Debates


Historia y objetividad

 
No me resisto a intervenir en este debate, brevemente, ya que es el típico tema que suele provocar un bucle razonamientos y posicionamientos que, más que clarificar conceptos, contribuye a la amalgama de la confusión.

Desde mi punto de vista, el mismo concepto de la Historia como disciplina conlleva un compromiso de objetividad. De otro modo estaríamos practicando literatura, cuando no prostituyendo el oficio de historiar. Ocurre sin embargo que la objetividad absoluta es inalcanzable, como la belleza absoluta, la bondad absoluta, o cualquier otro absoluto que se nos ocurra. Es cosa sabida.

Entonces, el historiador como tal ha de tener un compromiso con la búsqueda de la verdad -otro absoluto inalcanzable, pero imprescindiblemente perseguible- y en todo caso ha de exponer sus fuentes y sus interpretaciones de forma claramente distinguible, para que el lector puede manejar unas y evaluar otras. Eso permitirá someter a la imprescindible crítica la objetividad de su trabajo, y a la vez permitirá a otros reutilizar ambas -datos e interpretaciones- a la luz de nuevos datos, enfoques, etc., en un proceso continuo de acercamiento a la verdad.

Pero este proceso no es absoluto, pues la verdad no es un punto en el horizonte al que podamos ir acercándonos poco a poco. El historiador investiga según las preguntas que se plantea, según las hipótesis que maneja, y a la luz de los datos de los que dispone. Recomiento vívamente la lectura de las obras del historiador italiano Carlo María Cipolla, uno de esos raros autores que tiene las ideas claras y sabe expresarlas con igual claridad. Ahí va una cita escogida:

     "...la  interpretación  de  una  fuente  realmente  no   puede separarse  de la valoración de su autenticidad y fiabilidad  (...). La recogida de fuentes, su valoración y su  interpretación,  y,  de hecho, la reconstrucción final del acontecimiento histórico, que es el objetivo de todas las demás operaciones, se  producen,  por  así decirlo, de forma simultánea en un  solo  y  [:80]  amplio  frente. Igual que el detective, también el historiador, cuando  recoge  susfuentes, las estudia, las valora y las interpreta,  formula  en  su imaginación, uniendo un dato con otro, una hipótesis sobre  lo  que puede haber ocurrido realmente en la época y  en  la  sociedad  que estudia. Después puede que encuentre nuevas fuentes, que lea nuevos documentos y que ello le haga modificar sus juicios anteriores,  su anterior  interpretación  de  las  fuentes  o   la reconstrucción histórica que había supuesto con anterioridad. Y así sucesivamente, en un trabajo constante de aproximaciones sucesivas, de  revisiones continuas, de feed-backs permanentes entre problemas,  hipótesis, supuestos,   fuentes,   interpretaciones    e    imaginación.    La reconstrucción final del acontecimiento histórico surge, por tanto, gradualmente en la mente del estudioso como una imagen  que  se  va enfocando poco a poco: al principio es borrosa, deformada o incluso invertida;  y   luego   va   haciéndose   más   precisa   y   mejor definida." (Carlo María Cipolla (19991), Entre  la  Historia  y  la  Economía.  Introducción  a  la historia económica, Crítica/Historia y Teoría, Barcelona: págs. 80-81).
 
Gracias y adelante.

Carlos Santamarina
Universidad Complutense de Madrid