Debates


Negacionismo


 

Estoy totalmente de acuerdo con los planteamientos de don Alfredo Gómez Alcorta. Desde la perspectiva accidental non parece haber otros derechos que el acudir a las urnas a votar, como se vota en la cuna del Imperio. Ese parece ser el úico derecho de los humanos. Lo hemos visto en Irak donde se tomó como un gran avance democrático que hubiera votaciones. Da lo mismo que la gente se muera de hambre nadando en petróleo y que en la campaña hubiera decenas de muertos, incluso que las votaciones estuvieran amañadas. Esas cosas no importan siempre y cuando los ganadores sean los amigos.

Pero los casos más sangrantes significativos del doble rasero han sido las actitudes accidentales ante Afganistán y, recientemente, Tibet. En Afganistán, como en Irak, hace 20 años había un régimen laico, donde las mujeres iban a la universidad y podían desarrollar un trabajo fuera de casa y se incid´´ia en el reparto de la riqueza y en la educación. Pero no había votaciones a lo occidental, no era nuestro régimen y había que hacerle fracasar. En Tibet, en 1950 había una teocracia en que, formalmente, aú reinaba al servidumbre, prácticas que, afortunadamente, los chinos substituyeron por un régimen laico. No se trata de apoyar un comportamiento imperialista por parte de ninguna potencia, en este caso de China. De lo que se trata de de saber si hay la mas mínima posibilidad de que el régimen existente puede ser reemplazado por algo que sea mejor, que tenga en cuenta los derechos sociales de los individuos, lo que el señor Gómez Alcorta llama democracia social. Se vio perfectamente en Georgia, donde, una vez instalado en poder un demócrata a lo occidental, se le permite, como se le permitió a Yeltsin, someter a su pueblo a un régimen de atroz represión y manipular las elecciones, mientras Occidente, mira para otro lado, porque es nuestro régimen democrático; lo esencial es que sea nuestro, la democracia es lo de menos.

A mi modo de entender, la democracia es el gobierno del pueblo segú lo entendían los atenienses hace 25 siglos que sin embargo mantenían, entonces, que los esclavos eran instrumentos animados. Hoy concebimos el gobierno del pueblo como la mejor forma de satisfacer las necesidades de sus ciudadanos. Y, las necesidades fundamentales son: la vida y la salud, el trabajo para su sustento, un hogar donde vivir y unha educación con que poder, entre otras cosas, votar a los dirigentes sin ser manipulado. ¿Cuántas de estas necesidades están satisfechas de forma aceptable en el país paradigma de la democracia, EE.UU, para la mayor parte de su población?

Por supuesto que en Irak, en Afganistán, en Georgia antes de la liberación occidental estaban en mejor lugar que hoy en el asunto de los derechos humanos. No hace falta mas que mirar en los cuadros estadísticos que se usan en los programas educativos.

Pero es mas, imponiendo el sistema occidental en cualquier país del mundo en vías de desarrollo, no tiene ninguna posibilidad de mejora de forma significativa. Porque, en un sistema de libre concurrencia, el fuerte se nutre del miserable excedente del débil. Es una ley de vida, y un axioma científico, y las estadísticas mundiales lo están corroborando.

Entonces, volviendo al tema del negacionismo y desde el profundo convencimiento de que cualquier muerte arbitraria o justificada – la pena de muerte tambié es rechazable – el hecho de que cualquiera que hable del genocidio a que están siendo sometidos los palestinos, sea reo de antisemitismo, constituye un supuesto palpable de injusticia y de intolerancia . Por cierto ¿dónde están los derechos humanos de la población de Gaza y de toda Palestina? Es que acaso la úica violencia entendible no es aquella destinada a proteger la propia vida?, la propia y la de los seres queridos.

El hecho de que se esté usando los horrorosos crímenes del Nazismo en beneficio de uno de los grupos afectados para justificar otro genocidio no es una obscenidad ?

Los historiadores tambié tenemos que hablar de estos temas; cada uno desde su perspectiva pero tomando los hechos objetivos que nos ofrecen las fuentes y tratándolos con el fin de buscar la verdad posible, no la justificación de una causa. No se trata de construir una historia de buenos y malos. Se trata de explicar los hechos pasado, no desde la perspectiva de los vencedores, sino desde las fuentes, desde todas las fuentes. Los periódicos, sobre todo hoy, son importantes pero unha buena parte de sus noticias no son objetivas, lo mismo que las virtuales. Deben ser sometidos a un régimen espartano de depuración de falsedades y manipulaciones. Como hacemos con los pergaminos medievales que los señores creaban para justificar reivindicaciones imposibles.

José Francisco Correa Arias
Profesor de Ensañanza secundaria y doctor en Historia Medieval
IES Breamo de Pontedeume, A Coruña