Hola estimados colegas.

He seguido con gran interés el debate sobre la Historia y su enseñanza en la Educación Media.
Como profesora de Historia de las Ideas en el primer año de los cursos de grado en la Universidad de la República, y ex Inspectora de Historia durante varios años en la Educación Secundaria, comienzo pensando qué razón tiene Lourenzo Fernández Prieto en sus reflexiones sobre la influencia de la didáctica general y su escasa relación con los contenidos disciplinares, y qué razón tiene Pablo Schwartz cuando nos recuerda que la Historia se enfoca de acuerdo al cristal político con que se mira.

Viendo las cosas desde nuestra realidad uruguaya, les diré que estoy sorprendida de la vigencia que tendría también para nosotros un debate como el que ustedes están encarando.
En una tradición historiográfica y educativa profundamente ligada a la influencia francesa , nos hemos orientado desde la década de los 60 hacia la enseñanza de una Historia social, superando en términos bastante amplios al positivismo de la primera parte del siglo.Sin embargo, desde hace dos décadas hemos sido influídos por el aluvión editorial que nos ha traído primero la bibliografía de la tecnología educativa conductista de los 70 y luego las visiones del enfoque sistémico de la enseñanza.Los criterios basados en el control de calidad de la educación por medio de objetivos con fines susceptibles de evaluación observable orientaron a la enseñanza de la Historia hacia la confirmación de aprendizajes cuantitativamente evaluables: hechos, datos, fechas. No fue sólo la Historia la que cambió su rumbo, fue también la didáctica la que priorizó a los métodos de aprendizaje sobre los contenidos, del cómo se aprende sobre el qué se aprende, obstaculizando la necesaria actitud cuestionadora e interrogativa del que aprende dudando de los propios contenidos. Mientras la Historia trabajaba en base a la relatividad de sus propias hipótesis, se enseñaba una Historia que no era la de los historiadores, era la Historia "de lo que pasó", la de los hechos no interpretables, encuadrados en criterios de verdad o falsedad. Se desvirtuó así el valor de formación crítica característico de la disciplina, transformándose ésta en una historia oficial. Podría pensarse que estando en dictadura, esta pedagogía respondía a fines de control ideológico. Lamentablemente, la educación en tiempos democráticos siguió orientada hacia un vaciamiento progresivo de contenidos. Cada vez se enseña menos y se considera que el fin no es saber (los conocimientos varían continuamente) sino aprender a aprender. Entonces ¿para qué debatir sobre los contenidos disciplinares? ¿Por qué no integrarlos en áreas , con docentes multiuso , munidos de buenos manuales didácticos y de manuales históricos generales , logrando aplicaciones más o menos flexibles de un plan curricular que no importa qué relación tenga con la Historia de los historiadores?

Pasando a otro punto, también estamos afectados por el presentismo del enfoque histórico. Presentismo que selecciona aspectos parciales del presente remitiéndose al pasado sólo para buscar explicaciones ,también parciales, del presente, o que en enfoques más globales, se orienta a la macro Economía, a la Ciencia política o a la Sociología, transformando a la Historia en cantera de la que se pueda extraer la piedra del color y la forma que cuadre en la teoría social. Claro que este presentismo no es muy inocente desde el punto de vista ideológico. Las visiones macro globalizadoras pueden hacer innecesaria o postergable la alusión a los períodos de dictadura. Ciertos procesos, vistos así, nada tienen que ver con la legitimidad del poder. Por eso, si bien en los programas de nuestra reforma educativa en curso, (muy inspirada en la vuestra) aparecen visiones de la historia globalizada presentista, no hay referencias a la dictadura que nos oprimió durante más de una década y que terminó hace ya una década y media . Y alguna de las autoridades de la educación ha adelantado que esa historia no puede llegar al aula, ya que "no hay la distancia adecuada" para encararla con seriedad. Esto nada tiene que ver con la historiografía, es pura política partidaria de los que no puden resistir el juicio de la Historia.Los alumnos de secundaria seguirán ignorando qué es eso de la dictadura, mientras los medios de comunicación aluden a ellos permanentemente, mencionando hechos que aparecen confusos en el debate político pero que son hechos objetivos : persecución, desaparecidos,exilio,no son hipótesis, son hechos. Y estos hechos no parecen ser parte de los contenidos de la educación.¿El estado de derecho es una entidad abstracta que puede aprenderse en los cursos de educación cívica sin recurrir a los datos de la Historia?.
Como ustedes verán, en todos lados se cuecen habas.Y las nuestras son tan gordas como las de ustedes.De ahí la importancia del debate que están presentando y del que todos los enriquecemos.

Prof . Raquel García Bouzas .

Montevideo - Uruguay