Historia Inmediata


Argentina

Amigo Carlos Barros

Amigos, colegas y compañeros de HaD 

Acerca de la conceptuosa nota de la colega de Entre Ríos, Argentina, respecto a esta iniciativa oficial de organizar un nuevo centro de estudios de Historia alineado en la mirada revisionista, me permito opinar también como historiador.

Como en tantos países de América Latina, en el nuestro se instauró un relato liberal-positivista desde la segunda mitad del siglo XIX y fue reproducido en las escuelas, actos cívicos, medios de prensa, liturgia y calendario escolar, monumentos, nombres de calles, avenidas y pueblos, de tal modo que, desde la estructura educacional, se formó a numerosas generaciones en esa mirada sobre el pasado. Los héroes, eternizados en el frío bronce o mármol, impolutos y benévolos, sin humanidades cotidianas, eran precisamente los del sector dirigente ganador en las contiendas económico-sociales-militares tras las guerras de independencia. Eran los liberales, los de "civilización y barbarie", los que nos hicieron ingresar al capitalismo internacional como dependientes de nuestras materias primas exportables, los que miraron al interior del país con desprecio, los que mataron indígenas para favorecer el latifundio y los negocios con inversores británicos, los que persiguieron y expulsaron obreros, cuando no hicieron terribles masacres.

En algún momento del siglo XX, al calor del avance de las ideas nacionalistas, la influencia de los totalitarismos de derecha y el nacionalismo católico, otra corriente tomó fuerza y se instaló el debate desde el revisionismo histórico. Los héroes fueron los caudillos antes llamados bárbaros, la gente del interior de las provincias, los que defendieron algún modelo de desarrollo mirando hacia la cultura hispano-criolla y no al mundo europeo, los que levantaban banderas de religión católica en lugar de seguir la masonería o el protestantismo anglosajón. Sin desplazar a la anterior, esta otra mirada ganó terreno. Entre ellas, diversos enfoques desde el marxismo, con cierto grado de heterogeneidad, oscilaban entre el rescate de ciertos liberales y el de ciertas figuras nacionales.

Hoy, el gobierno apoya una especie de recuperación de esa mirada revisionista y posiblemente, como tantos gobiernos, o mejor aún, como todo gobierno, estimulará un propio relato, que obviamente no será nuevo. En la medida en que esta nueva aparición sirva al debate, bienvenido sea. En la medida en que se trate de desplazar una mirada por otra en el marco de una cuestión binaria, no creo que sirva.

Ahora bien, más allá de discutir si el revisionismo sirve o no, si es arcaico o renovador... Por qué aferrarse, como muchos historiadores e intelectuales han manifestado, a una mirada vieja, obsoleta y mentirosa como ha sido durante casi un siglo la historia liberal? Por qué tantos colegas no se molestaron o indignaron por la prosecución de ese relato casi ficcional donde los ganadores político- militares fueron "los buenos" del film? Acaso no se han moldeado mentalidades de generaciones enteras con esas historias, nombres de calles y pueblos, miles de monumentos a supuestos héroes?

Vamos a seguir diciendo que el general Lavalle fue un héroe de las guerras civiles y su víctima, el coronel Dorrego, un gobernador inepto? Vamos a seguir repitiendo que la autodenominada "conquista del desierto" fue para llevar la civilización a zonas alejadas en lugar de analizar por qué fue masacrada la población indígena? Vamos a seguir leyendo que Perón fue derrocado por ser autoritario y no para implantar una experiencia liberal-dictatorial casi racista?

Quizás no sirvan esos ejemplos, quizás sean pocos y basten, o tal vez necesitemos profundizar el debate. Lo que creo es que esa historia relatada desde el liberalismo pro-europeo es obsoleta. Y necesita nuevos vientos que refresquen las memorias. 

Jorge Oriola
Historiador
Universdad Nacional de la Patagonia - Sede Esquel - Chubut