Debates


¿Para qué estudiar historia?


Mi estimado Maestro, don Joaquín Muñoz Mendoza:

¿Qué es lo que tanto le molesta en lo que expuse en mi respuesta a Zayra? ¿Algun tema en especial, su dolorido catolicismo provinciano o el sólo hecho de ser su servidor un humilde historiador autodidacta, Doctor? La esencia del mensaje fue darle ánimos a una estudiante indecisa enlistandole unas cuestiones que la Historia generalmente soslaya, lanzadas ¿desde el sustrato de la imaginería pseudocientífica que sustenta a personajes como Jaime Mausan?, favor que Usted me hace.

"Leyendo la Historia (Zayra) te enterarías de esto y de muchas más cosas interesantísimas, y sabiendo Historia, tu vida, Zayra, te lo aseguro, nunca será como hasta ahora ha sido".

Como dijo la gallina, vayamos al grano, suponiendo que lo suyo es ciencia y lo mío charlatanería:

A) ¿Sabías que el primer Adán muy bien pudo haber nacido en América... hace 400 millones de años?  (fíjese bien que puse muy bien PUDO)

El Génesis Global.

Ante el insoluble enigma de la presencia súbita en el mundo del hombre de CroMagnon, más fuerte y más inteligente que su predecesor el hombre de Neanderthal, y «que sin duda, hacía
tiempo que se estaba desarrollando paralelamente a él en alguna región del globo todavía desconocida para nosotros» (Teilhard), el Génesis Global u Ologenismo, interesante teoría no exenta en lo absoluto de inquietantes posibilidades de verdad, opone a los postulados bíblicos y del evolucionismo el surgimiento del sapiens sapiens simultáneo en América y en todas las tierras habitables del planeta. 

El primer Adán nació en América.

Por último, una variante de la anterior, la posición extrema del Monogenismo, que parte del principio según el cual el prototipo humano nació por primera vez, hace un millón de años, no en Africa o Asia o Europa, sino precisamente en el continente americano. Opinión sostenida casi en solitario por el antropólogo argentino Florentino Ameghino, quien supuso, naturalmente, la cuna en la Argentina.

¿Hace 400 millones de años?

Pese a todo, el descubrimiento en 1972 de huellas de pies humanos en el lecho del río Paluxy de Texas, impresas junto a las de un dinosaurio del cretácico (finales del periodo mesozoico: 135 a 70 millones de años) –asombro que se repite por ciento en el Valle de los Gigantes, también de Texas, con huellas de hasta 50 cm de largo que hacen pensar en hombres de cuatro metros de estatura– y el pasmoso hallazgo de una losa pétrea en Antelope Spring, Utah, efectuado el 3 de junio de 1968 por el coleccionista de fósiles William J. Meister, en la que se aprecia nítida la que parece ser la huella de un pie calzado (!) que ha aplastado a un trilobite, primitivo crustáceo del periodo cámbrico que se extinguió hace 400 millones de años, son evidencias que imponen, aún en despecho de su probabilidad, a una revisión severa de la antigüedad del hombre americano admitida hasta ahora. Tal vez el santo redactor del Génesis bíblico sabía a qué se refería cuando escribió, hace más de 2,500 años, lo siguiente: «En aquellos días había gigantes en la Tierra, y también después, cuando los hijos de Elohim se llegaron a las hijas de los hombres y ellas les dieron hijos...».

B) ¿Sabías que, antes de la llegada de los españoles, la lengua vasca fue el "Esperanto" o lingua franca de las tribus indígenas del norte de  México?...

La lengua vasca, el esperanto de las tribus indígenas del norte de México. Don Alvar Núñez Cabeza de Vaca, jerezano andaluz –pero nieto del vasco Pedro de Vera y Mendoza Salazar, el que ganó las Canarias–, tesorero real, alguacil mayor y sobreviviente de la frustrada expedición de Pánfilo de Narváez a la Florida en 1527, «fue realmente el primer europeo que penetró en lo que era entonces el oscuro continente de Norteamérica», recorriendo tierras de la Luisiana, Texas, Coahuila, Chihuahua y Sonora hasta el río Petatlán de Sinaloa en nueve años de marchas a pie, sin armas, desnudo, hambriento, «entre fieras y hombres más fieros todavía, sin otra escolta que tres camaradas tan malhadados como él...cuatro sombras desnudas, atormentadas, temblorosas». (Lummis).

El extraordinario aventurero nos dejó invaluable testimonio y el relato de su odisea  en un inestimado libro que tituló Naufragios, publicado en 1542-55, del cual entresacamos el párrafo siguiente, harto revelador, en que todo se aviene para suponer una derivación del vascuence como dialecto común o lingua franca de las razas indígenas mexicanas, desde Sinaloa 400 leguas al norte: «Y de esta manera [los indios] relataban todas nuestras cosas y las encarecían, por el contrario de los otros; y así les respondieron a la lengua [intérprete] de los cristianos, y lo mismo hicieron saber a los otros por una lengua que entre ellos había, con quien nos entendíamos y aquellos que la usan llamamos propriamente Primahaitu, que es como decir vascongados, la cual, más de cuatrocientas leguas de las que anduvimos, hallamos usada entre ellos, sin haber otra por todas aquellas tierras».

C) ¿Sabías que el primer Sumo Pontífice romano fué instituido como tal, 1000 años antes que el primer Sumo Pontífice romano católico?...

Los Sumos pontífices de Roma.

Asentada originariamente sobre siete colinas: Aventino, Cælius, Esquilino, Janículo, Palatino, Quirinal y Viminal, Roma existía, todo lo contrario a lo que dice la leyenda, por lo menos desde el siglo X a. C. «Los grupos de habitáculos que se fueron formando poco a poco en esta colina y en las colinas vecinas –nos enseña el historiador de arte Bianchi Bandinelli–,
 no hubieran pasado de ser un pueblo, un centro de importancia secundaria, si  el Tíber no hubiera estado allí y si, en el lugar donde hoy se encuentra la isla Tiberina, no hubiera habido una posibilidad de atravesar el río. Fue aquí donde nació Roma.

»Ante todo nace como centro de tráfico, de comercio, no exactamente como centro agrícola, según lo imaginaban los relatos de los mayores, orgullosos de su largo y penoso pasado de agricultores y pastores, que vencieron un suelo tan ingrato como el de la campiña romana.

»En cualquier parte del mundo donde se crucen dos rutas importantes y allí donde exista un puente, las gentes se encuentran y se detienen. Nace un mercado. Cuando hay un puente se precisa una organización común para mantenerlo en buen estado. En la época primitiva, cuando la noción de derecho no se ha fijado aún en normas jurídicas, todo lo que es importante para la comunidad se sacraliza, y así en Roma el encargado de proteger el puente quedó revestido de una autoridad sacra. Recibe el nombre de pontifex». (Ranuccio Bianchi Bandinelli, Roma, centro de poder; Aguilar 1969)

Los pontífices o constructores de puentes, así llamados en memoria del puente Sublicio, eran los sacerdotes más importantes en una religión que llegaría a albergar en su panteón hasta 30,000 dioses, divinidades o genios. En número de quince, redactaban el calendario, fijaban los días fastos y nefastos, y vigilaban el funcionamiento del culto nacional. Estaban presididos por el pontífice máximo, verdadero jefe de la religión romana, que escogía los principales sacerdotes, nombraba las vestales y era especialmente el sacerdote de Jano. Tenía autoridad suprema sobre todo el clero, se consideraba «juez y árbitro de las cosas divinas y humanas». (A. Malet; Roma. 1963)

Instituida por el legendario Numa Pompilio en los primeros albores de la Romanidad y otorgada a Numa Marcio, hijo del senador Marco –el primer Sumo Pontífice romano que registra la historia–, la eminente prebenda convirtióse ab ovo con Julio César, que detentaba ya el cargo antes de asumir el consulado en 58 a. C., y absolutamente con Octavio Augusto en atributo exclusivo y vehículo a la divinidad de los emperadores romanos.

El primer Sumo pontífice cristiano.

El Edicto de Milán, promulgado conjuntamente por los emperadores Licinio y Constantino en el año 313 de nuestra Era, dos años después del edicto de tolerancia de Galerio, instituyó la libertad de cultos en condiciones jurídicas de igualdad en todo el imperio romano, poniendo fin a casi tres siglos de crueles persecuciones contra los cristianos. Fue el primer paso en dirección al Concilio de Nicea, convocado y presidido por Constantino en 325 –primera asamblea general pública y oficial del cristianismo, esencialmente oriental–, en la que el emperador reconocería el valor de la fe cristiana como fuerza unificadora del imperio, imponiéndose a sí mismo como indiscutible cabeza de la Iglesia.

Andadura que en el año 380 llevaría a Teodosio a declarar, en el Edicto de Tesalónica, que los acuerdos del concilio de Nicea se hiciesen una Ley del Estado «y que todos sus súbditos permaneciesen en la religión tal como el divino apóstol Pedro la había transmitido a los romanos». Conquistó así el cristianismo «una nueva condición que hubiese asombrado  a Jesús y Pedro»: se convirtió en la religión oficial del imperio romano. La iglesia triunfante acomoda su estructura jerárquica en orden del antiguo y potente rito pagano, y de ser una mera asociación de fieles de baja categoría social, oprimida, perseguida y ensimismada, se convierte en una administración religiosa arrogante y con un gran poder temporal. Sus templos son los monumentos más ostentosos en las ciudades y sus sacerdotes y obispos, extraídos ahora de las clases más ricas e influyentes, son los ciudadanos principales. De aquí en adelante, los obispos metropolitanos particularmente de Roma y Constantinopla, «en nombre del pobre hombre de Nazaret que renunció a todo reino», podrán ya intrigar y enfrentarse contendiendo por el mando absoluto sacerdotal, por el título de Sumo Pontífice o «Supremo Pontonero» del flamante culto imperial.

Siricio, obispo de Roma en 384-399, fue el primero en arrogarse el título griego de Papas, es decir, de «papá», común al principio a todos los obispos, y León I (440-461) el de Pontifex Maximus, milenario ya en su época y vacante casi cien años desde que, con Graciano (359-383),  por primera vez los emperadores romanos dejaron de usar el título pagano. 

Hasta aquí, mis mensajes difícilmente "contrastables" (sic)

Rafael Fierro García (historiador autodidacta)
Monterrey, N. L. México

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Para Zayra, de nuevo
 
¿Sabes qué creo, Zayra? que eres una mujer a quien en realidad le encanta la historia, y que estás más que feliz por el avispero que has logrado alborotar con sólo dos líneas inteligentemente dispuestas.
 
De cualquier manera, estudiar Historia te brindará un conocimiento invaluable para el resto de tu vida, pues la Historia te abre las puertas de acceso a una comprensión más cabal del Fenómeno Humano (así lo diría mi viejo amigo Teilhard), y forjará tu criterio y tu sentido del humor de tal forma, que cuando alguien te lance "acertos" (aciertos) como yo lo hice, sabrás que estos se escriben con S (afirmaciones), y sonreirás plácidamente por ello.
 
Te reitero mi amistad.
Rafael Fierro García (historiador autodidacta)
Monterrey, N. L., México