Debates


Nuevo Paradigma Educativo



 Por norma general, cuando se menciona compromiso social del docente lo asociamos inmediatamente al aspecto político e ideológico. Es decir, comprometerse con las causas justas y combatir toda manifestación de desigualdad socio-política. Del mismo modo, que defender la presencia autónoma de nuestra disciplina en los planes de estudio o apoyar las reivindicaciones salariales de los docentes. Sin embargo, es algo más que  eso.

 Por ejemplo, el compromiso social debe estar asociado también al quehacer del docente, dentro y fuera del aula. Pues podemos ser buenos docentes en el aula y en la vida cotidiana dejarlo de ser o viceversa. De la misma manera, que podemos ser magníficos investigadores y tener limitaciones pedagógicas para trasmitir nuestros conocimientos. A lo largo de nuestros más de cien años de ciencia histórica y disciplina escolar hemos tenido nuestros paradigmas docentes. Podemos citar por ejemplo, al historiador francés, Marc Bloch y al pedagogo brasileño, Paolo Freire,

 Por otra parte, estoy convencido que es necesario un diálogo entre los docentes de la enseñanza no universitaria y universitaria, para mejorar la calidad de la enseñanza y aprendizaje de la historia de este nuevo siglo, pero sin ninguna manifestación de relación de verticalidad. Pues si seguimos trabajando cada uno por su lado no solucionaremos los problemas de nuestro oficio de historiador e historiadora, ya que nos involucra a todos. El siglo XXI nos lanza infinidades de retos en nuestra profesión, pero existe uno de ellos que depende de nosotros; elevar la calidad de la enseñanza y aprendizaje de la historia.

Traducción al inglés

Dear teachers:
 Generally, when the teacher mentioned social commitment immediately associate it to the political and ideological. That is, commit to worthy causes and combat all manifestations of socio-political inequality. Similarly, to defend the independent presence of our discipline in the curriculum and support teachers' wage demands. However, it is something more than that.

 For example, social commitment must be associated also to the work of  teachers within and outside the classroom. Then we can be good teachers  in the classroom and in everyday life to be let or vice versa. Similarly,  we can be great educational researchers and have limitations to transmit  knowledge. Throughout our more than hundred years of historical science  and school discipline teachers have had our paradigms. We can cite, for  example, the French historian Marc Bloch and the Brazilian educator,  Paolo Freire,

 Moreover, I am convinced that dialogue is needed between education and  non-university education and university education, to improve the quality  of teaching and learning of history in this new century, but without any  manifestation of vertical relationship. For if we continue to work each  side by side will not solve the problems of our profession of historian  and historian, and that involves us all. The XXI century throws us many  challenges in our profession, but there is one that depends on us, raise  the quality of teaching and learning of history.

Miguel David Herrera Lage
Universidad de Santiago de Compostela