Debates


Historia digital


Tras mi intervención anterior dos son las críticas que se me hacen:

1)En primer lugar, tanto Jaime Peñaroya como Víctor Purón acusan a mi aportación de atacar injustificadamente el modelo de análisis marxista. De esto deducen que pretendo deshecharlo, facilitando con ello la tarea de quienes quieren dar por enterrados sus efectos de denuncia social. Nada más lejos de mi intención. Mi crítica en este aspecto se dirige a lo que Jaime Peñarroya ha definido como interpretaciones escesivamente inmovilistas, rígidas. Recordemos que estas interpretaciones contradicen al propio Marx del Manifiesto. Mi crítica se fundamento en la decidida creencia en la multicausalidad de la Historia, hoy en día creo que nadie puede negar que al lado de la economía hay factores tan importantes como religión, ideología, sociedad,... que no puede decirse que sean determinadas directamente por la economía. La Historia no tiene un motor único, sino varios. Por eso creo que son las nuevas tecnologías de la información las que nos dan las herramientas para poder efectuar estos análisis múltiples superando, sí, superando otras visiones más restricitivas, en las que yo incluiría además de otras el marximo depauperado de catecismo, tan distinto del propuesto por el propio Marx, que sigue siendo válido en muchos aspectos todavía hoy.

2)Por otro lado, dice Jaime Peñarroya que la postura por mi defendida tiene el problema de beneficiar a las clases poderosas, ejemplifica esto en el hecho de que por pertencer a la Universidad de Santiago de Compostela mi mensaje va a tener una mayor repercusión que el suyo. Sinceramente, espero que no sea así. No me siento más respaldado en mis opiniones por el hecho de ser un estudiante de la Universidad. En ningún momento he pretendido poseer la verdad, sino presentar una postura, que sigo considerando correcta, al debate público. La verdad en Historia la define la comunidad de especialistas, de la que tanto Jaime Peñarroya como yo formamos parte en igualdad de conciones. Y en el caso de haber alguien que debiera primar sobre el otro, habría de ser él por su mayor experiencia en el campo de la Historia, como demuestran sus acertadas críticas. En esto no puedo, sino subscribir lo que indica Carlos Freile en su comunicación.

José Anido
Universidad de Santiago de Compostela