Historia Inmediata


Intifada Palestina

 
ES LEGITIMO EL RECLAMO PALESTINO?
 
        La guerra entre los Israelitas y los palestinos parece no tener fin. Los ciudadanos de ambas naciones entienden que su postura frente al adversario es justificada. Sin embargo, al examinar ciertos datos históricos y reflexionar en torno a los mismos, es necesario concluir que al pueblo palestino se le debe conceder sus reclamos de paz y de ostentar un espacio en el escenario geográfico y geopolítico del Medio Oriente.
 
        Los Israelitas expresan que la tierra que hoy habitan es legítimamente suya. Existen varias razones para esta postura. Entre estas, hay dos que con frecuencia esgrimen para defender su posición. La primera, es que antes de las distintas diásporas hebreas, el territorio estaba ocupado por el pueblo de los descendientes de Abraham. En otras palabras, que los hebreos estaban primero que los palestinos en el territorio que hoy está en disputa. La segunda razón es religiosa. Los hebreos argumentan que Palestina es la tierra prometida, por su dios, Yahvé. Sin embargo, al realizar un análisis crítico del asunto, ambas razones carecen de fundamento histórico. Mientras se debate el derecho a ostentar un hogar, un pueblo agoniza y es exterminado sistemáticamente por la superioridad militar de su contrario.
 
        En torno al argumento relacionado con la llegada de éstos pueblos al territorio que hoy día ocupa el estado de Israel, una búsqueda en fuentes históricas de la época antigua revelan que los hebreos llegaron en el año 1050 a. c. a la tierra de Canaán. Esta fecha indica que el pueblo hebreo ocupó el lugar hace aproximadamente 3053 años. Sin embargo, los filisteos que son los antecesores de los actuales palestinos, habían llegado aproximadamente en el año 1200; o sea, 150 años antes que los antiguos hebreos. El pueblo hebreo, por medio de la fuerza invadió el territorio de los filisteos en el año 1200 a.c. y se establecieron en dicho lugar imponiendo su hegemonía. Posteriormente fueron expulsados del territorio por los babilonios, asirios y romanos. La última diáspora de este pueblo ocurrió luego de la destrucción del templo de Jerusalén en el año 70 d.c. por el poderoso Imperio Romano. No obstante, el pueblo hebreo conservó su integridad cultural y muchos de ellos regresaron  para reclamar “su tierra” y reconstituirse como pueblo.
 
        El objetivo de la creación de un estado Judío se logra después de la segunda guerra mundial con un acuerdo entre Inglaterra y las potencias que salieron airosas del conflicto. La creación del nuevo estado de Israel se llevó a cabo en el año 1945. Precisamente en esa misma fecha comienza la lucha por el territorio y se ha prolongado hasta el presente.
 
      La promesa que Yahvé le hizo a Abraham ha sido puesta en tela de juicio ya que los primeros libros del Viejo Testamento están saturados de leyendas sin fundamento histórico. Muchos de éstas han sido clasificadas como mitos debido a la carencia de evidencia histórica y la incongruencia que tienen dichos relatos con el sentido común. En el caso del Gran Diluvio, es imposible que se haya dado este tipo de evento climático de estas dimensiones. Un examen a la historia antigua revela que los pueblos contemporáneos a los antiguos hebreos, no fueron afectados y menos eliminados por este cataclismo atmosférico. Los egipcios por ejemplo, quienes documentaron su historia, no hacen mención del Diluvio ni desaparecieron como consecuencia del mismo. Es muy curioso que en la mitología sumeria exista un relato casi idéntico al del diluvio. Es muy probable que los hebreos hayan transferido este relato de la mitología babilónica. En la historia científica tampoco se hace mención del cautiverio del pueblo hebreo ni de la huída de Moisés y su gente de Egipto. Tampoco hay evidencia histórica de la Torre de Babel, ni hace sentido cuando se estudia la trayectoria histórica de las lenguas de los pueblos antiguos. La promesa de Yahvé relativa a la tierra prometida también se ha visualizado dentro de este conjunto de mitos. Un mito que aparentemente responde a la ideología de un pueblo invasor cuyo propósito es legitimar la ocupación de un territorio con condiciones geográficas más favorables que las del lugar de donde provenían las tribus hebreas, el Desierto de Arabia y de la región que actualmente ocupa Siria.
 
      Ha sido muy difícil tratar de llevar a estos dos pueblos a la mesa de negociaciones, especialmente por las acciones de los israelitas. Acciones que han sido criticadas por instituciones periodísticas como el New York Times y otros rotativos de nivel internacional. En la actualidad la situación se ha empeorado con la ascensión de Hammas al poder ya que el gobierno Israelita ha dicho que no negociarán bajo ningún concepto con el gobierno Palestino.
 
        De la misma manera, los métodos utilizados para subyugar a los palestinos y la actitud de intransigencia del pueblo israelita han sido criticados por figuras que tradicionalmente han defendido a Israel. Escritores latinoamericanos de renombre como Sábato y Vargas Llosa han señalado que el pueblo palestino está siendo masacrado sistemáticamente por el liderato militarista de Israel.
 
        El liderato israelí, que reacciona con histeria a los atentados suicidas, es miope con el despliegue de brutalidad que hacen los invasores durante las ocupaciones, los bombardeos a ciudades abiertas en territorio palestino, la destrucción de hogares, los secuestros y asesinatos arbitrarios, las torturas que se practican con los prisioneros de guerra, la destrucción de los servicios básicos de las áreas donde viven los palestinos y las represalias que se toman con las familias de aquellos sospechosos de perpetrar actos violentos en contra del Estado Judío
 
      Se hace muy necesario el fin de este sangriento conflicto. Pero para iniciar la solución al mismo, hay que partir de la premisa de que la creación de un estado palestino debe ser el punto de partida para toda la negociación posterior. Otro aspecto importante en el conflicto es que los israelitas abandonen los territorios adquiridos mediante los asentamientos forzados en territorios de los palestinos, iniciativas avaladas y patrocinadas por el gobierno de Israel. Con estos dos objetivos se debe comenzar el proyecto de paz en la región. De otra manera, las negociaciones están destinadas al fracaso y a la continuación de una lucha desigual ya que el gobierno israelí cuenta con una maquinaria militar muy superior a los fusiles y a los “hombres bomba” de los palestinos. Este desnivel en la lucha se evidencia a través de los resultados; por cada israelita que perece en el conflicto, aproximadamente veinticinco palestinos son exterminados.
     
 
        El gobierno actual de los Estados Unidos tiene en su agenda el apoyo a la creación de un estado Palestino. Sin embargo su acción ha sido laxa en esa dirección. Además ha demostrado que favorece incondicionalmente al gobierno de Israel. Actualmente la atención de esta nación está puesta en la denominada “Guerra contra el Terrorismo” y en la campaña política del 2004. Esto implica que la energía del gobierno norteamericano no está en la onda de resolver el conflicto a un corto plazo. El resto de las naciones ricas y poderosas han mostrado timidez en torno a este asunto, posiblemente por las consecuencias que puede acarrear una situación tan delicada en el plano político. El panorama para los palestinos es realmente tétrico. Para colmo de males, la guerra que libra Israel con la milicia Hezbollah ha desviado la atención mundial del problema. Mientras tanto, se siguen agotando los esfuerzos para evitar el genocidio del pueblo palestino, cuyo pecado es el de reclamar un territorio que legítimamente le pertenece.  
 
Angel Noel Vega
Universidad de Puerto Rico en Humacao


 


 


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