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Historiografía latinoamericana


 

3:59 27/04/2006 -0500] Usted escribió:

La historia latinoamericana (cuando aún éste término no existía) como unidad, comienza a escribirse desde el diario del Almirante Colón, no es una historia académica, pero al fin pretende explicar desde afuera qué somos, de dónde venimos, y hacia dónde vamos: éramos bárbaros, sin religión monoteísta, sin dominio de la tecnología (hierro, pólvora). Fundamentalmente ubicados en el paleolítico, por no haber trabajado con los metales pero paradójicamente capaces de crear las obras arquitectónicas que aún causan envidia en Europa y Norteamérica. Esta visión marcadamente occidentalizada demarca los antecedentes de nuestra primera historiografía, cargada de etnocentrismo, de mitología, de prepotencia cultural y religiosa y de una ambición desmedida

Esta visión histórica va a ser dominante en Europa y en nuestra clase criolla hasta finales del siglo XVIII, con el advenimiento de los estudios científicos. Desde entonces comienza a reinscribirse una historia en Europa que es portadora del discurso científicista que profundiza la perspectiva eurocentrica con pretensiones enciclopedista y universalista. Fue Hegel quien por primera vez se refirió a América como un continente prehistórico por su imposibilidad de haber constituido un Estado, desconociendo la existencia de nuestras ciudades- estados precolombinos, y aún más el desarrollo de grandes imperios y civilizaciones (Maya, Azteca, Inca)

No hay historia, entramos a la historia con Europa, según esta visión predominante en la Europa de Hegel, Kant y Marx, América no es una sociedad histórica es sólo una geografía. Esta historiografía no reconoce las diferencias sino Las supuestas inferioridades y esta inferioridad ya no es explicada a partir de parámetros religiosos sino científicos, según lo cual nuestra naturaleza, nuestro hombres no habían logrado su total evolución. Así lo planteó George Louis Leclerc, Conde de Buffon (1707 – 1788) (Citado por Pinillos (1993) )

La Historia de América Latina y del resto de los países hoy llamados subdesarrollados y geográficamente ubicados mayoritariamente al sur del globo terráqueo, ha sido fundamentalmente escrita, tanto por propio como extraños, a partir de parámetros ajenos, impuestos. Nuestra historia ha sido una reproducción de la cosmovisión del mundo a partir de una cultura dominante: la europea- occidental.

a. esta historiografía está vinculada estrechamente al surgimiento de nuestros Estados nacionales, esta guiada más por el sentimentalismo y el simbolismo que por la investigación académica (rigurosidad en las fuentes, imparcialidad histórica, etc.) en ella queda desdibujada la mayoría de la población, se convierten en pueblo uniforme (o masa) que sólo sirve para dar legitimidad a los caudillos como "dignos herederos" de los “padres de la patria”. Según el historiador Germán Carrera Damas (1998), esta es una historia de la “mentalidad criolla”: “Esos criterios sirvieron sobre todo para fundamentar y preservar la independencia nacional, para apoyar la aspiración de libertad, pero no han sido igualmente eficaces para promover la democracia, procurar el bienestar de las sociedades”. (p.9).

b. Según este autor la atadura a esta mentalidad criolla nos ha atado al pasado y no nos ha permitido construir una mentalidad moderna.

c. A finales del siglo XIX, con la penetración del positivismo en América Latina surge una historia académica – científica, que se rige por la fuente escrita (documento) cede espacio la historia romántica, sin desaparecer. En esta historia el propósito central es crear las bases para la centralización del poder, poner fin al caudillismo. De esta manera simultáneamente en América Latina, pero sin que se establezcan contactos entre los historiadores y científicos sociales de la región, surge una elite intelectual que pretende justificar las bondades del caudillo centralista, El Cesar Democrático, El Gendarme Necesario (Vallenilla Lanz).

d. En el fondo, esta tendencia intelectual, al igual que la del romanticismo del siglo XIX, es demostración de la incapacidad del intelectual latinoamericana frente al político (caudillo), ya que por su formación europeizante es incapaz de comprender nuestra realidad, al final para conservar su status prefiere asumir el rol de legitimadores. En estas dos etapas de la historiografía latinoamericana (romántica y positivista) no es tratado el tema regional, priva el nacionalismo centralista y homogeneizador sobre lo regional, mundial y local. El tema latinoamericano como unidad sólo es una referencia política a la unidad de las viejas excolonias para enfrentar posibles agresiones, pero su realidad como una unidad no se estudia.

e. No existe una historia latinoamericana, esta sólo comienza a surgir a principios del siglo XX, pero como contrapartida a las agresiones imperialistas en el contexto del desarrollo del capitalismo monopolico ,tanto la corriente del nacionalismo positivista como el materialismo histórico comienzan a impulsar esta conciencia de lo regional. Para los primeros rescatando la herencia española, la unidad como producto de una historia común, produciéndose un rescate de la historia colonial, vista no sólo como proceso de explotación sino de formación de un pueblo nuevo. Para los Marxistas la generación de una conciencia regional e internacional única vía para derrotar la agresión capitalista.

e. Pero ambas corrientes históricas (Positivista y Marxista) coinciden en la percepción de la historia como evolución a etapas superiores, ambas subestiman nuestro pasado indígena y negroide, ambas subestiman el papel de la mayoría de la población. Esta perspectiva historiográfica que establece una brecha entre culturas prehispanicas y cultura hispánica entre una prehistoria (que no es historia sino geografía) y la historia, produjo el surgimiento de la Antropología, como ciencia de los hombres primitivos, como si éstos no formaran parte de la historia, por el simple hecho de no contar con un sistema de escritura como la entendemos hoy, una tecnología o un Estado en el sentido occidental.

Pedro Rodríguez Rojas -UNESR. Venezuela