Historia Inmediata


HI con Aghajarí


Estimado Carlos:

Te hago llegar mi adhesión personal a la protesta por las condenas contra H. Aghajari.

¡Qué otra cosa podía esperarse del fundamentalismo retrógrado, ciego y cegador como todos los fundamentalismos que brotan con sus flores pútridas en estos tiempos de dolor para la inteligencia y la reflexión!

Pero si de reflexión e inteligencia hablamos, nada mejor que recordar algunas palabras que Stefan Zweig escribiera en distintas páginas de "El Mundo de Ayer", que parecen escritas no en el lejano 1941/2, - poco antes de su suicidio en Petrópolis -, sino esta mañana...

"Las fuerzas que impelían hacia el odio eran, de acuerdo a su naturaleza baja, más vehementes y agresivas que las conciliadoras; además las respaldaban intereses materiales que eran de por sí más desconsiderados que los nuestros...
 
Contra mi voluntad fui testigo de la derrota más terrible de la razón y del triunfo más desaforado de la brutalidad en la crónica de los tiempos. Nunca, - y no lo registro de ningún modo con orgullo sino con bochorno -, una generación ha sufrido tamaña caída moral desde semejante altura espiritual, como la nuestra... Hube de ser testigo impotente, desarmado, de la recaída más inconcebible de la humanidad en una barbarie que se creía olvidada hacía muchísimo tiempo, con su dogma consciente y programático del antihumanitarismo...

A nosotros nos estaba reservado ver otra vez, después de siglos, guerras sin previa declaración de guerra, campos de concentración, martirios, robos cometidos en perjuicio de masas de seres y ataques contra ciudades indefensas, bestialidades todas ellas, que las últimas cincuenta generaciones no han conocido ya y que las generaciones futuras, es de esperar, no conocerán...

No había para nuestra generación una escapatoria, un modo de permanecer apartado, como ocurría en las generaciones precedentes. Debido a nuestra nueva organización de la simultaneidad, quedamos constantemente apresados en la época... ".

¡Qué no diría hoy frente a tanta barbarie!

Y que no salga el imbecilaje a acusarme de antiislámico ni anti nada, solo trato desde mi más que humilde posición, de defender lo que nos diferencia de las bestias (incluídas las humanas...)

Cordialmente,
Luis O. Cortese
"Historias de la ciudad - Una revista de Buenos Aires"