Historia Inmediata


Bolivia


Estimados/as amigos/as de HaD:

La Internet nos trae, hoy (jueves 4 de junio), una noticia muy interesante, que podrá motivar el interés de los miembros de Historia a Debate. Dice el reporte:

“Un juez de Florida ordena a Odyssey devolver a España el tesoro rescatado en Portugal”.

“Un juez del Tribunal del Distrito de Tampa, en Florida, ordenó el miércoles (madrugada en España) a la empresa 'cazatesoros' Odyssey Marine Exploration que devuelva a España las miles de monedas de oro y plata rescatadas frente a las costas portuguesas de El Algarve y que el Gobierno español reclama por pertenecer supuestamente al buque 'Nuestra Señora de las Mercedes', un navío de guerra hundido en 1804”.

“En mayo de 2007, Odyssey anunció el descubrimiento de un cargamento de 500.000 monedas de oro y plata. El rescate del pecio llevó a España a iniciar un juicio de propiedad sobre los bienes hallados en sus bodegas ante el tribunal del distrito de Tampa, Florida. Las 17 toneladas de monedas halladas están valoradas en 400 millones de euros”.

(http://es.noticias.yahoo.com/5/20090604/ten-un-juez-de-florida-ordena-a-odyssey-d798d35.html#ynw-article-part2)

Esta es una de las buenas noticias que transmite el Foro Social ([email protected]), lista de activistas bolivianos y extranjeros que actúan a la manera de Observatorio sobre el Proceso de Cambio Social que vive Bolivia.

Es de esperar que el contencioso favorezca plenamente a la demanda incoada por España. Esto por el bien de todos y no solamente porque el pecio vuelva donde corresponde: a su propietario ‘legal’, aunque no legítimo.

¿Por qué ‘legal’ y no legítimo? Pues porque ese oro y esa plata fueron extraídos de tierras del Abya Yala (v.g. América), ya sea de Potosí o de México o de cualquier otra mina.

Estados Unidos, Chile, España, Francia, Alemania, Suecia, otros países de Europa, incluyendo el Reino Unido, tienen el deber moral (primero) de reflexionar sobre la pertinencia de La devolución de los bienes culturales saqueados por diversos mecanismos (económicos, políticos, culturales, diplomáticos, etc.), y que han posibilitado el desarrollo de la economía mundial. Es lo que los pueblos indígenas y otros movimientos sociales denominan como la “deuda Histórica” a Bolivia.

a) Es el caso de la plata trasladada desde Potosí hasta España, y por esa vía a Europa, en la época colonial. Eduardo Galeano ha señalado metafóricamente que con esa cantidad de mineral se podría construir un puente de plata entre Potosí y Madrid. La plata fue extraída de las entrañas de la tierra por millones de mitayos, quienes entraban a la mina en medio de gran festividad hecha por su comunidad, pues nunca más saldrían de esos socavones. La plata que transportaba el buque de guerra “Nuestra Señora de las Mercedes” legalmente pertenecía a España, pero legítimamente a los mitayos de Potosí. Esa es la connotación de la deuda histórica.

b) Es el caso de Francia, que se ha llevado muchas cosas de valor, por medio de ‘misiones científicas’ y ‘apoyo solidario’, entre ellas las Actas Capitulares del Cabildo de La Paz, entregadas como ‘obsequio’ por un prefecto de La Paz en el siglo XIX, como muestra desmedida de reconocimiento por las investigaciones que desarrolló en Bolivia en aquella época temprana de la era republicana. En el siglo XX, en la década del 70, por medio del inolvidable antropólogo Louis Girault, se trasladó hasta el Museo del Trocadero (hoy Museo del Hombre) en París, una invaluable colección de objetos de la cultura Kallawaya. Son miles de objetos, junto a otros tantos que fueron sistemáticamente trasladados desde Bolivia hasta París. Más recientemente, durante la dictadura del general Luis García Meza Tejada, la ONG denominada Cesame, se llevó hasta Francia el archivo de la Federación Sindical de Trabajadores Mineros de Bolivia, para microfilmarlos con la promesa de devolverlos luego a su legítimo propietario. Hoy esos archivos han pasado a formar parte del patrimonio documental francés y se encuentran en el Instituto de Historia Social de ese país. Francia debe restituir ese patrimonio que perteneció siempre a los mineros bolivianos.

c) Es el caso de Europa en general, cuyos científicos, de notable prosapia y abultado currículo, no dudaron en transportar bienes culturales, resultado de esa visión colonial, centralizadora, expoliadora: D’Orbigny, Castelnau, Benatti, Saac, Hertzog, Nordenskiöld, Stig Ryden, del Poco Cano, Heiz Kelm, etc., etc., etc.

d) Es el caso de EE.UU. que –Tratado mediante-- compró a precio vil el estaño al gobierno del Gral. Enrique Peñaranda durante la Segunda Guerra Mundial, asegurándole a ese glorioso general del Chaco, que se sentaría con los Aliados en la mesa de los triunfadores. El general no dudó en autorizar la incursión del Ejército que provocó la Masacre de Catavi en el campo de María Barzola, luctuoso hecho en el que fueron asesinados mineros, junto a sus esposas e hijos, en la tristemente célebre mina de Catavi, el 21 de diciembre de 1942. Un año más tarde fue sacado de la silla presidencial por el Mayor Gualberto Villarroel quien lo derrocó el 21 de diciembre de 1943. Estados Unidos no reconoció al nuevo gobierno, pero con el estaño que ‘compró’ del defenestrado general, organizó el Buffer Stock con el que estranguló en época de postguerra la magra economía del país, derrumbando cuantas veces quiso el precio del estaño, que es también el precio de la muerte temprana de miles de mineros bolivianos. Por esa vía impuso el sistema de mayo y el nefasto Plan Triangular, con el propósito de desnacionalizar las minas, hecho que finalmente consiguió en agosto de 1985.

e) Es el caso de Chile, nuestro país hermano, cuya oligarquía ligada al capital inglés, no dudó en organizar, planificar y ordenar la invasión del Litoral boliviano, inerme e indefenso (14 de febrero de 1879), con lo que arrebató el ideal de progreso económico al que toda nación tiene derecho, mas aun cuando Bolivia llegó hasta el 6 de agosto de 1825 con su Puerto La Mar, con Cobija, Mejillones, Antofagasta. En esas acciones de armas, las tropas del ejército chileno secuestraron los archivos bolivianos, trasladándolos hasta Santiago, donde actualmente se hallan --al igual que nuestro Litoral—cautivos. Ese litoral y esa memoria histórica, como derechos irrenunciables de todos los bolivianos y todas las bolivianas, deben restituirse a la heredad nacional. Chile miraba a Bolivia como su patio trasero, como una miserable Colonia, y se daba la potestad de disponer de nuestros recursos sin pagar por ellos, como fue el caso del Silala, una vertiente que la geopolítica chilena convirtió en ‘río internacional’. Hoy, el gobierno de Bolivia, ha logrado que Chile reconozca que debe pagar un precio por el vital líquido. Y, lo hace y lo hará, de hoy para adelante, siempre que desee usar recursos bolivianos.

El contencioso de España por el tesoro que trasladaba el buque de guerra “Nuestra Señora de las Mercedes”, debe volver a España, y luego de ser recontado, pulido y restaurado, debe ser transportado hasta Potosí, o México, o cualquier otro país, de donde fue expoliado a costa de la sangre y el sudor de los mitayos de la oprobiosa época colonial.

Reciban un cordial saludo,

Atentamente,

Luis Oporto Ordóñez
Biblioteca y Archivo del Congreso
La Paz, Bolivia

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