Historia Inmediata


Argentina


"Victor" es un nombre más. Seguramente detrás de Víctor (¿por qué no puedo pensarlo?) puden estar Cavallo, Menem y todos aQUELLOS QUE DETESTAN LA DEMOCRACIA, descreen del voto y no están lejos de las botas, Sean las botas de un ejército regular o de uno que no lo es tanto, o de las chequeras de los grandes intereses que quieren, al igual que los pque proponenn votar por el vacío, que la gente se desinterese del voto, que les quieren hacer creer la estupidez que votar nada significa.

Desde luego que como demócrata acepto todas las opiniones.

Pero sepan (si es que ya no lo sabés, Víctor) que votar en blanco, auto anularse el voto (lo de la supuesta impugnación es un disparate por cuanto se refiere a la identidad del votante y nadie, salvo un pelotudo va a votar con un documento de otro o uno falso, para que lo lleven preso) es funciional a la oligarquíam que debe estar chocha de la vida por tu campaña, VVíctor.

Pensalo, viejo, y, desde luiego, obra como te lo mande tu conciencia.

Cordialmente

Enrique Pereira
DNI 5929545
Yo no soy cagón y firmo con nombre y apellido.
sábado 13 de octubre de 2001
[email protected]

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Te envió estos documentos, para que veas que el NO VOTO, VOTO EN BLANCO, O VOTO ANULADO, no es algo que sacamos de la almohada, sino que tiene todo un análisis político-ideológico, esta nota la escribimos para las elecciones de 1999, cuando el progresismo votaba a la alianza para sacarse a menem de encima y no se daba cuenta que votaba otro menen un poquitin mas prolijo, y la izquierda tradicional hacia los mismo planteos electorales sectarios, y llevando varias candidaturas a los comicios. Un abrazo Víctor

ELECCIONES

¿QUE CAMBIA EN LA ARGENTINA?

Dos mensajes lanzados desde las máximas figuras del oficialismo y la oposición podrían servir para caracterizar la lectura que las dirigencias políticas hacen del resultados electoral del 26 de octubre. Menem señalando que la mayor victoria de las elecciones era que la oposición se había rectificado y ahora apoyaba el modelo que él impulsaba. Graciela Fernández Meijide declarando que la gente los había votado como control del modelo. Si esto fuera realmente así, nada habría cambiado en la Argentina .

Decíamos en nuestro número anterior a las elecciones que las dos fuerzas principales que disputarían las elecciones no se diferenciaban mayormente en cuanto a su posición frente al modelo neoliberal en curso. Esto no surgía de nuestra imaginación, sino que se desprendía de las públicas y notorias declaraciones que los principales dirigentes de ambos partidos hacían durante la campaña electoral. Sin embargo, más allá de las definiciones o de la voluntad de los dirigentes, el resultado electoral genera cambios que modifican en parte el escenario político en la etapa que se abre.

El bloque de poder

Desde mediados del ‘96 venimos caracterizando que el bloque de poder se encuentra en una fase de dispersión transitoria. La férrea unidad de los acreedores externos, los grandes grupos ecónomicos, el Gobierno, la C.G.T., la Iglesia, etc., había permitido, a partir de 1989 aplicar a rajatabla el modelo neoliberal menemista, en el marco de una plena hegemonía y sólido consenso social logrado a través de su herramienta electoral, el Partido Justicialista. La salida de Cavallo primero, las fracturas en la CGT, los cambios producidos en la Iglesia Argentina, las disputas internas en el seno del P.J., y sobre todo la creciente resistencia popular, fueron abriendo contradicciones en el bloque de poder y fueron minando rápidamente el consenso logrado. Los paros generales, la Marcha Federal, los cortes de ruta, el apagón, etc., eran el reflejo de lo que decimos. En este sentido , la derrota electoral del P.J., es la expresión de la desarticulación del bloque de poder y de la alianza social que le daba sustento. No contó ya

el gobierno con el incondicional apoyo de los acreedores externos y los grupos económicos, que en esta ocasión prefirieron mantenerse neutrales y hasta miraron con simpatía a la Alianza; el apoyo de la CGT se limitó a un par de solicitadas y, ya sin Quarracino, los sectores eclesiásticos se manifestaron con bastante claridad a favor de la Alianza o al menos, en contra de la política gubernamental. Se quebró así mismo la alianza de los más ricos y los más pobres. Esto se ejemplificaba diciendo que el menemismo ganaba en la Recoleta y en Villa Lugano. Ahora, en la primera ganó Cavallo y en la segunda la Alianza.

No significa esta desarticulación del bloque de poder que estemos ante una crisis de hegemonía. Para ello sería necesario que existiera una oposición alternativa, que encarnara un modelo de la voluntad

resistente de importantes sectores de nuestro pueblo.

Pero sí expresa la pérdida de la iniciativa política del neoliberalismo, de las crecientes dificultades que ha de encontrar para continuar profundizando este modelo, y sobre todo la posibilidad que se abre para las fuerzas populares de encontrar un espacio para construir esta alternativa de la que estamos careciendo.

El Gobierno y el P.J.

El gobierno y el partido oficialista no han terminado de digerir la derrota del 26 de octubre y ya están inmersos en una situación de crisis de la que difícilmente puedan salir en lo inmediato. No les preocupa tanto los cambios en la composición de la Legislatura, ya que mantienen la primera minoría en Diputados y una holgada mayoría en el Senado, sino la posibilidad cierta de perder en el ‘99, con todo lo que ello significa no sólo a nivel nacional sino también en algunas provincias donde son gobierno desde el ‘83.

Derrotado su candidato natural - Duhalde -, los candidatos alternativos - Reutemann o Palito -, no tienen el peso ni la capacidad de aglutinar al conjunto del peronismo tras sus figuras como para garantizarle una victoria en las presidenciales. Esto ha de generar, seguramente, una disputa abierta y áspera en el seno del P.J., a lo que habrá que sumarle la necesidad que tendrán muchos dirigentes de desembarcar lo más rápidamente posible del menemismo y comenzar a tomar distancia de las políticas del gobierno para mantener alguna chance en sus distritos. Si se ratifica la decisión de Menem de evitar autocríticas y debates y pretende disciplinar con mano de hierro a sus tropas, es seguro que los enfrentamientos internos alcanzarán niveles similares a los existentes en el periodo anterior a la renovación peronista, ya que los dirigentes menos comprometidos con el modelo y mas asentados en el consenso de sus distritos, no han de marchar alegremente hacia un previsible Waterloo en el ‘99.

La Alianza

Más allá de la cada vez mas claudicante posición de los principales dirigentes de la Alianza, no puede negarse que el contenido del voto del 26 de octubre lleva implícito un reclamo de cambios. Como decíamos anteriormente, la pérdida del consenso del modelo neoliberal no significa mecánicamente la existencia de un nuevo consenso en torno a un modelo alternativo, pero sí la exigencia de producir cambios en el statu quo existente. Y aquí reside la principal debilidad de la Alianza y la fuente de sus contradicciones .

La continuidad del modelo neoliberal, tal como lo ha expresado el presidente, significa que han de continuar intentando profundizar los ajustes estructurales flexibilización laboral, privatizaciones, etc., lo que indudablemente ha de generar un creciente grado de resistencia y de lucha en el movimiento popular, tonificado por el hecho de haber comprobado que el menemismo no es invencible.

¿ Cuál va a ser el papel de la Alianza en esta situación? ¿ Acompañarán la movilización y la lucha del pueblo? ¿Seguirán considerando legítimos los cortes de ruta , los paros nacionales y las marchas federales? ¿Participarán sus dirigentes, militantes y simpatizantes en estas luchas?

Si nos atenemos a sus primeras declaraciones, la preocupación principal de la Alianza es consolidar los votos obtenidos , ampliar su base de apoyo y aparecer como "confiables ante los ojos del bloque de poder", con vistas al ‘99. Para ello necesitan continuar mostrando la imagen estudiadamente "sensata", "moderada", "responsable" de la que han hecho gala sobradamente después de las elecciones, a la vez que tratan de atraer a sectores del peronismo y de los partidos provinciales, la mayoría de ellos ligados a la dictadura militar. Esto lo expresa claramente "Chacho" Alvarez cuando señala que el único límite para la ampliación de la Alianza son "los corruptos". Hay que recordar que cuando se creó el Frente Grande decía que eran los "corruptos y procesistas". La reciente incorporación de Jujuy con el Movimiento Popular Jujeño a la Alianza, el acuerdo con el partido del Capitán de Navío Ulloa en Salta y las simpatías manifestadas por el conservador Partido Demócrata de Mendoza, ganador de las elecciones en esa provincia, explican el por qué de este cambio.

En esta línea de construcción, que es la que, sin duda, ha de predominar en la Alianza, resulta inverosímil pensar a la militancia de la Alianza participando de los reclamos del pueblo cordobés o rionegrino contra el ajuste y las privatizaciones en esas provincias.

Lo esperable es que la Alianza intente conducir todas las luchas al plano parlamentario, que es donde mejor se desenvuelven y donde difícilmente, dada su actual composición, se puedan lograr las soluciones que hoy reclama la mayoría del pueblo.

Esto ha de producir contradicciones con su militancia y su base mas honesta y comprometida con las luchas sociales y es allí donde la militancia revolucionaria y de la izquierda deberá bregar por los mayores niveles de unidad en la acción concreta. No es dable esperar desprendimientos importantes de la Alianza, al menos en términos de rupturas ideológicas, ya que, como dijo la pragmática Fernández Meijide cuando le preguntaron por la continuidad de la Alianza ¿Quien se baja ahora que ganamos?. Pero es necesario introducir en su seno el debate acerca de los caminos y las herramientas para lograr los cambios necesarios y por los cuales se votó.

La Izquierda

En otra nota analizamos en particular la situación de la izquierda y sus perspectivas. Sólo es necesario agregar que, si hacemos una lectura precisa del conjunto de datos que surgen del hecho electoral, puede advertirse que existe un espacio político - social posible para las fuerzas de izquierda, que es mucho mayor que el que indica la suma de votos obtenidos por los sectores que presentaron listas de candidatos. Lo que está absolutamente ausente es la vocación de poder, es decir la voluntad de dejar de ser expresiones meramente testimoniales para comenzar a construir una herramienta que el pueblo visualice como apta para obtener los cambios que requiere. Y esto no significa abdicar de banderas ni principios fundacionales, sino de avanzar sin prejuicios ni sectarismos, sin hegemonismos a priori, con actitudes políticas que se correspondan con los discursos, en el camino de una unidad que potencie las fuerzas de una izquierda dispersa y atomizada. Hay un horizonte para las fuerzas de izquierda y es responsabilidad de todos quienes nos reivindicamos parte de ese espacio el hacerlo posible.

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Doc-2

Desde La Fogata afirmamos que una porción importante de la militancia popular, reconociendo la esterilidad de los cauces orgánicos y propuestas políticas tradicionales en sus distintas vertientes, se encuentra en estado deliberativo en la búsqueda de alternativas que expresen el potencial transformador, atesorado en estos años de luchas. Y que las preocupaciones colectivas exceden en mucho, la simple necesidad de "construir la herramienta", ubicando sus inquietudes centrales en la necesidad de la RENOVACION TEORICA, las vías y las formas para LA RECONSTITUCION DEL MOVIMIENTO POPULAR, la superación de la DISPERSION Y ATOMIZACION DE LA MILITANCIA y los basamentos para LA EDIFICACION DE UNA POLITICA REVOLUCIONARIA.

Sin embargo, no siempre se logra coincidir en el debate de dichas cuestiones, y mucho menos encontrar términos de unidad en cuestiones de orden práctico. Esto es, en el desarrollo de políticas comunes que nos involucren y comprometan, mas allá del respeto y reconocimiento por los provisionales ámbitos en que nos hemos nucleado. Entendemos que dichas limitaciones tienen variados orígenes desde las concepciones para las cuales el problema de la Unidad se resuelve, simple y sencillamente, juntando grupos y núcleos activos, como si el problema del proyecto político y la estrategia estuvieran dados. En el otro extremo, las visiones que pretenden un largo proceso de recomposición social para luego, recién entonces, plantearse el problema de la reconstitución política, prefigurando que esta es una cuestión, en el mejor de los casos de mediano plazo. Nos parece percibir que se realiza una división tajante que niega la dialéctica entre lo social y lo político. En el medio asoma también cierto ombliguismo de algunos compañeros, que más alla de proclamar la Unidad y la necesidad de una amplia articulación, se las niega en la práctica, posiblemente en función de una auto asignada centralidad en la recomposición.

El encuentro realizado en Diciembre pasado en la Capital Federal entre compañeros del Movimiento la Patria Vencerá, la Agrupación Sindical Agustín Tosco de Paraná, Militantes de la Ciudad de Rosario y el Movimiento de Resistencia Popular, adquiere singularrelevancia porque en general, refirió el debate a las cuestiones centrales que apuntan a la edificación de una nuevas política y desechó los atajos y las postergaciones, al tiempo que reafirmo criterios de apertura y pluralidad. Si entendemos y asumimos la reunión, como apenas un momento de un vasto y complejo proceso articulador, disparador de avances hacia coincidencias políticas concretas, es posible que realicemos un aporte productivo a la construcción de una política revolucionaria.

Resumimos brevemente lo que a nuestro entender fue central en el debate, sin menoscabo de muchas otras cuestiones planteadas que, con seguridad serán discutidas y resueltas en el marco de una práctica unificadora.

SOBRE EL ESTADO Y LA INSTITUCIONALIDAD

El Estado Argentino expresa directamente los intereses del Bloque de Poder a través de las políticas que desde el mismo se descargan sobre el pueblo, obedeciendo al directo interés de los grupos económicos y el poder político dominante en el mundo, subordinando al conjunto de las instituciones existentes y a la democracia. Las fuerzas políticas y sociales que se corresponden con el viejo Estado, llamado benefactor, y que todavía tienen vigencia en el imaginario colectivo, se han aggiornado y actúan, aplicando, legitimando y reproduciendo las políticas del poder. Ese y no otro es el rol que juegan el PJ, la UCR, la CGT y los "nuevos reformadores" del Frepaso.

Es por eso que afirmamos que el conjunto institucional y en general las instituciones intermedias (Organizaciones Empresariales, Gremiales, Sindicales, Estudiantiles, Barriales) que surgieron como expresión de la defensa y lucha de los intereses de los distintos sectores sociales, hoy completan la larga correa de transmisión de las políticas estatales, instalándolas y reproduciéndolas en el conjunto de la sociedad.

Ante este panorama y la actual correlación de fuerzas, no debemos abrigar ninguna expectativa en disputas dirigidas a conquistar espacios de poder y posiciones en ese Estado, pretendiendo que se instrumente una política popular y democrática, porque en el mejor de los casos se convocara a la ilusoria construcción de un capitalismo con rostro humano.

Es por ello que afirmamos que la perspectiva de desarrollo de una política revolucionaria, tiene su asentamiento primordial en el terreno de la conflictividad contra el estado y las distintas instituciones hegemonizadas por el poder. Entendemos como imprescindible que esa conflictividad esté asentada en una perspectiva política independiente. Desde esa confrontación es que entendemos que se tienen que ir afirmando valores, pautas, organizaciones, instituciones y todo un bagaje político-cultural autónomo que arraigue la ruptura con el orden vigente y se proyecte desde y hacia el conjunto popular. Es por ello que, a la imprescindible voluntad puesta en juego para la recomposición, le debemos agregar una fuerte determinación para crear y desarrollar prácticas políticas comunes, desde un amplio consenso de la militancia y lo más avanzado del movimiento popular. Esto no presupone la fundación de partido u orgánica parecida en lo inmediato. De lo que se trata es de vincular y potenciar las más ámplias experiencias sociales y políticas de resistencia y lucha, en la búsqueda de una estrategia y un proyecto revolucionario. Para nosotros, la nueva sociedad, la sociedad socialista, es un proyecto que no está dado de antemano. Presupone un esfuerzo creativo, la verificación constante de una política en la práctica, elaborada desde un enriquecido bagaje teórico y la referencia en la construcción anticipativa, que el movimiento popular irá desarrollando, en pequeña escala, de una nueva civilización.

SOBRE LAS TRADICIONALES ORGANIZACIONES SOCIALES

Entendiendo que hay un debate abierto con distintas valoraciones sobre la validez actual de las organizaciones sociales, destacándose aspectos polémicos, nos afirmamos en la caracterización de que en tanto organismos ligados a su origen y trayectoria histórica, con las formas estatales anteriores, hoy se encuentran en crisis al no poder dar respuestas a los requerimientos populares, frente a los cambios estructurales producidos en la sociedad y el Estado. Por lo tanto desde una perspectiva política independiente, hoy ya no configuran el territorio principal de acumulación e inserción. Más bien se impone una línea de organización autónoma de los trabajadores, los estudiantes, vecinos etc, que la desgastante e infructuosa disputa por estructuras que, por lo general tiene una relación de dependencia con el Estado o con instituciones subordinadas a este. Desde ya, entendiendo que estamos atravesando por una situación de transición, esta visión no presupone mecánicamente el abandono de espacios democráticamente conquistados, porque permiten el desarrollo de nuevas prácticas de confrontación y recomposición. De lo que se trata es de ir estableciendo criterios de carácter general. En este sentido, si los sindicatos, los centros de estudiantes, las comisiones de fomento o las vecinales, salvo puntuales excepciones, han dejado de ser herramientas que sirven para la defensa de los intereses populares, sin abandonar esos territorios de militancia, el desafio planteado, pasa por encontrar nuevos cauces en la práctica militante.

Con la misma preocupación, (pero en otro terreno), partiendo de la afirmación del carácter estructural y permanente de la exclusión social, se va haciendo necesario abordar políticas que contemplen la superación de la confrontación por los subsidios y dádivas permanentes.

Esto no implica dejar de reconocer que vienen siendo estas instancias de confrontación aun por reividicaciones como los subsidios estatales de empleo, las que hoy permiten mejores niveles de organización para dar el salto planteado. En tanto permiten acumular fuerzas para la lucha popular, debemos valorarlos.

SOBRE LA CUESTION DEMOCRATICA

Afirmamos que la lucha democrática es una lucha revolucionaria. Vivimos y sufrimos un sistema de restricciones a la libertad, al desarrollo espiritual de las personas, a la vida material plena. En definitiva, el conjunto popular está sometido a un vasto dispositivo que deshumaniza en aras de la dictadura de una clase, disfrazada claro está, con el ropaje institucional y sus parametros ideológicos.

Desde nuestra visión, lo democrático pasa por el recupero y la creación de sistemas de participación popular, de formas directas para la toma de decisiones, de producción y reparto equitativo, de ambientes propicios para el despliegue de las actividades en pos de la felicidad en definitiva, de todo aquello que garantice la más plena realización humana Pero no se trata tan sólo de definiciones y anhelos, sino más bien de acciones y realizaciones. De lo esencial de una política que se sostenga en estos fundamentos.

Si toda la vida política, social, cultural, espiritual, económica, está impregnada de autoritarismo y restricciones, en cada ámbito, lugar de trabajo, de estudio, en la vecindad, en el más ámplio marco de relaciones, debemos ir desplegando una lucha política-ideólogica de pequeñas rupturas y al mismo tiempo de afirmaciones de nuevos protagonismos, de una cultura que se vaya asentando en la conciencia y prefigure, en su desarrollo, nuevas instituciones y formas organizativas. Todo ello claro está, desde una concepción general de ruptura con el sistema y afirmación embrionaria de un horizonte democratico-socialista.

Desde esta perspectiva ubicamos la lucha por el trabajo y el salario, por la salud, la educación, la vivienda, la justicia, etc. Valorizando en primer término, la demanda de trabajo para todos, por ser una necesidad colectiva y por apuntar al corazón del sistema, al desnudar su naturaleza excluyente. Con la misma fuerza incluimos el reclamo de la reducción de la jornada laboral y de un salario Pero no se trata tan sólo de definiciones y anhelos, sino más bien de acciones y realizaciones. De lo esencial de una política que se sostenga en estos fundamentos.

Si toda la vida política, social, cultural, espiritual, económica, está impregnada de autoritarismo y restricciones, en cada ámbito, lugar de trabajo, de estudio, en la vecindad, en el más ámplio marco de relaciones, debemos ir desplegando una lucha política-ideólogica de pequeñas rupturas y al mismo tiempo de afirmaciones de nuevos protagonismos, de una cultura que se vaya asentando en la conciencia y prefigure, en su desarrollo, nuevas instituciones y formas organizativas. Todo ello claro está, desde una concepción general de ruptura con el sistema y afirmación embrionaria de un horizonte democratico-socialista.

Desde esta perspectiva ubicamos la lucha por el trabajo y el salario, por la salud, la educación, la vivienda, la justicia, etc. Valorizando en primer término, la demanda de trabajo para todos, por ser una necesidad colectiva y por apuntar al corazón del sistema, al desnudar su naturaleza excluyente. Con la misma fuerza incluimos el reclamo de la reducción de la jornada laboral y de un salario que permita sastifacer las necesidades básicas. Sobre todo cuando es demostrable que la Argentina está objetivamente en condiciones de brindarlo. Hay que salir de la lógica que impone el sitema, desmitificando las afirmaciones de que la desocupación es un mal no deseado, pero ineludible para mantener la "estabilidad", evitar la hiperinflación, etc. Hay que recuperar en definitiva la propia autoestima popular y exigir lo "imposible". En estos aspectos como primordiales, y en otros como la educación, la salud, la relación ciudadana con los servicios privatizados, la creciente represión y la impunidad, la injusticia intitucionalizada, la necesidad de la libre expresión cultural, etc,

son los territorios en los que debemos abrevar para el despliegue de una nueva política, que de cuenta del marco general afirmado.

SOBRE LA CUESTION ELECTORAL

Desde la Asamblea, afirmamos que la militancia no debe participar del circo electoral ni mucho menos alentar expectativas en recambios gatopardistas. Pero desde nuestra concepción de que no existe hoy posibilidad de construcción revolucionaria por fuera de las más amplias contradicciones que desata la política del poder, entendemos que sí, se debe tener una política activa en el proceso político abierto hacia las elecciones presidenciales. No se puede desconocer la importancia que, aunque cada vez menos, el pueblo argentino todavía le otorga a las elecciones presidenciales por las ilusiones que tramposamente recrean. Al mismo tiempo, existe una acentuada ausencia de entusiasmo, un generalizado descontento y repudio hacia las instituciones y sus funcionarios. Así de contradictoria y paradojal viene la mano y ante ello no cabe desentenderse de la cuestión y apelar a fórmulas fáciles.

Por el contrario entendemos que es un momento propicio para poner en práctica nuestras afirmaciones. La autonomía e independencia que proclamamos debe volverse practica política, acción militante. Más allá de que la elección se inscribe en la agenda neoliberal, en este proceso se manifiestan contradicciones sobre las que debemos desplegar una política desde una perspectiva propia. Se trata de amalgamar y articular las mejores experiencias militantes y desde allí trabajar una propuesta de profundo cuestionamiento que empalme con el repudio

de importantes sectores sociales hacia la política del bloque de poder, la institucionalidad funcional a la misma y las parodias electorales que monta la burocracia política. Se trata de coordinar nacionalmente el voto repudio y programático mediante formas organizativas abiertas y flexibles de manera de potenciar el cuestionamiento y afirmar políticas alternativas.

SOBRE LA VANGUARDIA, EL PODER

Y LA METODOLOGIA DE CONSTRUCCION

Se afirmó el concepto de que la militancia revolucionaria tiene como principal objetivo el de constituirse y de construir el sujeto político de la revolución. Ello presupone descartar el concepto tradicional de vanguardia y la construcción de la herramienta para la toma del poder tal como históricamente se lo concibió.

En cada paso en cada afirmación que realizamos debemos ir construyendo poder democrático y popular, esto tiene poco que ver con el estrecho marco del clásico partido de vanguardia, portador externo de la ideología revolucionaria y herramienta excluyente para la toma del poder.

Negamos las concepciones "evolucionistas" considerándose que en el proceso revolucionario existen fuertes momentos deteniéndonos en el concepto que la nueva sociedad y la conciencia que la sustenta se van prefigurando en un desarrollo previo dando origen a formas institucionales autónomas, que expresen al nuevo poder popular dentro del cual, la militancia popular se contiene y expresa. Hay que abrir el debate desarrollando un nuevo criterio que excluya el fetiche de la "herramienta" como la poseedora del poder , de la orgánica acabada, afirmando una nueva práctica, cimentada en la articulación político-social, en las formas organizativas flexibles, movimientistas y plurales pero de fuerte concordancia político-ideológica.

Esta perspectiva se sustenta en el criterio de la construcción de un poder popular desde una visión mas amplia y abarcativa, dentro del cual se contiene, encuentra su fundamento y su razón de ser la organización revolucionaria.

En definitiva el poder popular se va construyendo y consolidando en un basto y complejo proceso en el que por un prolongado tiempo, habrá coexistencia y fuerte disputa con las instituciones y el estado burgués hasta su reemplazo por la nueva institucionalidad democrática, popular y revolucionaria.

Hasta aquí una apretada mención de los temas del encuentro y a nuestro entender, su saldo positivo. Afirmamos la voluntad de potenciar aún más y multiplicar ámbitos de debate y producción política.

Lo expresado hasta aquí constituye los principales ejes que guiarán en adelante nuestra práctica de articulación.

Documentos elaborados por el Movimiento de Resistencia Popular

Y del que la Fogata es su organo de prensa digital.