Debates


Historia digital

 
Estimados y pacientes colisteros de Historia a Debate:
 
Tras las reiteradas meteduras de pata -exactamente dos- que he protagonizado en esta lista de debate, me gustaría, en la medida de lo posible, que sirvieran para algo.

Todos recordaréis el mail que reenvié a la lista sobre la detención de una profesora chilena. Cuando lo mandé era consciente de que era una historia inverosímil, pero la gravedad de los hechos que relataba me hizo inclinarme por el riesgo y difundir la información. Hubo los desmentidos que ya conocéis, y mis disculpas a través de Carlos Barros.

Ahora bien, y es la razón de este mail:

En una nueva historiografía, donde cada vez más se usa internet como medio de obtención de información, y en algunas ocasiones de fuentes para el estudio, ¿cómo podrían evitarse estos errores?
 
La difusión de falsa información no es algo nuevo, ni achacable a internet exclusivamente, el teléfono y los sellos también sirven para difundir información errónea, las publicaciones periódicas, etc. La cuestión es: ¿cómo se puede establecer que una fuente es fidedigna en contextos como internet? Nos encontramos ante una nueva forma de crear fuentes de estudio, que -estoy segura- en un futuro se convertirá en un gran archivo -incluso en objeto de estudio- que tienen que ser tratadas metodológicamente. La pregunta es: ¿Cómo podemos establecer la veracidad o no de las mismas?
 
Nos encontramos con un acercamiento y facilidad de obtención de información, pero una vez que tenemos ésta, ¿cómo la contrastamos? ¿con qué métodos? ¿Cómo podremos discernir la veracidad o no de una información que es creada y difundida y que con el paso del tiempo puede convertirse en fuente de un trabajo de investigación? ¿Nos sirven los mismos métodos que se usan en un archivo, o en la investigación con fuentes periodísticas?
 
Y por último la pregunta final: ¿nos sirven estas posibles fuentes? ¿tenemos que renunciar a ellas? ¿es posible renunciar a ellas?

Como podréis entender, no me refiero sólo a estos  los mails falsos -y páginas falsas, que también las hay-, que luego son desmentidos, sino a toda esa información que en un momento dado puede obtenerse y usarse.

Me gustaría abrir un debate sobre nuevas fuentes, en especial, sobre las procedentes de internet, y que analizaramos entre todos su conveniencia o no, su metodología, sus limitaciones y aportaciones. En definitiva: un debate sobre las nuevas posibilidades de estudio que aporta o no internet, ya no como vehículo de discusión sino como creación de información.
 
Muchas gracias por vuestra paciencia, y en algunos casos vuestra comprensión.
 
Marina Sánchez
Alicante