Saludos. Quisiera aportar mi modesta opinión al presente debate. ¡Cuánto papel mojado sobre este asunto! Gracias y hasta pronto.

Bueno, además, creo que voy a aportar algo. Me voy a centrar en tres puntos:

a) Historia de España. Coincido con las opiniones vertidas de que no hay historia nacionalista o no nacionalista, sino buena y mala historia. Pero, en cierto modo, eso es echar balones fuera, porque el debate actual se refiere a un problema muy concreto. Como Savater dijo el otro día en el Parlamento Europeo, los terroristas no son "extraterrestres", sino que han crecido y se han desarrollado en un determinado marco ideológico. A ese "caldo de cultivo" ha contribuido, indudablemente, una historia manipulada y sectaria, en este caso, de orientación nacionalista-victimista. ¿Por qué no denunciar con el mismo énfasis todos los tipos de manipulación? Ahora no hablamos de la historia en tiempos de Franco, centremos el debate en la realidad de nuestros días.

b) Sectarismo y universidad. Voy a ser breve. En mi caso, tengo claro que la situación de la Universidad pública en nuestro país es lamentable, a lo cual contribuye:

- el acusado caciquismo en que está sumergida la institución, con sistemas de promoción típicamente nepotistas (no hay más que remitirse al acertado debate del pasado verano en El País)

- la absoluta carencia de fondos públicos (intensificada todavía más con el gobierno popular, obsesionado con el déficit cero)

- el enfermizo localismo en los objetos de investigación, que con sus excepciones, aqueja a múltiples departamentos

c) LOGSE y pedagogía. Lamento ver cómo la terrible campaña de acoso y derribo a la LOGSE continúa. Un plan elaborado desde los más actualizados presupuestos, bien pensado y que, al fin, nos permitía entrar en lo que es la educación en el mundo occidental-desarrollado. Sin embargo, la sistemática negación de fondos para su desarrollo, el acoso involucionista del gobierno actual y la lamentable deserción de múltiples intelectuales que se llaman "progresistas" está acabando con ella. Pues qué bien. ¿Qué pasaría con los alumnos de nuestras días con el plan anterior? Un desastre.

Nada más. Gracias.

Antonio Míguez Macho
Universidade de Santiago