Debates


Historia digital


Estimados colegas

La propuesta de Carlos Barros de iniciar un debate sobre la historia digital, o lo que es lo mismo, los positivos efectos que pueden propiciar las nuevas tecnologías de la información en la historiografía del presente siglo, me parece enormemente sugerente. Entre otras cosas, porque ésta será una de las cuestiones de las que se historiará en el futuro con gran interés y marcarán la evolución de nuestra disciplina.

Con este párrafo no pretendo comunicar que las tecnologías vayan a cambiar radicalmente el estudio y la investigación de la historia, ni mucho menos. El estudio de la historia va a continuar basándose en los mismos principios sobre los que se sustenta toda ciencia social; leer mucho, escuchar cosas
interesantes que explican personas que tienen algo que decir sobre la materia, reflexionar, y aportar algo inteligente. O en su versión minimal; leer, escuchar, debatir y escribir. Y la investigación, tampoco no va a modificar demasiado sus principios; la recogida de datos y testimonios concretos, a partir de los cuales construir un discurso riguroso y coherente, y la reflexión que permite comunicar lo aprendido durante el proceso.

Pero sin llegar a representar un giro copernicano, la revolución digital es una herramienta muy útil para adquirir y construir el conocimiento histórico. Si hiciéramos un símil con una casa, las nuevas tecnologías serían como los nuevos materiales que permiten levantar edificios más altos, más resistentes, y en un tiempo menor. Los materiales, en sí mismos no hacen magia, no construyen ellos solitos ningún edificio, ni los hace mejor per se. Solamente facilitan el trabajo a los arquitectos. Pero sin conocer los fundamentos de la arquitectura, los cálculos aritméticos de resistencia, o la pura intuición del maestro de obras, la casa se desplomaría como un castillo de naipes. Los nuevos materiales facilitan mucho el trabajo a los arquitectos, pero ello no les exime de saber calcular correctamente, ni de estudiar arquitectura.

Personalmente, las nuevas tecnologías me están facilitando bastante el trabajo relacionado con mi tesis doctoral. Cada vez es mayor el número de textos clásicos electrónicos disponibles por la web, y casi imposibles de encontrar en formato papel. Simplifica enormemente el esfuerzo de localizar las fuentes, ahorra tiempo en desplazamientos y, mediante el correo electrónico, me es posible mantener contacto regular e inmediato con algunos colegas de universidades extranjeras para poder intercambiar opiniones o información. Y sobre todo, resulta un ámbito de debate que permite un enriquecimiento personal y académico del cual resulta difícil de prescindir, una vez ya se ha conocido. Como el que nos ofrece el Historia a Debate.

Saludos a todos /todas

Atentamente

Xavier Diez
CDHS (Centre de Documentació Històrico-Social. Barcelona)