Debates


Positivismo


breve antología de criticas al positivismo en la ciencia histórica:
 
         "¿A qué se llama los hechos? ¿Qué hay detrás de la palabrita  hecho? ¿Pensais que los hechos están dados en la historia como realidades sustanciales que el tiempo ha enterrado más o menos profundamente, y que se trata de desenterrar, limpiar y presentarlos bellamente iluminados a los contemporáneos? O se trata de una repetición por su cuenta  de la frase de Berthelot ensalzando la química inmediatamente después de sus primeros triunfos -la química, su química, la única entre todas las ciencias, decía orgullosamente, que fabrica su objeto. En este punto Berthelot se equivocaba. Porque todas las ciencias fabrican su objeto." (Lucien Febvre, Sobre una forma de hacer historia que no es la nuestra. La historia historizante, en Combates por la historia, Planeta-Agostini, Barcelona, 1986. Páginas 177-178).
 
         "Articular históricamente el pasado no significa conocerlo tal como verdaderamente fue. Significa apoderarse de un recuerdo tal como éste relumbra en un instante de peligro. [...] Fustel de Coulanges le recomienda al historiador que quiera revivir una época que se quite de la cabeza todo lo que sabe del curso ulterior de la historia. [...] Es un procedimiento de empatía. Su origen está en la apatía del corazón, la acedía que no se atreve a adueñarse de la imagen histórica auténtica que relumbra fugazmente. Los teólogos medievales vieron en ella el origen profundo de la tristeza. [...] La naturaleza de esta tristeza se esclarece cuando se pregunta con quien empatiza el historiador historicista. La respuesta resulta inevitable: con el vencedor. Y quienes dominan en cada caso son los herederos de todos aquellos que vencieron alguna vez." (Walter Benjamin, Tesis sobre la historia y otros fragmentos, Itaca, México D.F., 2008. Páginas 40-41).
 
         "Los hechos sólo hablan cuando el historiador apela a ellos: él es quien decide a que hechos se da paso, y en qué orden y contexto hacerlo. [...] El historiador es necesariamente selectivo. La creencia en un núcleo óseo de hechos históricos existentes objetivamente y con independencia de la interpretación del historiador es una falacia absurda, pero dificilísima de desarraigar." (Edward H. Carr, ¿Qué es la historia?, Ariel, Barcelona, edición definitiva, 1987. Páginas 61-62).
 
         "[...] los famosos hechos históricos, supuestamente una realidad exterior y sustancial que se impone al investigador, eran más bien una creación de éste; que aunque no aparecían explicitadas una teoría explicativa o hipótesis de trabajo, no dejaban por ello de existir, y determinaban la elección del objeto y de los documentos; la elaboración de los hechos a partir de tales testimonios; y su exposición ordenada." (Ciro F. S. Cardoso y H. Pérez Brignoli, Los métodos de la historia, Crítica, Barcelona, 7ª edición, 1999. Páginas 19-20).
 
         "Una de las modalidades de huida más frecuentes, y elementales, de quienes pretenden escapar del contagio de la teoría es la que se define a sí misma como un intento de recuperar la historia narrativa, presentada como una forma expositiva neutra, limpia de carga ideológica." "Hay otra modalidad de huida tal vez más común, y posiblemente más dañina que el escepticismo metodológico [...], y es la que lleva a buscar el auxilio de otras ciencias sociales, menos controvertidas que la historia y con un mayor prestigio académico, para suplir con sus métodos la pérdida del viejo instrumental analítico en el que ya no se sigue confiando." (Josep Fontana, La historia después del fin de la historia, Crítica, Barcelona, 1992. Páginas 16 y 25).
 
         "El joven historiador [Ranke], haciendo un ejercicio de modestia, decía que aunque la historia tiene la misión de juzgar el pasado y de instruir el presente en beneficio del porvenir, su libro no aspiraba a tanto, sino que se contentaba con mostrar las cosas tal y como pasaron. Esta frase [...] fue sacada de contexto injustificadamente e interpretada como una declaración metodológica [...]. Dejando a un lado que el propio Ranke repitió una y otra vez que la misión de la historia no consiste tanto en reunir y recabar hechos como en entenderlos y explicarlos, su biografía y su obra -mucho más invocada que leída, salvo unos breves textos programáticos- desmienten el mito." (Josep Fontana, La historia de los hombres, Crítica, Barcelona, 2001. Página 108).
 
         ¿Acaso estas críticas son erróneas o han dejado de ser válidas?
 
Jorge Rivas Iglesias
Estudiante de Historia. Universidad de Santiago de Compostela