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Nuevo Paradigma Educativo


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En la malla curricular para la formación de periodistas en la Facultad Ciencias de la Comunicación de la Universidad Laica Eloy Alfaro de Manabí, Ecuador, solo se contempla "Historia de la Comunicación", bajo el supuesto que los periodistas en formación deben conocer la historia de su país, pero harían falta módulos de análisis para confrontar con la realidad presente y diseñar una historia del futuro que siempre se construye en el presente.

Tal vez por esa falta de profundidad histórica, cualquier idea, aparentemente nueva, causa tanto impacto que somos victimas de nuevos tiempos sin plena orientación. Seguimos queriendo ser héroes de la independencia y celebramos el pasado, el mismo pasado que hemos cuestionado los 500 años del holocausto, del genocidio y otros tantos calificativos de la presencia española en América. Ahora, con motivo del centenario de la muerte del héroe nacional Eloy Alfaro, se está creando una comisión para demostrar que su muerte fue un crimen de Estado. Estamos escrudiñando 100 años de un hecho que, de demostrarlo o nó, no cambiará en nada nuestra realidad; la simple satisfacción de verificar algo que, en la mente popular ya se conoce como crimen de Estado aunque ningún tribunal así lo declare.

La enseñanza de la historia debe estar vinculada con el manifiesto de HaD que la percibe como un proceso de comprensión holístico de los problemas de la sociedad humana en el tiempo y entorno en que se desenvuelve. La historia de cada uno de nuestros pueblos debe fortalecer la historia mundial hacia el perfeccionamiento de la especie; que nuestra historia esté vinculada con la naturaleza, su entorno y modificaciones que inciden en nuestro modo de vida; que los niños en el proceso de aprendizaje de la historia deban generar criticidad para cuestionar lo que aprenden; que los jóvenes, con esa criticidad de la escuela, perciban que son actores de la historia que construyen en su diario quehacer (historia inmediata) y que los jóvenes universitarios la construyan, reconstruyan y la perfeccionen con su accionar diario.

El aprendizaje de la historia debe profundizar nuestra condición humana. Los protagonistas de ayer somos nosotros; los protagonistas de mañana somos nosotros. Por tanto, de lo que hagamos o dejemos de hacer se compone la historia de nuestros pueblos y de la naturaleza humana.

SÁNCHEZ RAMOS Joselias
Universidad Laica Eloy Alfaro de Manabi