Marc Saperstein
Professor of History
George Washington University

Estimado colega:
Colegas y compañeros de Historia (haD):
Fabián Luis Glagovsky:
No pensé que una opinión personal sobre el problema palestino de la actualidad y en general, acerca de la política del Estado de Israel hacia sus vecinos, hubiese podido desatar tal animosidad en las respuestas y en las críticas. Las notas hablan de ignorancia, de lavados de cerebros a través de los medios de comunicación y hasta de servir (inconscientemente?) a propósitos nefastos.

Como historiador y hombre político no desconozco las masacres nazis y he militado en la izquierda argentina desde posturas humanistas, fundamentalmente antifascistas y democráticas. Por ende no me cabe aclarar nada acerca de mi formación profesional y personal. He sobrevivido a dictaduras y sé bien qué representa el odio, el racismo y la brutal represión a las que hemos sido sometidos por gobiernos oligárquicos y entreguistas de nuestra soberanía. Y detrás de todos esos movimientos que asolaron no sólo a Latinoamérica, siempre estuvieron los Estados Unidos y sus aspiraciones hegemónicas.

Es interesante recordar que el principal aliado de Israel es precisamente Estados Unidos, que si no me equivoco, supo bombardear Líbano desde su armada en el mar, entre varias prendas de humanidad que ha demostrado en los últimos años.

No voy a opinar acerca de la existencia del Estado de Israel, su origen, la participación de la ONU, sus derechos desde los tiempos bíblicos, etc. Sólo voy a opinar acerca de la situación actual.
 
ES NECESARIO QUE HAYA PAZ EN MEDIO ORIENTE.
ES IMPRESCINDIBLE QUE SE RECONOZCAN LOS DERECHOS DEL PUEBLO PALESTINO.
ES IMPOSTERGABLE QUE CESEN LOS ATENTADOS DE AMBOS LADOS.
Y BASTA DE ATAQUES DE SOLDADOS ISRAELÍES AL PUEBLO PALESTINO.
 
He escuchado a muchos miembros de la colectividad judía en mi país opinar respecto de este tema. Muchos piden lo mismo que yo. Otros, en cambio, justifican la supervivencia de Israel a cualquier precio. En muchas opiniones, persistía la justificación de los valores del trabajo colectivo, la educación, el progreso tecnológico marcando diferencias con los pueblos árabes, propios del Tercer Mundo. Lo he discutido incluso con personas progresistas y humanistas. Pero cuando se habla de la dirigencia sionista es imposible deslindar la política de expansión de las necesidades de sobrevivir rodeado de pueblos árabes. Los bombardeos a campos de refugiados, la segregación social a los palestinos, los fusilamientos en la calle a hombres, mujeres y niños, no son fantasía ni ignorancia. Son realidades tristes de un estado que raya en el fascismo. Por ello, sigo creyendo en la paz, pero deben desarmarse de ambos lados. De lo contrario, seguiremos asistiendo a las masacres de los más fuertes militarmente sobre los más débiles.
 
Jorge Oriola
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