Historia Inmediata


Argentina

Amigos y compañeros de Historia

Foristas de HaD

Amigo Carlos Barros

Tan habituados a estudiar el pasado social, incluso el pasado reciente, los historiadores no podemos a veces ceder a la gran tentación de analizar los eventos de hoy, los actuales, y seguramente en ese hacer se nos combinan los roles de sujeto social en general, el de buceador del pasado, el de ciudadano o simple zoon politikon y por qué no el de analista de la contemporaneidad dentro del marco que también nos contiene, el de las Ciencias Sociales.

Digo esto como introducción al tema de referencia, libertad de expresión, ofensas y lucha política en Argentina, ya que en estos días la prensa en general y la hegemónica en particular han desatado un ir y venir de dichos, dimes y diretes a raíz de las expresiones de un músico popular de rock acerca de lo que le producen los votantes de un candidato a reelección en la jefatura de gobierno de la cidad de Buenos Aires, nada menos. Lo resumo en dos partes. La primera, los dichos después de la elección del domingo anterior, ante el 47% de

los votos obtenidos por el ingeniero Mauricio Macri, el músico Fito Páez publicó una nota de fuertes críticas a sus votantes, reiterando los motivos por los cuales Buernos Aires no podía-debía re-elegirlo, la cual culminaba dicendo que esa mitad de la ciudad le daba asco. La segunda los medios audiovisuales hegemónicos, capitaneados por el Grupo Clarín, que obviamente apoyó a Macri en las elecciones, han desatado una especie de caza de brujas ubicando en la hoguera al músico rockero y a todos aquellos que lo defienden o justifican y en especial al gobierno nacional cuyo candidato, el senador Daniel Filmus, salió segundo y 20 puntos más abajo.

El acontecimiento da para ejercitar el análisis en varias dimensiones, incluso la histórica. En principio, el tema de la libertad de expresión, consagrada en Argentina en la Constitución Nacional, artículo 14, que desde su sanción en 1853 las varias reformas no han alterado dicho texto. En ese marco, tanto Páez como sus críticos y defensores, pueden expresar sus ideas libremente y sin censura previa. En segundo lugar, las ofensas; en este caso, los que se sientan ofendidos gritarán, reclamarán por la prensa, acudirán a querellas eventuales. Páez

fue sincero, pudo ser ofensivo y seguramente fue políticamente incorrecto. En tercer lugar, la locura de los medios hegemónicos que, exageraron y hasta deformaron los dichos de Páez, editaron a medias los comentarios en su favor y lanzaron decenas de editoriales en diversos programas de radio y TV adjudicando al oficialismo el sentimiento y escencia del "asco" del músico, lo que acentuaría el "autoritarismo" del gobierno nacional y su partido porque "insultan a los que no los votan". Y así el circo continúa.

Nobleza obliga, recordemos que en la dinámica política y el clima de tensión que se da en Argentina entre oficialismo y oposición y las próximas elecciones de agosto y octubre, varios dirigentes contrarios a Cristina Fernández de Kirchner se han desbocado en sus dichos, sea en actos o entrevistas. Se dijo que el ex presidente Kirchner se murió para no perder elecciones, que su ataúd estaba vacío y el velatorio fue una puesta en escena, que su viuda, la presidenta actual, ha engañado a todos con su luto, que la gente en la calle los quería matar a ambos, que él era corrupto y ella inepta, que la juventud política oficialista es hitleriana, sus tácticas estalinistas y algunas de mayor calibre aún. Y todo ello a través de esos mismos medios hegemónicos y sin críticas de su parte.

Peor se expresó el Nobel de Literatura hacia los gobernantes y el pueblo argentino; según Vargas Llosa, nosotros elegimos ser pobres, elegimos dictaduras, elegimos ser degradados por ese matrimonio y cosas por el estilo. Todo ello en el marco de la gran recepción de su visita que esos mismos medios hegemónicos realizaron en abril como si fuese un exponente ilustre de la oposición política.

Indudablemente, aquello de hoy y esto de ayer sirve para agudizar los conflictos y tratar de generar mayor rechazo a la reelección de la presidenta y sus propuestas bienestaristas y en cierto modo neokeynessianas. Y desde la Historia podríamos agregar algunas reflexiones que no aparecen en esa dinámica mediática. Buenos Aires fue ciudad-puerto desde la colonia hispánica y desde poco antes de 1810 ciudad-puerto-aduana, lo que representaba una fuerza político-social-económica de mayor peso que cualquier otra ciudad o poblado del

interior del virreynato. Luego fue sede de la revolución de Mayo, tanto para dirigir los cambios más radicales como para establecer allí el poder de una aristocracia que desdeñaba al interior y a sus caudillos, y a una oligarquía probritánica que cimentó sus ideas de progreso y liberalismo mirando a Europa y de espaldas al país. Fue la ciudad que albergó a miles y miles de inmigrantes europeos pobres pero se los estigmatizó, persiguió, asesinó y deportó además de explotarlos impúdicamente. Fue luego la ciudad que se sintió invadida por migrantes

del interior en tiempos del peronismo, a quienes un político conservador los llamó "aluvión zoológico" y otro, de izquierda, "lumpenproletariat" aunque el común del porteño de clase media los marcó como "cabecitas negras". La misma reacción de rechazo que muchos porteños sienten por la migración fronteriza, burlándose de "paraguas", "bolitas", "perucas", "chilotes" y otras descalificaciones hacia los hermanos de los países latinoamericanos que llegan para trabajar. Del mismo modo a los inmigrantes asiáticos. Y ese mismo sentir xenófobo lo ha expresado aquel jefe de gobierno neoliberal que busca, y seguramente podrá obtener, la reelección en Buenos Aires.

Palabras más o menos, con o sin intenciones de ofender, Fito Páez no dijo nada fuera de lo conocido. Los medios hegemónicos, que expresan el poder de grupos concentrados, siguen tirando a la mesa las barajas que les convienen.

JORGE ORIOLA
Historiador
Universd. nacional de la Patagonia "S. Juan Bosco"
Esquel
Argentina