Debates


Historia y objetividad

 
Vuelvo a escribir sobre el tema, dado que lo enviado en días pasados no ha sido colocado en la página del debate. La cuestión de la objetividad en la historia me ha interesado desde que comencé a estudiar historia, hace unos doce años. En este aspecto tengo profundas discrepancias teóricas con la mayoría de historiadores de La Universidad del Zulia, y en general de Venezuela; nuestra intención como grupo de investigadores ha sido la de debatir públicamente este tema, pero siempre le han escurrido el bulto a la confrontación teórica. Como dije en un trabajo ya publicado, nuestra historiografía ha hecho énfasis en la pretendida objetividad del conocimiento histórico, colocando a los historiadores como su fueran científicos de bata blanca dentro de un laboratorio, y las fuentes documentales serían semejantes a elementos químicos que combinados producirían un único y exclusivo resultado. Ellos hablan de la búsqueda de la "verdad histórica", frase que siempre he relacionado con deseos propios de ingenuos o que sencillamente ocultan intenciones demagógicas.

Ni la ciencia ni la tecnología son neutras, como formas de producción y aplicación del conocimiento científico. La ciencia tiene un carácter histórico, responde a cada época determinada y al tipo de sociedad que la desarrolla. También tiene la ciencia un carácter de clase o de grupo social, pues responde a uno u otro de los distintos y contradictorios intereses de clase que están en conflicto en una sociedad determinada. Las diversas disciplinas científicas que existen hoy en la sociedad capitalista no son las únicas formas posibles de producción y reproducción del conocimiento. En lo personal, siempre he pensado que en las ideas de Marx está implícita una visión del conocimiento científico más integral que la conocida división en disciplinas que introdujo el positivismo. Sobre este punto, las nuevas tendencias que promueven la interdisciplinariedad, la multidisciplinariedad y la transdisciplinariedad apuntan a cuestionar la manera como hasta ahora se produce el conocimiento científico en nuestras sociedades.

En el caso específico de la profesión histórica, considero que el pasado, el hecho histórico, como "objeto" de la historia, está sujeto a una continua reconstrucción, en la medida en que la historia como ciencia tiene su propia historicidad. Cada época histórica, y cada interés de clase, influye de diversas maneras en la forma de orientar los estudios históricos. El hecho histórico también se reconstruye en la medida en que van surgiendo nuevos elementos de análisis y nuevas fuentes documentales que aportan datos significativos que pueden variar la valoración de determinado hecho del pasado. El historiador construye su objeto de estudio; hay que romper el criterio positivista que sigue imperando en muchos investigadores, que establece una separación sujeto-objeto, separación que es falsa y no responde a la realidad de los hechos, pues el sujeto investigador es parte de diversas maneras del objeto investigado (por las razones antes expuestas). Su trabajo está condicionado por el tiempo histórico en que vive, el espacio, los intereses sociales que se defienden así como las teorías y métodos que aplica, y hasta por los gustos personales del mismo. Esto no significa que el conocimiento histórico sea de una relatividad absoluta, pues los interese de clase son finitos, así como las teorías y métodos, y siempre podrán realizarse grandes agrupaciones en cuanto a tendencias dentro de la historiografía.

En conclusión, la investigación histórica no es objetiva, en el sentido de que plantee verdades absolutas (el mismo Marx planteaba en algún lugar que la verdad histórica no podía ir más allá de cuestiones como la fecha de la muerte de Napoleón, por ejemplo). En función de ello es que nosotros postulamos la necesidad de construir una historiografía que replantee la historia de América Latina y de Venezuela en particular. Cualquier proyecto de desarrollo político, económico, social y cultural para nuestro país no puede seguirse fundamentando en la visión histórica que la burguesía construyó durante ciento cincuenta años, pues es obvio que las conclusiones de esa visión de nuestra historia están destinadas a garantizar la continuidad de la dominación económica y la opresión política sobre las grandes mayorías sociales. En ese sentido, individuos como Germán Carrera Damas, tal vez el más conocido historiador venezolano de la actualidad, ha dedicado toda su obra a fundamentar el nacimiento y desarrollo del proyecto "nacional" burgués en Venezuela. Creo que hay que hacer lo mismo, pero desde la óptica popular, y en ello comprometo todas mis investigaciones.

Aspiro a que estas ideas aporten al debate en curso, y estoy abierto a todo tipo de observaciones sobre esto. Saludos.

Roberto López Sánchez
La Universidad del Zulia, Maracaibo, Venezuela