Debates


Historia y objetividad


La critica como instrumento de análisis, surge como necesidad  verificativa de autenticidad , aplicada instrumental mente al campo de la aun no institucionalizada diplomática. Herramienta, infaltable en los procesos jurídicos, estatales. Aunque  el valor que podríamos encontrar a esta primigia utilización seria de marcada ambivalencia pues la comprobación, refutación o en su defecto creación de un hecho procesal ejecutivo esta dentro de las potestades naturales intrínsecas a las funcionalidades aplicativas, creativas y actitudinales que poseyeran estos hombres de finales de inicios del siglo dieciséis, donde las intentonas de reglamentación técnica son de notoria presencia dentro de los círculos académicos, que por cierto podríamos considerar producto del invalorable contacto con los pueblos islámicos, atesoradores de toda la herencia cultural griega y greco romana, que hasta inicios del medioevo, la vieja Europa, desconocía casi en su totalidad, aunque seria ingrato no considerar el respeto que por las urbes romanas sintieron, respeto limitado por la ignorancia, del conocimiento aunque general de vida y acciones de estos abuelos lejanos. En ese sentido seria importante mencionar el papel desempeñado por la iglesia en  la concentración masiva y soterrada de la cultura y ciencia antigua que se le pudo comprar a los árabes.

Pero dentro de esta invasión masiva de manuscritos seudo griegos o grecorromanos, podríamos iniciar un seguimiento de la critica, como técnica verificativa, (en un principio), de lo autentico. Tendríamos que tener en consideración la gran demanda de documentos, libros, y distintos tipos de manuscritos, que el despertar del prerrenacimiento exigió a las grandes bibliotecas de los musulmanes, y o tal vez a los que podían fugar a manera de copia de las abadías bajo la consigna de falacias de autoridad, tales como las que postulaba el reconocido filosofo Roger Bacón “somos enanos que sentados sobre los hombros de esos gigantes podemos ver mas allá del horizonte”, en alusión a los aportes griegos descubiertos.  Tomemos como ejemplo la aparición de Aristóteles para el mundo europeo de inicios del renacimiento.

Entonces este contexto desarrollo o exigió a los hombres conocimiento en lenguas extrañas a la patria propia, tales como el griego el latín culto y vulgar, el italiano toscano, el alemán el árabe y sus variantes étnicas, además de conocimientos prácticos de paleografía. “Cabe la pregunta si Nicolo Nicolini dentro de la extensa  biblioteca que pudo recolectar pudo el hacer un análisis riguroso de la autenticidad de su bibliografía”.

Por otro lado esta critica de fuentes nos trajo consigo una revolución  laica-burguesa, (herramienta que estos otorgaran a los reyes)  . Este desarrollo académico trajo con la fundación de bibliotecas particulares, financiadas y de propio esfuerzo, la existencia de escuelas de filosofía y ciencia antigua, con maestros autodidactos, (arrancándole poco a poco a la iglesia el monopolio del conocimiento y el derecho a cuestionar; tan subversivamente peligroso). que dentro de poco tiempo la iglesia combatirá  presionando a los estados reales  para reunir estos “maestros” y discípulos  en  ambientes donde poder controlar sus interpretaciones y juicios que tanto socavan las verdades eclesiásticas. Lugares centrales que posteriormente llamaran universidades.

Pero la critica nace a una historia aun concebida como arte de la memoria, como la elucubración de los recuerdos y vestigios encontrados descritos en los documentos. Podríamos considerar el aporte invalorable de Descartes dentro de la ciencia de la época,  institucionalizando a la duda, como inicio practico de la critica1, aunque su postura escéptica respecto al conocimiento objetivo del pasado  lo condena ante nosotros los historiadores.

Consideremos,  entonces el papel fundamental que debe desempeñar dentro de nuestro análisis, la duda como  punto inicial, que poco a poco debemos asumir como característica  intrínseca a nuestra visión inquisitorial de las fuentes.

En ese sentido debemos romper con esa idea de la historia como arte, entonces cabe postular que el documento no le recita  la historia al investigador, sino como bien decían Febvre y Bloch el historiador hace hablar al documento ( siempre que los allá, pues el campo de uso de fuentes es tan amplio como la misma acción humana2.) .Pero tengamos  cuidado con esta noción, la critica en tanto que proceso metodológico sigue pasos, dentro de parámetros ordenadores. Tantos como la critica externa e interna puedan encontrar respectivamente.

Caso interesante seria el del Manuscrito de huarochiri, trabajado en Perú por dos hombres de calidad académica comprobada, José Maria Arguedas y Gerald Taylor. El primero opto por una trascripción a secas, una trascripción literaria . Podremos encontrar dentro de la lectura de dicha edición, ciertas imprecisiones como en el caso de la definición de Amauta dentro del mito del primer adepto de Pariacaca, aquí Arguedas los presenta como expertos en todo en ciencia medica, el civismo, religión, oratoria y gobernabilidad, presentando cierta ambigüedad. Respecto a este punto Taylor asume el termino dentro de su pluri-semanticidad, presentándolos como personajes sabios, pero con ciertas especializaciones. Otro ejemplo podría ser considerado, el referido a la batalla de Pariacaca  y Huallallo Carhuincho, cuando en un momento inicial del relato, (uno los seres en los cuales Pariacaca se desdobla) respecto a esto Arguedas los presenta ambiguamente como hermanos, pero Taylor los asume como la abstracción de un desdoblamiento en seres sagrados  referidos y/o representados  en factores climáticos que expresan su fuerza como conjunto dentro de una unidad divina. En este caso podríamos considerar que Una trascripción paleográfica (critica) debe expresar con claridad lo que en el documento resulta ambiguo1 y no confundir mas al lector, por que de lo contrario no tendría sentido tal trabajo de trascripción. En este sentido la critica de las fuentes es sumamente necesaria y debe ser intrínseca al proceso investigativo, debe ser rigurosa, pero a la vez abierta a las renovaciones contextuales, (asimismo desarrollar la autocrítica y admitir  la critica externa), por ejemplo los temas referidos a épocas recientes como el periodo de gobierno de Fujimori, deben enmarcar el procesó creciente actualización tecnológica del control psicosocial mediante de los medios de comunicación que aun ahora incluyen al Internet.

Pero nuestros afanes de hacer científica al ciencia, no debe escapar al papel que posee la historia como herramienta de trasformación de nuestra sociedad, en ese sentido no confundamos los papeles, la ciencia es y debe ser objetiva, pero ese no es un fin en si mismo , es algo intrínseco a la ciencia misma. La ciencia histórica  es critica en tanto ataca de manera certera los problemas de nuestra sociedad, en una lucha constante por el cambio y mejora de la misma, desterrando los exámenes superficiales y reformistas, que asilan las acciones humanas lo mismo que unidades en las centenas, con intereses externos a las necesidades de nuestra sociedad. En tanto cumpla ese rol la ciencia histórica, entrara dentro de un proceso de objetivizacion constante y real. Escapando cada vez mas rápido de la búsqueda ególatra, fantoche y sin sentido objetivo de una historia, critica  solo en el método y no en el análisis verdadero de nuestra realidad, es decir, ver la sociedad ( objeto de la ciencia histórica) no como un objeto frió, aislado , sino como un problema que nos quema a todos.
 
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BIBLIOGRAFIA:

INTELECTUALES EN LA EDAD MEDIA, Jaques le goff
HISTORIA UNIVERSAL , Card Grimberg
IDEAS DE HISTORIA,  Richard Collingood
COMBATES POR LA HISTORIA,  Lucien  Febvre
RITOS Y TRADICIONES DE HUAROCHIRI,  Gerald  Taylor
RITOS Y TRADICIONES DE HUAROCHIRI, Gerald Taylor