos posibles. Un ejemplo es el Time Map Project (http://www.timemap.net) del laboratorio de Sidney, que proponía instrucciones para hacer metadatos, con cuyas convenciones comenzó a hacerse el Electronic Cultural Atlas Iniciative (http://ecai.org/) en California.

Acaba de abrirse una nueva lista en español para los interesados en esta técnica imprescincible; se ha llamado NORMAWEB (http://listas.bcl.jcyl.es/normaweb/.) y es una iniciativa tendente a la normalización del análisis o la recuperación de recursos de información en internet, lo cual es básico para cualquier ciencia.

Para quien no sepa de qué hablo y esté interesado en conocer esta vía de trabajo, recomiendo visitar las webs citadas o, también, la lectura de un artículo que ha salido hace dos días en la revista _Sólo Programadores_ (año VIII, 2ª época, nº 86, pp. 22-29), que leí anoche y que está en cualquier kiosko de España o América. Está firmado por Miguel Arjona Villanueva y se titula “Aplicación de los metadatos a los sistemas de gestión del conocimiento (I)“. Se trata de crear una red semántica en Internet, que permita localizar con precisión la información que necesitemos; lo cual implica la utilización de nuevos lenguajes (no sólo el HTML de esta web, sino el XML o el RDF), que los historiadores no tenemos por qué conocer, pero que permiten construir esa red “en la que el significado de los contenidos quede expuesto para su gestión mediante entidades digitales”, como dice el autor.

Éste es un paso imprescindible, pero no el único camino en marcha. Los niveles más avanzados de desarrollo del hipertexto nos llevarán en unos meses a publicar contenidos, monografías, fuentes,… de calidad, en formato digital y con unas posibilidades no imaginables por muchos. Y estoy hablando de proyectos en marcha, no de utopías.

Y aunque estos pasos iniciales serán dubitativos, quizás, yo preveo que en tres años las cosas habrán cambiado radicalmente.

Un abrazo para todos, primero para Marina, perdonen los demás.

Ana M. Carabias Torres (28/01/02)

Estimada Ana y demás colisteros:

Estoy muy interesada en los temas y proyectos de que hablas en tu mail. Estuve trabajando para un proyecto de edición de textos en internet, y comenzamos a probar un nuevo marcado de textos en XML con un editor en pruebas (el X-Metal). Fue una experiencia interesante, y que financiaba (según tengo entendido) la Unión Europea. El trabajo consistía en usar ese editor, principalmente enfocado hacia
los comentarios de texto literarios, pero podía modificarse para otro tipo de conceptos, y se incluían fechas, estados y nombres propios, tanto de lugares como de personas, incluso apodos y adjetivos. Podía marcarse absolutamente todo, desde una raíz hasta un sufijo.

¿Qué se sabe de este programa o de otros parecidos?

Saludos a

Marina Sánchez Poveda. (28/1/02)

Quisiera señalar con respecto a la Historia Digital un aspecto que me parece importante, el de la evolución en las formas de creatividad a las que nos induce la Red.

Frente a las posibilidades de imitación que proporcionan las nuevas tecnologias de la información, sin duda el aspecto mayoritariamente más explotado, muchas veces abusivamente; cuando de historiar se trata y hay una actividad intelectual, existe el poder de comprender las cosas con otras formas de ordenar la experiencia histórica. Y esta creatividad que existe en el individuo, a veces en unión de otros, se ve completamente transmutada en el proceso de su formación temporal por el añadido de las nuevas tecnologías.

Permitanmé contarles una experiencia acaecida en la red un poco antes del verano pasado. Sucedió en una lista de e-mail de economistas, la Post-Keynesian Thought (PKT), donde un acreditado investigador australiano presentó un libro (La Economía: el Emperador Desnudo de la Ciencias Sociales) que iba a ser publicado poco más tarde. Durante un largo y a veces extenuante mes de discusiones, practicamente no quedó nada del texto original que no fuera comentado o criticado. Finalmente pervivieron muchas ideas originales, pero otras fueron modificadas o sustituidas gracias a las discusiones.

El ejemplo pretende poner de manifiesto que no se trata ya de una creatividad de carácter individual, a veces ilustrada por comentarios de algunos amigos, que una vez hecha definitiva por su publicación, resulta muy raro que el autor modifique. Con la red la actividad creativa puede tomar un carácter marcadamente colectivo y anterior, previo a la publicación, anterior a cualquier texto definitivo. Esto la diferencia cualitativamente, y este es el punto, de la situación que hemos vivido hasta ahora en la que el libro de historia escrito por nosotros se confunde con la Historia, con algo que simplemente ya no existe.

La Red inaugura una nueva forma de escribir y presentar ideas, y por lo tanto y en consecuencia, de hacer historia, de historiar. Imaginen por un momento y a modo de ejemplo que estamos ahora en el 2020 y a todo aquel que va a publicar un artículo, libro, tesina o tesis en papel se le exige compulsivamente antes, o está bien considerada academicamente, su presentación ante el colectivo de especialistas correspondiente (normalmente varios cientos de personas amigas, indiferentes y enemigas) en la Red. El cambio no es sólo númerico, ¿que puede quedar del texto original? …y además uno puede tener que aceptarlo, entre otras cosas porque no es un texto terminado, sino que está aún en el proceso que lo lleva a convertirse en definitivo. Pensemos ahora en un ejemplo adjacente al anterior; para ello visualicemos la figura típica y corriente en cualquier lar del historiador amanuense, aquel que no añade nada; tendría que enfrentarse al desinteresado colectivo que sabe que no añade nada y a sus comentarios. Por ambos factores la red podría inducir entonces a la mejora de la calidad académica de la producción historiográfica, ser vehículo para el incremento de las prestaciones de la disciplina y estímulo de la verdadera creatividad como ya lo empieza a ser para otras Ciencias Sociales.

Un saludo muy cordial a todos/as. Mis excusas por un “post” tan extenso.

Juan Carlos Frias Fernandez (1/02/02)

Tengo una opinión parecida a la de Domingo Marrero (msj 26/11/01) en cuanto al uso de las TIC en la enseñanza de la Historia, especialmente a su uso en Secundaria.

Sin embargo, me parece que hay cuestiones muy básicas que a veces se olvidan cuando se habla del tema.

Por ejemplo, en Secundaria una cuestión básica es la dificultad de acceso -y lentísimo- a horas lectivas, cuya causa última está en la estructura de las empresas que “sirven” (?) estas tecnologías. Esto, unido a la falta de tiempo real para trabajar (la hora de Informática, la hora del recreo…), por inflacción de temarios en todo el nivel Secundaria, hace muy dificultosa la tarea, no ya de formar en el uso racional-crítico de estas tecnologías, sino en su propia mecánica.

La mayoría de los adultos accedemos a estos “servicios” a nivel personal, y a menudo dependiendo de cosas tan escasamente tecnológicas como el “boca-oreja” en cuanto a qué hacer en caso de fallo, lentitud o “cuelgue”, o cómo actuar para colocar en nuestro PC una cierta aplicación. A veces -esto lo compruebo muchas veces personalmente- es más rápida una llamada telefónica y más eficaz una carta que una sesión de red o un e-mail.

En cuanto a la Red, la mayoría trabajamos mirando el reloj, que las tarifas “planas” (ji, ji), no están para alegrías.

A lo mejor estoy usando como referencia un caso muy concreto: en nuestro Centro hay más de 20 PCs, y un aula relativamente bien acondicionada de Informática, pero solo en UNA de las unidades -y no está en ese aula- se pueden ver CD-ROMs modernos, que yo utilizo bastante para Historia del Arte. Si cosas como estas suceden en otros centros públicos…

Prof. Carmen Leal (11/2/02)

Hola amigos, estoy de acuerdo con la historia digital, como fuente de enseñanza, de publicación y extracción de material bibliográfico, además como fuente de investigación para una historia inmediata. Pero para la investigación de los siglos XV, XVI y etc., cuando queramos extraer por ejm. sobre: las chicherías, cofradías, asuntos eclesiásticos, la santa inquisición, etc. Que pasará?. Será que esos temas serán olvidados?. Hablo de los documentos en sí. De esos manuscritos que pocos tienen el “privilegio” de tomarlas entre las manos, ahora bien, si el Internet es una manera más rápida y adecuada de hacer alcanzar la Historia hoy en día y a la vez muy arriesgada si así se puede decir, ya que se corre el riesgo de ser fraguados algunos datos, siendo manejados al antojo de los poderosos, dueños de los medios de comunicación.
Marleny Velasquez Gamboa (13/02/02)

Estimado Carlos:

La globalización contemporánea ofrece una nutrida gama de oportunidades para el crecimiento y mejoramiento de la historiografía. Internet y todos sus agregados facilitan el desarrollo del intercambio de opiniones entre investigadores históricos, como nunca antes se había visto. Los tiempos y los espacios se han reducido o, virtualmente, casi dejaron de existir. Si no se produce una catástrofe global, asistiremos a una revolución tranquila que cambiará radicalmente las formas de “hacer” la historia, con profundas repercuciones en las “tareas artesanales” del acto investigativo y en la difusión de los productos historiográficos. Por lo anterior, en cuanto atañe al oficio de historiar o al de docente, la mejor actitud no es la de demonizar la globalización, sino aprovechar sus ventajas. Sin embargo, resaltar este aspecto positivo no descarta reconocer los rostros indeseables del proceso globalizador, sobre todo en cuanto atañe a ciertos ámbitos económicos y sociales

Milton Augusto Zambrano Pérez (25/02/02)

En esta breve intervención coincido con los comentarios de la Prof. Carmen Leal de Toledo (España) en cuanto a las dificultades edilicias y temporales del uso de Internet y todas sus posibilidad en el aula. Aquí en los colegios donde yo trabajo (Buenos Aires, Argentina) ocurre lo mismo y nuestra imaginación muchas veces se agota al querer superar tantas dificultades.

Prof. Gabriela Quiroga (25/02/02)

Dear Friends
For those of us who attempt to do reaearch far away from any major libraries, and certainly from any archival sources in medieval or renaissance documents, the necessity of access through some digital network is absolutely paramount. We also need a way to consult with and respond to colleagues working in the same or related fields, especially when there are no such persons anywhere within normal communications distance.

Norman Simms (25/02/02)

Hola a [email protected]

Ni tan siquiera un centro de Secundaria muy bien dotado de recursos informáticos daría a cada estudiante la oportunidad de sentarse ante un PC más de cinco o seis horas semanales, incluyendo las específicas de la asignatura de Informática. Quizás en algunos centros universitarios esta cantidad pudiera ser el doble. Pero poco más.

Si nuestro trabajo se desarrolla (como en mi caso) en un contexto social especialmente empobrecido (Jinámar, Gran Canaria) tampoco es posible recurrir a los medios familiares. De modo que el ordenador e Internet son un recurso educativo escaso.

Sobre todo si se pretende emplear como un sustitutivo del libro de texto o de las lecciones magistrales. Y en la Red existe una multitud de productos de esa clase, porque se ha querido trasladar a ella el modelo pedagógico imperante en las aulas.

Sin embargo, esta respuesta ante el nuevo medio parece destinada a fracasar. Los límites materiales son un factor. Pero también lo es su enfoque reduccionista, extremadamente empobrecedor del uso pedagógico de esta tecnología y, aún más, de la enseñanza de la Historia.

Enseñar mediante la investigación en el aula me ha permitido superar ambos obstáculos, empleando la Red de forma limitada, pero haciendo un uso más enriquecedor de ella. Y, al mismo tiempo, este uso ha facilitado y potenciado en buena medida el método de enseñanza.

En la gran mayoría de los casos he sido yo quien ha buscado y seleccionado la información o intervenido en foros para ofrecer a mis estudiantes recursos con que problematizar su pensamiento y verificar sus hipótesis. Ello me ha obligado desde el principio a reflexionar sistemáticamente con el alumnado sobre el origen, naturaleza, categoría, fiabilidad…de toda la información, y no sólo la obtenida a través de la Red.

Desde mi punto de vista esto contribuye mucho más y mucho mejor al desarrollo del conocimiento y del pensamiento históricos que el ejercicio de los procedimientos concretos de documentación a través de Internet. Éstos probablemente ya los conocen los estudiantes o los aprenderán como contenido curricular.

Saludos cordiales,

Domingo Marrero Urbín (18/03/02)

Si bien es indudable que en España existen muchos más recursos que en Uruguay desde donde me comunico, para disponer, a nivel de los cursos de enseñanza media, de las posibilidades de Internet coincido absolutamente con los puntos de vista del Prof. Domingo Marrero. Implementar tal dispositivo operativo y mantenerlo resulta imposible desde el punto de vista financiero. Sea esto dicho sin negar, en absoluto, la riqueza de información y comunicación que esta tecnología provee, simplemente aparece como inaplicable en su extensión equitativa a todos los participantes del quehacer educativo. Ya sabemos que existen empresas y sectores a quienes les interesa vivamente realizar tales negocios, pero eso, ahora, no es el centro de nuestra consideración.

También coincido con sus manifestaciones respecto al perfil pedagógico, por ahora, la vinculación, comunicación e interacción, docente-alumno es central e intransferible. Debo anotar lo siguiente, para finalizar, el sistema educativo por sí sólo, no puede resolver las carencias socio-económicas y culturales de sectores cada vez más extensos de la población ( hablo por mi experiencia); debemos tener bien claros los objetivos de los sistemas “nacionales” de enseñanza, ¿ existen acuerdos sobre esto? ( el concepto vale para aquí y, tal vez,… para allá);que conste, creo que los estudios y aplicación de la informática son necesarios pero no la panacea para resolver los nuevos fenómenos de carácter cultural y social que estamos experimentando ya que los estudiantes de hoy son bastante diferentes a los de 20 o 30 años atrás ( y la paga de los docentes, por acá, también; por allá, no lo sé, pero no olvidar que dispongo de este maravilloso medio de comunicación que es la informática y la navegación por Internet ¡¡¡). Para la investigación, pienso que en determinadas áreas, especialmente referidas a la Historia Económica y Política contemporánea y toda su extensa problemática, pienso que la información recogida en Internet, permite acceder a documentación importante y bastante confiable.

Guido Brunetto (27/03/02)

Por lo que he podido ver me gustaría hacer una serie observaciones sobre el debate que se está llevando a cabo:

1.- Mi absoluta conformidad con la valoración capital de Internet como medio de difusión, coordinación y búsqueda de recursos para las distintas investigaciones o trabajos. Sin obviar las dificultades de fiabilidad o crítica que dichas fuente o publicaciones en red pudieran tener.

2.- La consideración de la necesidad de implicar los medios informáticos en la enseñanza de la historia me parecen capitales de cara a no perder posiciones con respecto a otras disciplinas. La cruz en este caso vendría de la mano de los problemas de evaluación del trabajo de los alumnos y, en mayor medida, de las posibilidades de disposición de equipos y conexiones adecuadas a la red. Problema no menor.

3.- Por último, me gustaría contestar a Xavier Díez. Comenta él que las nuevas tecnologías no van a suponer un giro copernicano en nuestra disciplina. No estoy de acuerdo. Hasta ahora las investigaciones históricas se han estructurando haciendo referencia a modelos de tipo arquitectónico, es decir, infraestructura/superestructura, medio-economía/sociedad-política-mentalidades. Este tipo de estructuraciones y sus fallos fueron pestos de manifiesto por los posmodernos que acabaron por echar por tierra estas construcciones. Sin embargo, una voz ya se había levantado con anterioridad: Lucien Febvre defiende que frente a este tipo de metáforas o excesivo estructuralismo -del que llega a acusar a miembros de su escuela-, él plantea que se pase a modelos en red, él utiliza el simil de la electricidad. Hoy en día, actualizando su pensamiento, la posibilidad de nuevos modelos no jerárquicos de análisis social permitirían ver las distintas influencias y relaciones entre los distintos elementos que conforman las sociedades, mostrando más claramente las mutuas relaciones. Además permitiría superar la fragmentación de la disciplina si partimos del hecho de que cada elemento de una sociedad (política,precios, vestido, medio ámbiente,…) son un reflejo del resto: el hipertexto, los vículos, la presentación informática, permiten mucho mejor, con un salto de calidad importante, partir de la evolución de un elemento concreto llegar a través de enlaces a la descripción de toda la sociedad. En conclusión, la informática e internet permiten la presentación de modelos históricos en red, más allá de su mera utilización como medio: el medio es el mensaje.

Muchas gracias por la atención prestada.

José Anido Rodríguez (24/01/03)

José Anido escribió:
Hasta ahora las investigaciones históricas se han estructurando haciendo referencia a modelos de tipo arquitectónico, es decir, infraestructura/superestructura, medio-economía/sociedad-política-mentalidades. Este tipo de estructuraciones y sus fallos fueron pestos de manifiesto por los posmodernos que acabaron por echar por tierra estas construcciones. Sin embargo, una voz ya se había levantado con anterioridad: Lucien Febvre defiende que frente a este tipo de metáforas o excesivo estructuralismo -del que llega a acusar a miembros de su escuela-, él plantea que se pase a modelos en red,

Jaime Peñarroya responde:

La creencia en que Internet va a sustituir en las investigaciones históricas el modelo marxista -el estructuralismo sólo hizo apoderarse del materialismo histórico pero sustituyendo la praxis por una presentación inmóvil-, por la teoría de Marshall Mcluhan de la importancia de los medios por encima del mensaje, me parece ingenua.

Admitiendo la importancia del medio de comunicación en red, hemos de tener en cuenta que las mejores webs en calidad de medios (vídeos, música, presentación, títulos universitarios de los autores, etc.) serán siempre las presentadas por los indivíduos o grupos de la clase dominante.

Por ejemplo, mi modesto mensaje no puede competir en influencia social con el de José Anido, ya que el suyo viene respaldado por una institución universitaria y yo sólo soy un maestro de escuela retirado

Jaime Peñarroya Cruz (17/02/03)

Opino que la respuesta de Jaime Peñarroya Cruz, Maestro de Escuela, a José Anido, no sólo es muy justa y realista, puesto que nunca como hoy el mundo se ha presentado más “estructuralizado” en clases, sino también porque hace una reflexión muy desnuda y digna para quien quiere echar sin más en el cesto la guía para la acción marxista.

Víctor Hugo Purón Fonseca (5/03/03)

A quienes seguimos con interes Historia a Debate nos interesa muy poco si quien participa se adorna con tres doctorados (mejor viste si son PhD), nos interesa la calidad de la participacion y de las argumentaciones. No se preocupe el colega maestro de escuela retirado [Mensaje nº 45], pues si este ciudadano sabe leer y escribir y hacer las cuentas se lo debe a una maestra de escuela. Y despues vino lo demas. Sigan con el debate, por favor.

Carlos Freile (10/03/03)

Tras mi intervención anterior dos son las críticas que se me hacen:

1)En primer lugar, tanto Jaime Peñaroya como Víctor Purón acusan a mi aportación de atacar injustificadamente el modelo de análisis marxista. De esto deducen que pretendo deshecharlo, facilitando con ello la tarea de quienes quieren dar por enterrados sus efectos de denuncia social. Nada más lejos de mi intención. Mi crítica en este aspecto se dirige a lo que Jaime Peñarroya ha definido como interpretaciones escesivamente inmovilistas, rígidas. Recordemos que estas interpretaciones contradicen al propio Marx del Manifiesto. Mi crítica se fundamento en la decidida creencia en la multicausalidad de la Historia, hoy en día creo que nadie puede negar que al lado de la economía hay factores tan importantes como religión, ideología, sociedad,… que no puede decirse que sean determinadas directamente por la economía. La Historia no tiene un motor único, sino varios. Por eso creo que son las nuevas tecnologías de la información las que nos dan las herramientas para poder efectuar estos análisis múltiples superando, sí, superando otras visiones más restricitivas, en las que yo incluiría además de otras el marximo depauperado de catecismo, tan distinto del propuesto por el propio Marx, que sigue siendo válido en muchos aspectos todavía hoy.

2)Por otro lado, dice Jaime Peñarroya que la postura por mi defendida tiene el problema de beneficiar a las clases poderosas, ejemplifica esto en el hecho de que por pertencer a la Universidad de Santiago de Compostela mi mensaje va a tener una mayor repercusión que el suyo. Sinceramente, espero que no sea así. No me siento más respaldado en mis opiniones por el hecho de ser un estudiante de la Universidad. En ningún momento he pretendido poseer la verdad, sino presentar una postura, que sigo considerando correcta, al debate público. La verdad en Historia la define la comunidad de especialistas, de la que tanto Jaime Peñarroya como yo formamos parte en igualdad de conciones. Y en el caso de haber alguien que debiera primar sobre el otro, habría de ser él por su mayor experiencia en el campo de la Historia, como demuestran sus acertadas críticas. En esto no puedo, sino subscribir lo que indica Carlos Freile en su comunicación.

José Anido (17/03/03)

[Nota: Intervenciones de Carlos Barros en los debates habidos en el transcurso del VII Curso de Verano, “Medievalisme: noves perspectives”, organizado por Flocel Sabaté y Joan Farré en Balaguer (Cataluña) del 10 al 12 de julio de 2002, cuyas actas estén en proceso de impresión]

¿Una generación perdida para Internet?

Yo quería volver al tema de la mesa redonda de esta tarde (las nuevas tecnologías, la educación y la investigación) que ha estado muy interesante, planteando un problema para el que tampoco tengo fácil solución y es lo siguiente: esta mañana explicaba como Historia a Debate en sus actividades presenciales tiene una composición generacional diversa, parecida a este congreso, sin embargo cuando pasamos a Internet en 1999 la media de edad bajó bastante. Joaquim Prats me decía que a él le pasa algo parecido en sus proyectos digitales. Me pregunto: ¿va a haber una generación perdida para Internet?

Existe un riesgo real de una brecha digital intergeneracional que lastre el desarrollo inmediato tanto de la enseñanza como de la investigación. Tal vez si nos lo planteamos con toda la fuerza podamos aportar, entre todos, soluciones institucionales e individuales. Las institucionales no van tan mal, en todas las universidades hay página web, cursos de informática para alumnos, PAS y también profesores, acceso digital en bastantes casos al catálogo de las bibliotecas. Pero ¿qué pasa en general con los profesores y los investigadores?

Empecemos por las enseñanzas medias, porque si las generaciones futuras deben acostumbrarse más tempranamente que nosotros a trabajar con Internet tendrá que haber profesores que les enseñen (aunque la verdad es que muchos aprenden solos). En los sucesivos planes fracasados del ministerio correspondiente siempre hay un capítulo referido a la formación de los profesores, pero llevamos años y no avanzamos, es preocupante. En nuestro terreno, la enseñanza superior y la investigación, donde resulta muy afectado por Internet el intercambio académico y la nueva sociabilidad académica, ¿qué podemos hacer los que trabajamos ya en red? Es el caso de la Reti Medievali de Pietro Corrao, de la Histodidáctica de Joaquim Prats y desde luego de Historia a Debate. Un esfuerzo mayor animando a los colegas a visitarnos, a no reducir Internet al correo electrónico esporádico, comprobando que no es tanta la selva digital, que no se pierde tiempo sino que se gana. La noticia que ha dado José Manuel Nieto Soria sobre la digitalización del Archivo Municipal de Córdoba es una prueba de cómo se gana tiempo en el acceso a la fuentes. Lo mismo en el acceso a la bibliografía. El lunes pasado fue la lectura de un Trabajo Académicamente Dirigido (TAD) del último año de la carrera en la USC sobre un tema sobre el que es difícil encontrar aquí bibliografía, por el tema y por el idioma, la historiografía postcolonial, y el alumno (Antón Vázquez) sin embargo pudo hacer el trabajo (para la asignatura “Tendencias historiográficas actuales”) gracias a Internet donde encontró artículos, noticias de la revista de origen indio (Subalterns Studies) que sirvió de base a esta pequeña pero original corriente historiográfica, el resultado fue francamente bueno y nos hizo variar la idea previa que teníamos sobre este enfoque, que evolucionó sorprendentemente o tal vez no tanto- desde Antonio Gramsci en la India al posmodernismo en los EE. UU. y Gran Bretaña. La ventaja que tiene la bibliografía en Internet, incluidas las revistas digitales, es su carácter más reciente, además de barata y de acceso instantáneo, en comparación con los libros y las revistas en papel que tienen un proceso de producción más prolongado, sobre todo cuando los textos tienen que ser traducidos. Internet ha permitido en este caso sustituir una estancia de investigación en una universidad anglófona.

Igual en el tema de los buscadores, decía Joaquim que buscas una palabra y te salen mil, dos mil o un millón de referencias, lo que desanima a los colegas primerizos. Pero eso era antes, los buscadores han evolucionado. Googlee ya no es Altavista y nos ofrece unas direcciones mejor seleccionadas y ordenadas, siguiendo la experiencia de los buscadores de frecuencia como 100hot.com que te saca las webs más importantes ordenadas jerárquicamente, según el número de visitas que reciben, de forma que la selección de otros internautas se acumula y facilita el trabajo al siguiente. También hay buscadores geográficos, si estoy con un tema catalán voy a un buscador catalán naturalmente y abrevio O buscadores de buscadores como Copernic que rastrea a la vez en varios buscadores y te ofrece las 10 ó 20 referencias más importantes, eliminando las reiteraciones… Y siguen saliendo cosas nuevas. Con un poco de práctica, en cuestión de minutos puedes encontrar lo que quieras, si existe. Yo reconozco que muchas de estas novedades las conozco no sólo navegando, también consultando la información sobre la red en los suplementos de informática de los periódicos o en las revistas semanales en papel. Y además están los recursos, enlaces o links, que aparecen en las páginas web de historia o en las listas, y un largo etcétera. El caso es animar a los colegas que todavía piensan equivocadamente que Internet es una “pérdida de tiempo”, que son muchos, a que se socialicen más en la red, no es un problema de edad sino de curiosidad y espíritu, evitaremos así el riesgo de una generación perdida para las comunidades académicas de nuevo tipo que se están creando.

[Nota: véase asimismo Defensa e ilustración del Manifiesto historiográfico de Historia a Debate y el punto XI del Manifiesto]

Carlos Barros (error de visualización en el original – 2/06/03)

Profe: Quisiera contarle lo que me ha pasado a mí con esto de la “historia digital”. Es extraño. Fue una concientización paulatina. Hasta el 2000 no me daba cuenta de la necesidad imperiosa de incorporar Internet a nuestra tarea. En el 2001, después de haber trabajado en la elaboración de una bibliografía sobre el Islam contemporáneo, con un colega que estaba familiarizado con la herramienta, tuve una primera experiencia de las enormes posibilidades, de la cantidad de puertas que abre en pocos minutos: ¿Cuándo íbamos a tomar contacto con tanta cantidad de datos recorriendo personalmente bibliotecas, editoriales y/o embajadas? Accedimos a una cantidad mucho mayor de información en sólo cuarenta y cinco minutos. Ahí empecé a pensar que tenía que aprener a manejar Internet. Pero sólo empecé a pensar. Un poco lenta yo. Antes de la crisis económico-política que sufrimos, por suerte tomé la decisión de comprar un ordenador, o computadora, como le llamamos aquí. Y tomé algunas clases que me fueron muy útiles. Entonces un profesor de historia me dio los datos de HaD. Y me empecé a entusiasmar. Un poco más adelante se me planteó en el colegio una situación que zanjé en pocos minutos llevando los alumnos al laboratorio de informática: un periodista había dicho que se habían encontrado “restos humanos de siete millones de años” [SIC]. Les dije que eso nunca podía ser, que íbamos a conectarnos desde tres terminales: alguien iba a buscar la noticia el The Times, otro lo haría en Le Monde y otro en El País de Madrid. Enseguida supieron que lo que se había hallado en África era -resumiendo- un especímen que estaba en el punto de la cadena evolutiva en que se bifurcan las ramas que llevan al chimpancé y al hombre. Los alumnos no se asombraron pero yo sí. ¿Cuánto tiempo me hubiera llevado conseguir esos periódicos en la calle y llevarlos al aula para “corregir” esa información distorsionada? Y lo hicimos en pocos minutos sin salir del colegio. El siguiente paso fue inscribirme en una licenciatura de articulación (para profesores que aspiran al grado de licenciados) a distancia que dicta una universidad reconocida de mi país. El nivel me resulta óptimo, y aprendo muchísimo sin necesidad de asistir a clases presenciales. Sólo me presento para los exámenes finales, y para algún encuentro presencial optativo. Y justamente, en un trabajo práctico que estoy haciendo en el marco de uno de los cursos me he terminado de dar cuenta de lo que se puede hacer en investigación a través de Internet. Los archivos y las bibliotecas avanzan en la digitalización y cada vez es más fácil acceder a sus bases de datos desde cualquier computadora que esté conectada a la red. Es increíble en cuán poco tiempo se encuentran los datos. Ahora estoy pensando que es indispensable que de aquí en más todas las carreras de historia formen a sus estudiantes en el uso de esta herramienta, y que las universidades estén provistas de la tecnología necesaria. En cuanto al uso racional-crítico de la información no me preocupa porque considero que es el mismo que tenemos que hacer con cualquier material que nos llegue a las manos. Me imagino que a todo historiador o profesor de historia se le enseña a ejercitar la crítica, y eso vale para toda la información, independientemente del soporte en el que se encuentre. Así es que me parece que en el próximo congreso se podría elaborar algún documento, no sé, habría que implementar alguna acción para sensibilizar a los ministerios de educación, a las universidades, a todos los que deciden en esto para que empiecen a instrumentar la inclusión de este aspecto en la formación de historiadores y de profesores de historia.

Un gran saludo

Stella García (18/11/03)

En respuesta a Stella García específicamente para corroborar lo importante que seria que lo que enuncia en cuanto a concientizar sobre la utilización de herrameintas informáticas y luego se hiciera.
Con motivo de tener que presentar una tesis de maestría en Gestión de proyectos educativos propuse un proyecto consistente en , luego de estudiar los planes de estudios de las carreras de historia del país, recopilación que me ocupó bastante tiempo, propuse la incorporación especifica de la enseñanza y la utilización de las herramientas informáticas para la investigación y para la transposición didáctica de contenidos en dichos planes. Pero …quien estaba a cargo de la maestría me rechazó el proyecto, ( que por otra parte iba a presentar ante autoridades luego) , diciéndome que eso era tan obvio que no se podía tomar en serio ¿ ¿ Porque quien no enseñaría esto a los alumnos?

No se en los demás países pero en Argentina todavía los profesores de historia y los Licenciados no tienen esa competencia tecnológica incorporada y quienes la poseen por lo general la han adquirido por sus propios medios cuando que hoy es una forma de alfabetización que excluye a quien no la posee.

Espero que las jóvenes generaciones, nuestro recambio, enfrenten ese desafío y peleen con los burócratas y lo necios e impongan su utilización con la exigencia de los medios necesarios para que todos accedan.

Ya no se trata de ” libros o alpargatas” hoy se trata de estar incluido o excluido del mundo tecnológico y de sus inmensas posibilidades, que suplen a los costosos e inalcanzables traslados que cada vez mas se reservan para unos pocos, por lo menos en este continente y sobre todo al sur de él.

Un gran salduso a todos los colegas.

Hilda Agostino (21/11/03)

Coincido mayoritariamente con todos ustedes. Las posibilidades a nivel metodológico que nos ofrecen las nuevas tecnologías son muchas, y lo más importante, éstas aún están por explotar y desarrollarse.

En mi opinión, sería necesario la creación de grupos de investigación de carácter temático. Es decir, entendiendo la red global como algo muy extenso para poder analizar individualmente o en su totalidad, sería necesario establecer grupos que se dediquen a:

- teorización “Historia y Nuevas Tecnologías”
- posibilidades bibliográficas en red
- desarrollo de e-listas
- establecimiento de una revista horizontal de carácter electrónica

A partir de estos cuatro punto, se desarrollarían nuevas propuestas y punto de debate.

Es un sugerencia.

Jorge Maíz Chacón (18/12/03)

– Fin del Debate –