Historia Inmediata


Argentina

 
Querido amigo:

Ya abierto el espacio para la discusión de Historia Inmediata, te envío este documento para la discusión.

Un abrazo.

María Adela Suayter
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Deuda Externa en América Latina

Documento preparado para ser leído y discutido por los alumnos en el marco de la lucha: "Salvar la Universidad Argentina".

                                Trabajo realizado por la profesora María Adela Suayter.

El problema de la deuda externa de los países pobres sigue siendo uno de los escollos más importantes para lograr nuestro desarrollo.

El enorme peso de la misma impide derivar esos recursos para sacar de la pobreza a un gran sector de las poblaciones de América Latina que se ven imposibilitadas de satisfacer todas sus necesidades básicas. Este no es un problema individual que pueda ser resuelto por cada persona o familia aisladamente; se trata de un enorme reto de carácter social y económico de la comunidad global.

En los últimos años la deuda del llamado Tercer Mundo se ha más que duplicado, pasando de 900.000 millones de dólares en 1986 a 1.934 millones de dólares en 1997. En el caso argentino se estima hoy una deuda de 160.000 millones de dólares.

Uno de los problemas más acuciantes reside en el hecho de que - debido a los altos intereses - se toman compromisos con nuevos préstamos para pagar viejos créditos.

Desde 1982 (año en que estalló la crisis de la deuda externa al declarar México una moratoria de su deuda, y ser "auxiliado" por los EE UU), hasta 1997, América Latina ha pagado -en concepto de intereses y amortizaciones - 740.000 millones de dólares. Es decir, una cifra mucho mayor que la deuda actual.

La deuda "social" que deja de atenderse por priorizar el pago de la deuda externa representa un alto costo para América Latina, y ciertamente para nuestro país. El condonar o reducir la deuda externa en los países más pobres les permitiría derivar esos recursos para cumplir con la enorme deuda social y reducir los índices de pobreza.

El manejo transparente de los recursos debería contar - en parte - con la anuencia de la sociedad civil de cada país, en articulación con las instituciones del Estado.

Aun cuando reconocemos que "la deuda externa no es la única causa de la pobreza en muchos países en vías de desarrollo, no puede ignorarse que ella ha contribuidos a crear las condiciones de una extrema miseria..." Zegarra, Felipe, "Persona y Economía Solidaria". Lima. 1998

Los acreedores, pues tienen una responsabilidad insoslayable porque impusieron las inaceptables condiciones de pago que los endeudados sufren hasta hoy, pero también porque está especialmente en sus manos el condonar el pago y reducir el "ajuste" que de él se derivan.

La justificación de la campaña contra la deuda no supone exclusivamente un asunto de señalar los responsables, supone proponer algunas estrategias de acción - siempre conocidas y avaladas por la sociedad civil - cual es por ejemplo el reducir al mínimo las ventajas y beneficios que obtendrían en el país aquellos acreedores que se negaran a  condonar la deuda.

El objetivo que nos anima es el de denunciar la ilegitimidad del cobro. Por eso, la campaña que proponemos debe ir cobrando alcances irradiativos que comprometan todos los sectores de la población que - aunque puedan llevar a cabo campañas particulares, nos una un objetivo convergente.

La propuesta es, entonces, trabajar hasta la condonación amplia de la deuda, con el fin de que no haya represalias financieras hacia los países endeudados, como en la práctica sucede. Si la condonación es amplia, ningún país quedará deshauciado. Todos tendrían la misma posibilidad y la libertad de escoger de quien recibirían préstamos o inversión directa. Siempre que ello no suponga una unívoca decisión de Estado ya que aceptar nuevos endeudamientos supone dos voluntades: no sólo las de los gobernantes, sino también la voluntad de los electores.

Pensemos que sólo en  Latinoamérica (sin contar Asia y Africa) nuestros países comprometen alrededor del 30% de sus ingresos por exportaciones para el pago de servicios de la deuda externa y doy algunas cifras como datos ilustrativos:

En 1994 pagamos 169.000 millones de dólares en concepto de deuda externa y recibimos en concepto de "ayuda" 56.700 millones. Esto significa que en ese año los países pobres exportaron a los países ricos un capital neto de 112.300 millones de dólares.

Lo más grave de estos datos es que , en realidad, somos los pobres quienes en definitiva, sufrimos las consecuencias más funestas de la deuda externa. Este veloz empobrecimiento, en la mayoría de nuestros pueblos latinoamericanos, origina la muerte diaria de 2.500 menores de edad, que fallecen por enfermedades que son curables, como las diarreas, las enfermedades respiratorias, otras.

Unos 50 millones de latinoamericanos padecen hambre y alrededor de 700.000 mueren, cada año de hambre.

El 45% de los hijos de latinoamericanos no concluyen la educación básica.

Todo esto se debe a políticas de ajuste que han ido operando una mayor segmentación de las capas sociales produciendo una exclusión y una segmentación social cada vez mayor. Se ha producido una especie de modernización - para las élites internas - tanto es así que su estilo de vida tiene más semejanza a las existentes en París, Tokio o Nueva York.

Se ha llegado a decir que los países industrializados viven en una sociedad donde todo es desechable, desde los productos que se adquieren, se usan y se desechan, pasando por las relaciones de negocios, hasta a "una humanidad que sobra". Prácticamente, les "pertenece" a América Latina. Pueden decir y decidir lo que quieran en función del sometimiento de las condiciones del pago de la deuda.

Asistimos a un momento de crisis - no sólo en Argentina sino en todos los países latinoamericanos - en el que denunciamos nuestra incapacidad para pagar la deuda contraida. Deuda que por otra parte, sube constantemente, pero no por nuevos préstamos, sino por la imposibilidad de pagar los intereses y la capitalización de los interese vencidos. El tema de la deuda fue un terreno fértil, la palanca usada para imponer el ajuste estructural.

Es necesario hacer aquí una reflexión sobre el prestamista cuando da préstamos.

Hay dos formas de dar préstamos:

a) Una es dar un préstamo, el cual se supone que se puede pagar. Esa es una relación normal.

b) Pero, hay otro tipo de préstamo diferente que se da con la esperanza de que no se pueda pagar. Ese es el préstamo del usurero.

Este último caso es la negociación con alguien que tiene posesiones, pero que de las posesiones no tiene un ingreso suficiente para responder al préstamo. Está en una situación de emergencia. Por ej: si en esta situación se recibe el préstamo, el acreedor se transforma en dueño de todo lo que tienes porque él sabe que no puedes pagar. Si a ello le sumamos que el acreedor puede esperar hasta que esta deuda haya crecido lo suficiente para que le tengas que entregar todo lo que tienes, ese es el préstamo usurero.

La deuda externa de América Latina al comienzo era deuda que se podía pagar. A partir de mediados de los años ´70 se sigue prestando a pesar de que se sabe que no se puede pagar. Al final de los ´80 América Latina les pertenecía porque ningún país podía pagar su deuda


Sin embargo, el prestamista cobra, eso explicaría las condiciones en que se operan las privatizaciones.

Dado que no se puede pagar, ahora se pide pagar con privatizaciones, viene el usurero y cobra, entonces le pertenece todo lo que los países tienen, todo lo que es la empresa. Todo lo que es capital significativo para el prestamista se lo toma y el país ya no tiene ninguna posibilidad de decir no. Esa es la situación de América Latina.

Si por ejemplo el FMI hubiera funcionado en interés de sus deudores, lo que queda claro que no ocurre, hubiera llamado la atención sobre la impagabilidad de la deuda externa en América Latina. Lo que sucede es que se dieron cuenta que la transformación del préstamo en préstamo usurero es lo más rentable que hay. Es parte de la tarea de sus economistas, distinguir entre préstamos por pagar, y préstamos imposibles de pagar. Entonces, frente a gente que tenga algo que no quiera vender, y a lo cual el acreedor tenga interés por poseer, accede a otorgar préstamos  de montos imposibles de pagar.

Entre 1984, 1985 y 1988 se generó un gran movimiento de protesta en contra de la deuda externa y del cobro de la misma. Entonces les convenía retirar de los medios de comunicación el tema, sobre todo en cuanto a que la imposición de esta política neoliberal creó problemas de deudas impagables y, además, porque abría la posibilidad de la solidaridad, entre la población que podía iniciar un frente de lucha y de cuestionamiento de la deuda externa.

Insistimos, en ese contexto en donde el no pago de la deuda lleva a la pérdida de todo lo que se tiene, existen posibilidades de que crezca la solidaridad, al interior de los países, entonces era conveniente salir del tema de la deuda.

Por otro lado, la banca internacional, a través de las renegociaciones había estabilizado su posición y  tenía ahora acceso a América Latina para empezar programas de privatización, y de todos esos negocios que se derivan de una deuda impagable. Eso les conviene también y de ahí viene el lenguaje del ajuste estructural como una exigencia de un proceso que quieren hacer aparecer como no directamente vinculado con la deuda.

Ya no era la deuda que exigía el ajuste estructural, ahora era la globalización.

Desde 1989, 1990 empieza con fuerza esta política del ajuste estructural como consecuencia de la globalización y mientras más se habla en función de la globalización como justificación de los ajustes estructurales, se puede dejar de lado el hablar de la deuda externa.

Hoy, hay una tendencia a negar cualquier posibilidad de dar pasos para declarar la moratoria en países donde  se sabe que no se puede afrontar el pago de la deuda externa, en donde se plantean ajustes a los sectores más vulnerables de la sociedad y ¡que no solucionan en absoluto los montos que exige la deuda!, pero que sí son ajustes terribles para la sociedad argentina y latinoamericana, por su enorme costo social, y sin ningun efecto real sobre las relaciones de dependencia que se derivan de la deuda externa.

La deuda externa en América Latina

(Crecimiento en cifras)

-          1.980 era de 220.444 millones de dólares.

-          1.980 a 1.990 : se pagaron 418.000 millones de dólares.

-          1.982 a 1.997 : se pagaron 740.000 millones de dólares en concepto de intereses y amortizaciones.

-          1.998 - Sin embargo, se deben más de 660.000 millones

      de dólares.

 

La deuda externa en algunos países de América Latina. (millones de dólares)

         Pais                    1.980*          1.994*               1.998        

Argentina                27,157             77,388                136     (1)     

Bolivia                       2,702               4,759                   -       (2)

Brasil                        79,92              151,104             212,400 (3)

México                      57,378            128,302            165,000 (4)

Perú                            9,386              22,623              29,188 (5)

Venezuela                29,345               36,850              23,175 (6)

 

Fuentes: * Agenda Latinoamericana. 1.999.

(1)       Carlos Juliá. Deuda externa. Un juicio en Argentina con proyección Latinoamericana. Argentina. 1.998.

(2)       Gregorio Iriarte. Entrevista. La Paz. 1.998.

(3)       Waltar Pomar. Dívida externa: dados, problemas e saídas. 1.998.

(4)       Rocío Mejía y Mario B. Monroy. Ajuste estructural en México. Las políticas del Banco Mundial y del Fondo Monetario Internacional y sus consecuencias. México. 1.998.

(5)       Banco Central de Reserva del Perú. Junio de 1.998.

(6)       Ministerio de Hacienda de Venezuela. 1.998.

                                                Declaración

Considero que es responsabilidad de todos y cada uno de los argentinos luchar por la condonación de la deuda externa porque es un hecho de justicia.

Fundo mi declaración en las siguientes razones:

-          La deuda externa fue contraída - en su mayor parte - por gobiernos que no tenían legitimación democrática.

-          Pagar la deuda externa supone para nosotros más hambre, mortalidad, desocupación, analfabetismo...

-          Si sumamos el dinero que pagamos, en concepto de utilidades e intereses, la fuga de capitales y las ganancias de los países industrializados por el comercio - que se hace en desigualdad de condiciones - veremos, que no sólo somos deudores, sino exportadores de capitales netos.

Sostengo:

-          Que se debe asegurar la transparencia en la toma de decisiones de los gobiernos, en torno al tema de la deuda.

-          Para ello es conveniente la publicidad de los acuerdos económicos, con el consentimiento de la sociedad en la toma de decisiones que la afectan en su conjunto.

-          Finalmente, sumar voluntades en esta lucha mediante cartas, fax, correos electrónicos y declaraciones en los medios periodísticos y televisivos.

 

María Adela Suayter
Prof. Titular Hist. Educación
Fac. Filosofía y Letras. (U.N.T)

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