Debates


Positivismo


En el S XIX la historia alcanza notables avances de la mano del paradigma positivista donde la influencia de autores como Auguste Comte o Herbert Spencer, llevó a que los historiadores, se interesaron en llevar la historia al status científico que habían alcanzado las ciencias naturales como paradigma e ideal de cientificidad, es por eso que intentaron aplicar los métodos de estas a las ciencias sociales que en el caso de la historia se tradujo en una pretensión de excesiva documentación y erudición que respondía a la necesidad de objetividad y los fines que debía alcanzar el historiador eran una fiel representación de los hechos limitándose a narrarlos cronológica e imparcialmente, una exigencia según la cual el historiador tiene que atenerse a contar los hechos tal y como efectivamente sucedieron, todo lo cual presentó enormes dificultades y además implicaría el fin de la tarea del historiador pues esta se limitaría a simple cronista.Imaginando que el historiador dispusiera de la sucesión exacta y precisa de todos los hechos a lo largo del tiempo reflejados en documentos, y limitando su trabajo a exponerlos no se llegaría a comprender el sentido de esos hechos, ellos solos no pueden decir nada y se encuentran inconexos entre si y la falta de relaciones de significado implica falta de comprensión de la realidad pasada porque la crónica, la mera sucesión de hechos en el tiempo es incapaz de reconstruir un escenario del paisaje social, de los actores en pugna y las acciones que movieron a esos hombres a hacer la guerra o la paz, a provocar una revolución o reprimirla. Esa crónica ideal de hechos objetivos sin la relación entre si, son piezas dispersas de un rompecabezas que no expresan ninguna imagen o representación por lo menos ilustrativa del pasado. Este tipo de construcción historiográfica tiene como consecuencia la falta de interés de un potencial público de lectores que ven en la historia una disciplina que exige un alto nivel memorístico y se resiste a ser estudiada por la carga de profunda monotonía donde los protagonistas pasan por ser un nombre propio y su accionar está enmarcado en las cifras de un riguroso almanaque.
 
Este paradigma debía entrar en crisis por sus limitaciones metodológicas y la tarea del historiador no se limito en absoluto a la de un cronista, puesto que en el contexto de las nuevas corrientes historiográficas se redefinió la tarea de este en la interpretación que surge de la relación entre los hechos que es preciso seleccionar para dar la imagen, la reconstrucción verdadera del pasado que se propone estudiar, es decir el historiador no solo tiene como tarea la búsqueda y posterior selección de los hechos sino que además los hace expresarse en una escena de la sociedad pasada. Según E. Carr no hay hechos históricos sin historiador, los documentos no son nada hasta que el historiador pone su mente a trabajar y los descifra. Después de tener algunos hechos debe de ponerlos en un proceso de buscar antecedentes y encontrar puntos clave en estos que expliquen de una manera lo que en verdad paso.
 
Todo esto lo hace a través de una prosa, construcción textual o relato sobre las relaciones entre los hechos, descripción del paisaje social, imagen y reconstrucción verdadera de una realidad pasada, en fin, implica una naturaleza narrativa que vincula y acerca de manera directa la historia a la literatura. Tema que genera la existencia de un apasionado debate sobre las figuras retóricas o estilísticas, (tropos como metáfora, sinécdoque, metonimia, ironía, repetición, anáfora, catacresis, hipérbole, en fin, las de la poética) existentes en la historia en relación a su status epistemológico y produce la actualización del concepto de ciencia desde la historia al reivindicar felizmente dicho status, a pesar del impacto de la lingüística estructural, la crítica literaria y “radicales” tipo Hayden White a partir de los años ochenta, …pero ese apasionado debate, excede los marcos del presente ensayo y es tema para otra historia…(y literatura.)
 
Marcos Gabriel Milá
Universidad Autónoma de Entre Ríos.
Argentina.