Historia Inmediata


Bolivia


Estimado Prof. Lanutti; estimados/as amigos/as de HaD:

El tema de las fuentes para comprender la historia, ha tomado un curso dramático en estos días en Bolivia, a raíz de la exigencia de víctimas de desaparecidos forzosos en épocas de ndictadura, para acceder y usar los archivos militares clasificados y secretos. Tres valientes mujeres (Olga Flores, Hortensia de Flores y Martha Monthiel) sostienen una huelga nde hambre dura para conocer el destino final de sus familiares y acceder a esos archivos secretos.

Esos archivos conservan también historia oficial, historia negra, pero historia al fin.

Es cierto lo que señala el Prof. Lanutti. En Bolivia se escribe hoy la historia desde otra perspectiva. Traigo a colación un hecho por demás anecdótico e ilustrativo, que sucedió al poco tiempo de tomar posesión el Ministro de Relaciones Exteriores, David Choquehuanca, cuando manifestó en conferencia de prensa que el prefería leer las arrugas de los abuelos a los libros.

La lectura literal de este mensaje provocó una conmoción en la ilustrada intelectualidad conservadora boliviana, acusando á ese servidor público de retrógrado e ignorante, porhaberse atrevido a poner en cuestión la importancia de los libros, los escriban quienes sean.

Por supuesto que el ministro no puso en tela de juicio la validez del libro, sino de lo que escriben los historiadores, entre otros intelectuales.

Son ejemplos de lo que sucede en Bolivia en torno a las fuentes y a la historia que surge de su compulsa y análisis, pues sencillamente el historiador no inventa la historia, ya que la Historia está dada de forma natural y se exterioriza por medio de su expresión factual: la fuente.

Cuando el Canciller menciona "las arrugas de los abuelos", sin duda es una interpelación a la forma de escribir historia, con connotaciones coloniales, como ha sido y es todavía la historia oficial en nuestros países. Pero también está haciendo inferencia a esas otras fuentes, a las que crean cotidianamente los movimientos sociales, los pueblos indígenas, actores sociales que han demostrado su condición de ser un 'motor' de la historia, pues han dado fin a 25 años de neoliberalismo en Bolivia y han abierto la puerta ancha para impulsar un nuevo Estado y un nuevo contrato social (vg. Constitución Política del Estado).

La historia la mueven las masas, sin duda alguna.

Pero es también innegable que desde el 22 de enero de 2006, en Bolivia la historia oficial la hacen los movimientos sociales desde arriba, desde el poder político, al haber llevado a la Presidencia del Estado al líder indígena aymara Evo Morales Ayma.

Con él, los movimientos sociales ahora están arriba. Los que ayer estaban abajo controlan parte del aparato estatal. Ahora la historia oficial (en el sentido del sucedere, por cierto) lo escriben los aymaras, quechuas, tupiguaranís, junto a blancos, mestizos y un largo etcétera, que tienen la responsabilidad de dirigir el Estado.

Con el nuevo pacto social, aquellas 'arrugas de los abuelos' se han 'constitucionalizado', es decir 'legitimado'. Hoy, por imperio de la Constitución, el Estado por medio de sus agentes (vg. Servidores públicos) tienen la obligación de levantar un registro sistemático de aquellas formas ancestrales de transmisión de conocimiento y saberes, relegados por el antiguo régimen a la oralidad.

Los pueblos indígenas se han manejado en la oralidad por que no tenían acceso al aparato de gobierno, no eran reconocidos como ciudadanos y no tenían los derechos que hoy se les reconoce.

Hoy la situación ha cambiado radicalmente, pues los movimientos sociales (por medio de sus organizaciones de base) son protagonistas de primera fila en los cambios que suceden día a día en el Estado Plurinacional de Bolivia.

Esa nueva forma de hacer historia oficial (reitero, en el 'sucedere', no en el 'narrare') viene, paradójicamente, desde la cima del poder político, desde el Órgano Ejecutivo del Estado Plurinacional. Eso quiere decir que cada ministro de Estado, al plasmar en documentos oficiales su gestión de gobierno, está escribiendo las páginas de una historia oficial del
Estado Plurinacional, de eso no cabe duda alguna.

Es algo que en el pasado inmediato nadie pensaba que podía darse.

Lo que sucede en Bolivia es un fenómeno de cambio político, ideológico, cultural, que va en busca del cambio de estructuras. Eso explica la reacción de la extrema derecha, que intenta por todos los medios a su alcance (en realidad al alcance de su poder económico y político) la desestabilización del gobierno del presidente Evo Morales Ayma, un indio de raíz aymara.

Las fuentes para comprender la historia inmediata boliviana surgen desde abajo, desde los movimientos sociales; pero al mismo tiempo, se escriben desde arriba, desde el Palacio de Gobierno, desde los despachos de los Ministros de Estado; desde la Vicepresidencia del Estado Plurinacional.

Ahora la historia de los vilipendiados es historia oficial, lo que ayer era historia contestataria, deviene en historia oficial.

El tema de las fuentes será objeto de debate en el Encuentro Latinoamericano de Bibliotecarios, Archivistas y Museólogos, que se realizará en la ciudad de La Paz (Bolivia) entre el 14, 15 y 16 de Septiembre de 2009.

Sería importante el aporte de los historiadores a este Encuentro Latinoamericano, pues el tema de las fuentes no solo debe interesar a los que las custodian y sistematizan (archivistas, bibliotecarios, etc.) sino a los usuarios privilegiados de esas fuentes (vg. los historiadores, sociólogos, antropólogos), etc.

Atentamente,

Luis Oporto Ordóñez
Biblioteca y Archivo del Congreso
La Paz, Bolivia

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