Historia Inmediata


Argentina

 
Nota editorial:

Si bien no difundimos información académica por las listas, que solemos redirigir al muy frecuentado tablón de la web,  hacemos una excepción con este escrito de Victoria Aguirre, miembro de nuestra red, por el interés de la interpretación de historia e historiografía inmediatas que subyace en él (ver más abajo).

Si es verdad -como dice Victoria- que con Kircher "Argentina está saliendo de una crisis terminal", ¿pasa lo mismo con la historiografía?

Esperamos abrir una nueva fase del debate de HI sobre la "crisis argentina" en nuestra comunidad digital con la esperanza de que se recupere la participación argentina en HaD, últimamente muy disminuida, coincidiendo paradójicamente con la nueva etapa histórica que para muchos supone Kirchner y su nueva política alineada con Lula, Chávez...  y  Zapatero.

 
Un saludo cordial,
 
Carlos Barros
 
CATEDRA NACIONAL DE HISTORIA ARGENTINA
“JOSE MARIA ROSA”.
 
Pensada y creada desde las necesidades y propuestas del pueblo de Moreno, para recorrer juntos el camino que nos lleve desde la Historia Nacional al reencuentro con una Patria Grande.
 
FUNDAMENTACION.
 
¿Por qué una Cátedra Libre?
 
El dato más característico de las Cátedras Libres es que nadan contracorriente en las tendencias de la Universidad, generando los espacios que el ámbito académico retacea en cuanto a la participación y a la difusión de diferentes miradas sobre temas que se vinculan con nuestro presente y que tiene un anclaje histórico que es necesario revalorizar y reformular a la luz de un esfuerzo que priorice la impronta nacional.

Estos espacios  permiten la recreación de una reflexión crítica que transforme el vínculo fracturado entre el pensamiento y la acción política y social. Son núcleos de expresión del campo popular, es decir que se transforman en motores básicos de cambio y de trascendencia dentro de lo que implicar hoy asumir la Argentina y sentirse argentino.

 
Por eso debe tener como pilares la mirada histórica, la fuerza del pensamiento nacional y el compromiso concreto de transformar en beneficio de un cambio.
 
Negarse a discutir, reflexionar y pensar los motivos que nos hacen quienes somos no es otra que contribuir al silencio planeado de los ámbitos que sólo reproducen una mirada histórico-social no centrada en el pueblo.
 
¿Por qué una cátedra de Historia?
 
Parecería que ocuparse de la historia es quedarse , como la mujer de Lot, mirando hacia atrás. Sin embargo, pensamos que la Historia no es lo que pasó, sino lo que empezó antes pero continúa hoy. Es con un comprometido interés por el presente -y por el futuro- es que nos sumergimos a buscar
respuestas en el ayer. Esa búsqueda no garantiza objetividad. Es que no nos es indiferente ese pasado que nos afecta y al que nos lleva en su búsqueda nuestra propia subjetividad. Claro que ser subjetivo no significa falsear intencionalmente los resultados de la búsqueda, por que tratar de engañar con la Historia sería caer en un autoengaño.
 
Después de la dictadura feroz que soportamos hasta 1983 hubo como una decisión colectiva de olvidar el pasado. Muchos padres y abuelos que siempre se habían encargado de trasmitir a los jóvenes su particular memoria de lo pasado, creyeron que seguir haciéndolo era peligroso y que sus hijos  podían correr el riesgo de pasar por el infierno que había pasado la generación anterior.
 
Fue en la década que vivimos cuando reapareció, con la fuerza incontenible de los ríos, un nuevo afán por buscar los orígenes, las razones que expliquen nuestro presente drama nacional.
 
Hoy la demanda al pasado por las pistas que expliquen el presente ha vuelto a estar viva, especialmente entre los jóvenes.

Por eso, es que nos presentamos ­con toda nuestra subjetividad, con toda nuestra pasión y con toda nuestra honestidad intelectual- para ofrecer nuestro punto de vista sobre la Historia. Es decir, sobre lo que empezó antes y sigue estando vivo.

 
¿Por qué Nacional?
 
La Argentina está saliendo de una crisis terminal.

La Argentina fue alguna vez un país donde al tiempo que se fabricaban barcos, aviones y locomotoras, al tiempo que su tecnología rayaba en lo más alto del planeta, conformaba la sociedad más equitativa del continente latinoamericano. Y no la conformaba por un impulso del destino, sino porque su propio pueblo, con sus luchas, había impulsado las transformaciones necesarias para alcanzar relaciones sociales más justas que en otras tierras.

 
Por mucho tiempo, además, los argentinos se destacaron en el continente y en el mundo en el campo científico, en el arte, en los deportes. Sin embargo, esa sociedad no había podido superar el conflicto social que la dividía desde el primer peronismo. Entre 1955 y 1973, la Argentina había vivido una verdadera guerra larvada que le impidió alcanzar una relativa estabilidad. Los intentos de terminar con el peronismo a través de la represión, de la proscripción, de la integración, de la dictadura sin plazos que se extendería hasta la muerte del Líder y, por fin, del intento de soborno de
éste mismo, que se vendería por un busto en la Casa de Gobierno y el pago de los sueldos de ex presidente no abonados, fracasaron uno tras otro. El movimiento derrocado no podía entrar en el escenario político, pero sus enemigos tampoco podían gobernar.
 
La aparición de la guerrilla agravó el nivel de los enfrentamientos y, aunque en 1976 había sido derrotada, exacerbó los ánimos castrenses y facilitó el pretexto para llevar adelante el último experimento: terminar con el conflicto social por eliminación física de sus protagonistas, los obreros industriales. Para ello, junto con la monstruosa masacre de decenas de miles, entre los que había guerrilleros, pero también militantes políticos y sociales, sacerdotes, intelectuales y familiares de desaparecidos, se inició la deliberada destrucción de la industria. Sin manufacturas, no habría obreros.
 
Entre el helicóptero que se llevó, engañada, a Isabel Perón, y el que se llevó, por su propia voluntad, a Fernando de la Rúa, se extendió una etapa signada por el deliberado desmantelamiento de la Argentina industrial que, en el estilo de los Estados de Bienestar, había permitido desarrollar una sociedad de inclusión, más justa y socialmente más participativa que cualquiera de las contemporáneas de América Latina.

El momento en que esa etapa terminó, encontró a la Argentina en el último extremo de su decadencia, con una política exterior que avergüenza, con la mitad de los argentinos viviendo miserablemente, con una pobreza estructural agravada por la experiencia de generaciones de jóvenes que no tuvieron nunca la posibilidad de un trabajo medianamente digno, al borde, en fin,  de la disolución nacional. En esa Argentina estalló la resistencia inorgánica que llevó al repudio de las dirigencias que habían llevado a la Patria a tales extremos. Una resistencia en la que se mezclaban, ¿cómo negarlo?, la sensación de repudio y hastío, necesidades vitales y hasta intereses muy particulares, pero que produjo la brusca terminación de un gobierno patético que expresaba la etapa final de la decadencia.

 
Cuando se ha llegado al fondo del infierno sólo quedan dos posibilidades: la desaparición de la Argentina como Nación o el inicio de su recuperación. En esos terribles momentos, no faltaron los agoreros que se apresuraron a trazar diagnósticos de muerte, atribuyendo sus causas a terribles defectos que arrastraría la naturaleza de lo argentino. En un tránsito que no era original, se pasaba livianamente, de creernos los mejores a suponernos la lacra del mundo.
 
Es tal vez la primera década del siglo XXI el tiempo de que el pueblo Argentino inicie la dura tarea de remontar la cuesta, de salir del infierno. Para ello, que no será tarea fácil, será necesario que se encuentre con sí mismo, que se reconozca en la diversidad cultural que es la base de nuestra identidad, que se busque en el pasado cuando fue capaz de expulsar a os invasores británicos, cuando afirmó su condición independiente en momentos en que la Santa Alianza había recuperado casi todo el continente para Fernando VII, cuando logró rechazar bajo el liderazgo de Rosas la intromisión de las dos primeras potencias militares de su tiempos, cuando con Hipólito Yrigoyen logró la participación de los sectores medios en la vida política y cuando con Juan Perón incorporó a los marginados de su tiempo con las banderas de la Soberanía Política, la Independencia Económica
y la Justicia Social.
 
La importancia del homenaje centrado en un personaje.
 
¿Por qué José María Rosa?
 
La crisis de los años 30 ­la década infame- alentó por reacción el cuestionamiento de las pretendidas certezas que el que Hipólito Yrigoyen llamó Régimen falaz y descreído había instalado como dogmas inmutables.
 
Uno de esos cuestionamientos fue el de la versión académica de la Historia. Se trataba de revisarla ­da ahí la denominación de Revisionismo para la escuela que lo planteaba- y de verla con ojos que miraban desde la Argentina.
 
José María Rosa fue, desde el primer momento, uno de los más nítidos representantes de la nueva escuela. Pero sería el paso de la experiencia peronista y su propio compromiso personal, que lo llevó al riesgo de ser fusilado y a la realidad del exilio en el Uruguay y en España, lo que completaría la formación que lo convirtió en los 60 y los 70 en el referente histórico de dos generaciones.
 
Hasta el fin de sus días, el Maestro continuó entregándose en cuerpo y alma a la causa de la felicidad del pueblo y la independencia de la Patria. Así, ya viejo, no vaciló en los aciagos días del llamado Proceso en dirigir una revista de oposición cuya lectura esperaban regularmente muchos que luchaban contra el desaliento que imponía el discurso único y la certeza de las mazmorras ocultas.
 
La dictadura terminó. Pepe Rosa se murió, y en los nuevos tiempos fue borrado de la memoria mientras se consolidaba una renovada versión de la visión dogmática de la Historia, signada por el no compromiso y la resignación que se había instalado también en los círculos políticos.
 
OBJETIVOS.

 
o       Reconstruir en forma conjunta y variada la historia de Moreno a la luz de la Historia Nacional.
 
o       Conocer y reconocer en la Historia Argentina del siglo XX, en especial de los últimos 50 años, los núcleos que explican y resignifican hoy la identidad argentina.
 
o       Redimensionar los valiosos aportes hechos al pensamiento nacional por distintos actores sociales y políticos a lo largo de nuestra historia.
 
o       Recuperar los argumentos utilizados por los autores en la fundamentación,  los cambios y continuidades en distintos tiempos y espacios.
 
o       Reconocer la complementariedad  entre  textos de distinto tipo, apuntando a la transferencia  de conceptos y argumentos de un tema determinado.
 
o       Apelar a la memoria en lo que se refiere al reconocimiento de hechos dentro del proceso que los contiene,  no desde un punto de vista enumerativo y descriptivo.
 
o       Pensar “lo argentino” como producto histórico.
 
o       Participar activa y críticamente de un espacio de apropiación cultural.

 
CONTENIDOS GENERALES.

El eje seleccionado  propone reconstruir marcos interpretativos de una realidad, que permita comprender las transformaciones contemporáneas y desprender propuestas para actuar e incidir en el cambio. Se trata de reflexionar sobre los procesos culturales, económicos y políticos de la Argentina en el período que va desde 1973 hasta diciembre de 2001en destalle tomando a modo de estudios preliminares los procesos históricos anteriores.

 
Nos proponemos generar un espacio que permita analizar el impacto de los profundos cambios en  nuestro país, desde tres dimensiones sobre las que estamos convencidos debemos accionar en forma activa en este proceso de recuperación de la Patria:  la cultural, que se expresa como crisis de
fragmentación y exclusión en el campo social,  pérdida de sentido e identidad;  la económica, relacionada con la forma en que las sociedades organizan su subsistencia y reproducción material; y la dimensión política, analizando  cómo las tensiones generadas por los problemas económicos
socavaron el sistema político.
 
ASPECTOS ORGANIZATIVOS.
 
La estructura básica de la Cátedra  Nacional es:
 
  a.. Un cuerpo de profesores especializados y de reconocida trayectoria en el ámbito en el cual se va a desarrollar la cátedra. Profesor Fermín Chávez, Prof. Enrique Manso, Prof. Juan Carlos Cantoni.
 
  a.. Un coordinador general quien supervisa los aspectos académicos de la Cátedra, y establece las conexiones y contactos con las distintas escuelas, facultades e institutos. Prof. María Victoria Aguirre.
 
  a.. Un número variable de pasantes, alumnos/as del Centro Universitario y otros centros de formación, en labores de investigación y apoyo.

 
ACTIVIDADES
 
1.Organización de Seminarios, Talleres, Coloquios y otras actividades académicas relacionadas con la difusión de los principios y propósitos de la Cátedra.
 
2 Promoción y coordinación de estudios e investigaciones sobre la propuesta general especialmente en los aspectos que, de alguna forma, comporten repercusiones a nivel localy nacional.

3. Promoción, entre la sociedad civil, sin discriminación alguna, de la discusión y análisis de los temas a tratar en el ámbito de las conferencias.

4.Propiciar la cooperación y el intercambio académico entre instituciones nacionales e internacionales que tengan objetivos y funciones similares a la Cátedra

 
5.Conformar un Centro de Documentación que compile y sistematice material que conforma la memoria del publo de Moreno para colaborar en la consolidación de la identidad local y preservar el recuerdo y el aacionar de nuestro partido.
 
6. Producir y publicar los resultados del trabajo conjunto realizado entre los diferentes participantes de la propuesta.
 
ORGANIZACIÓN INTERNA.

 
CLASE INAUGURAL.

 
Titulada “Entre la Memoria y la Historia, recuerdos de militancia”,  cargo del Prof. Fermín Chávez que se dictará en el Aula Magna del Hospital Mariano y Luciano de la Vega en nuestro partido de Moreno.
 
PERIODICIDAD.

La Cátedra se extiende del mes de abril al mes de noviembre con una frecuencia de 15 días. Se dictará los primeros y terceros sábados de cada mes de 9 a 12 horas, en el Cenbtro Universitario Moreno.

 
MATERIALES.

Se trabajará mediante módulos bibliográficos que abarcan la totalidad del contenidos a abordar en un mes de trabajo, dicho material se acompaña con fuentes documentales , actividades, etc.

 
CUPO.
 
Únicamente limitado por cuestiones edilicias.
 
INSCRIPCIÓN.
 
Desde el lunes 28 de marzo al 19 de abril.
 
Personalmente de 9 a 12 y de 19 a 21 en el Centro Universitario Moreno.
 
Telefónicamente al 0237-4637829.
 
Por Correo Electrónico: [email protected] / [email protected]


Volver