Historia Inmediata


Argentina

 
Me parece muy interesante el debate que tienen sobre Argentina, les envío este artículo

Angel M. Soto Gamboa
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¿CUÁLES SON LOS GRANDES OBSTÁCULOS QUE ENFRENTA EL PLAN DE AJUSTE
                ARGENTINO? ESTADO VORAZ E INTERESES POLÍTICOS                   

Publicado en La Tercera. Santiago 6 de agosto de 2001. Pág. 7

El reciente plan de ajuste presentado por el Gobierno argentino, que intenta superar la crisis de dicho país, prevé un recorte de salarios del sector público de entre el 8% y el 10%, un límite a los ingresos en este sector de hasta US$5,000, la disminución de las jubilaciones y pensiones, y medidas para prevenir la evasión, a fin de conseguir un déficit cero. Pero su aplicación pasa por un gesto de unidad o entendimiento entre las diferentes posturas políticas. Inicialmente, el sindicato de funcionarios argentinos repudió la medida llamando a una huelga nacional que contó con el apoyo de la Asociación de Trabajadores del Estado, tras la cual se han producido una ola de protestas que tensan la situación. Mas, el "Compromiso por la independencia", título del acuerdo presentado por el gobierno, se ha visto respaldado ?aunque no del todo- con el compromiso de los distintos gobernadores de apoyarlo. Argentina ha sufrido innumerables crisis que han provocado pérdida de ingresos, empleo, confianza y rupturas del orden institucional, peligro ?este último- que hoy no existe. Sin embargo, los recientes acontecimientos ponen en duda si los dirigentes políticos y sociales conseguirán un acuerdo efectivo que permita el ajuste de las cuentas públicas, que precisan de un recorte fiscal de US$6,000 millones, que equivalen a un 2,5% del PIB. Su crisis de endeudamiento está unida a una subida del riesgo país en torno a los 1,700 puntos, con lo cual es el segundo mercado, después de Nigeria, más riesgoso del mundo. La opción de no pago le obliga a desembolsar un costo de financiamiento alto por el temor de los agentes económicos; es un fantasma que ronda en las estimaciones de algunos analistas, quienes ?como Walter Molano, de BCP Securities, corredora de bolsa estadounidense- dicen que hay un 80% de probabilidades que Argentina deje de pagar sus deudas y caiga en "default" (cesación de pagos) antes de fin de mes. Otros, como Andrés Velasco de la Universidad de Harvard, creen que el ajuste permitirá cancelar los intereses, aunque en el largo plazo la situación será incierta. Con todo, un eventual incumplimiento de las obligaciones no hace que la deuda desaparezca; por el contrario, empeora la situación, en tanto que Argentina ha perdido toda la confianza de los inversionistas internacionales, de los entes multilaterales y de sus propios habitantes quienes están retirando sus depósitos a ritmos de 300 ó 500 millones por día. Pero la crisis no es consecuencia de la Ley de Convertibilidad de 1991 que vinculó el peso en paridad fija con el dólar, pese a que hay quienes piensan que dicha paridad ha provocado la falta de liquidez actual. Por el contrario, hay dinero disponible, pero los argentinos no quieren gastarlo ni invertirlo en su país. ¿Por qué esa renuencia? Básicamente, porque la economía argentina marcha mal desde 1995 debido a tres factores primero, la existencia de uno de los mercados laborales más regulados del mundo, cuyo origen data de la época de Juan Domingo Perón; segundo, los altos impuestos que afectan negativamente la inversión y la creación de empleo, incentivando la evasión, y tercero, la corrupción, que no se traduce sólo en un enriquecimiento ilícito, sino en que muchos de los gobernadores deben ajustar sus cuentas bajando en un 20% sus gastos, lo que hipoteca sus futuros políticos personales. Los mercados se han sentido afectados por el "efecto tango" que no sólo preocupa a la región, sino que se teme un contagio que comience por España y se extienda por Europa. En Latinoamérica, Brasil ha vivido jornadas inestables con un dólar que se ha cotizado en 2,59 reales. En Chile, el alza del dólar provoca una presión inflacionaria, al tiempo que los bienes y servicios son más caros y los chilenos más pobres. Además del riesgo de perder el empleo, los sueldos expresados en dólares son casi un 20% inferiores con respecto a igual fecha del 2000, lo que se agrava por el alza de las tarifas de determinados servicios cuyo cálculo incluye la variación de las divisas pasaje de las micros, gasolinas, energía eléctrica, costo del agua. Si bien inicialmente podría pensarse que los exportadores resultan beneficiados, la actividad exportadora general sufre la incertidumbre asociada a la alta volatilidad de la divisa, junto a la pérdida de utilidades y el aumento de los aranceles del neoproteccionismo trasandino. Recientemente, el asesor del ministro de Hacienda Rodrigo Valdés, condicionó el crecimiento a lo que pase en el país vecino, proyectándolo en torno al 3,5% y 4,1%. Mondano es más pesimista, y afirma que el Gobierno chileno no toma en cuenta el escenario internacional, y que por tanto no superaremos el 2% en caso de haber un colapso en Argentina, al tiempo que el desempleo se elevará por sobre el 12%. El problema argentino es el resultado directo de un Estado voraz y una clase política que oprime la iniciativa individual. Desde 1997 el gasto público aumentó del 38,9% del PIB al 49,4% y la deuda externa pública subió del 26% al 32,1% del PIB. Los ingresos tributarios no han mantenido el mismo ritmo del gasto y los ingresos de las privatizaciones han disminuido. El Estado ha buscado fuentes de financiamiento en el exterior, y cuenta con la ayuda del FMI que le concedió créditos posponiendo la obligación de lograr un equilibrio presupuestario en el año 2005. La solución pasa más en preocuparse de cuánto está cobrando el gobierno en impuestos y cuánto esta gastando, que en cuánto están prestando los bancos; de ahí que su objetivo de déficit cero tal vez pueda vislumbrar una salida. Pero ello requiere de un ajuste de las cuentas públicas, que el riesgo país disminuya a 550 puntos y el país crezca a niveles del 4% ó 5% generando un superávit del 3% del PIB. Mientras que su clase política, deberá abandonar sus prácticas populistas que se sirven del Estado para financiar carreras políticas y, muchas veces, riquezas personales.