Historia Inmediata


Argentina


Colegas de HaD

Escribo este mensaje en relacion al uno de un tal JJD a quien creo no conocer. No es mi intencion tampoco generar un debate acerca de este tema en la lista, aunque seria provechoso quiza debatir acerca del sentido de la Universidad actual. Bueno, es solo una opinion que pido difundan ya que he sido aludido en el mail de JJD. Saludos cordiales, Pablo V.

Notas para la transparencia y la democracia en la UBA

Ante las informaciones erróneas que han circulado por diferentes medios en los últimos días acerca del nombramiento de tres Profesores Titulares en la categoría de Plenarios por parte del Consejo Directivo (CD) de la Facultad de Filosofía y Letras de la UBA, expresamos lo siguiente

Que los responsables del polémico resultado que tuvo este tema son el Decano, la Vice-decana y los que integran la gestión de la Facultad quienes no han sido capaces de llevar adelante un tratamiento claro y transparente acorde a la importancia y la reflexión que este asunto requiere.

Que se intentó articular una maniobra que tenía como principal objetivo lograr el Título de Prof. Plenario para Osvaldo Guariglia, docente cuyo único mérito es integrar el grupo de profesores (¿facción?) que apoya al Decano. La actuación académica de Guariglia es cuestionada y repudiada por la gran mayoría de la comunidad universitaria. Además, este docente no cumple con los requisitos que establecen los artículos 37 y 41 del Estatuto Universitario y el artículo 15 del Reglamento de concursos para renovación y nombramiento de Prof. Titulares Plenarios (Res. (CS) 3120/99).

Que, para lograr este oscuro objetivo, el oficialismo de la Facultad no dudó en utilizar a dos Prof. que estaban propuestas para Plenarios. Se trata de Beatriz Sarlo y Edith Litwin, quienes han sufrido un injusto manoseo y han sido unas de las víctimas de la maniobra que montó el Decano y el oficialismo en el CD.

Que la maniobra montada por el Decano comenzó en marzo de este año cuando llegó al CD la propuesta para designar Prof. Titular Plenario a O. Guariglia. Para lograr este objetivo espúreo, se apeló a todo tipo de artilugios. Así, el oficialismo se negó a tratar el caso de Guariglia por varios meses dilatándolo hasta lograr que haya dos docentes más que puedan justificar su nombramiento en un tratamiento en bloque. Dos meses más tarde, llegó la propuesta de nombramiento de E. Litwin. Sin embargo, el tratamiento de los Plenarios, ahora con dos candidatos, seguía postergándose mediante diversas maniobras. Finalmente, en agosto llegó el pedido de nombramiento de B. Sarlo. Entonces, durante las siguientes semanas, la gestión trató de acelerar el tratamiento de los tres casos en bloque, ahora que ya había logrado su cometido de diluir los conflictos que genera en toda la comunidad universitaria la propuesta de Guariglia como Plenario de la F.F.yL. Además, se elude el debate de fondo que debemos dar acerca del verdadero carácter de los Prof. Plenarios. Sobre este tema hay quienes opinan que se trata de un título honorífico, otros que es un derecho gremial (de estabilidad laboral), y quienes lo analizan a la luz del peligro de que se conforme una elite profesoral que pueda, por ejemplo, coordinar a otros Titulares en áreas disciplinares.

Que el voto de la Minoría Estudiantil (que integro) no respondió a ninguna lógica facciosa sino a convicciones y principios de política académica que orientan nuestra labor en la Facultad y que nos impiden avalar maniobras como la expuesta más arriba. Creemos, además, que apoyar la propuesta del Decano hubiera opacado el nombramiento de Sarlo y Litwin como Plenarios ya que lo hubieran sido junto a un docente de las características de Guariglia.

Que en la votación del 25/9 hubo tres propuestas de dictámenes acerca de los dos asuntos en cuestión (designación de los profesores en los cargos que renovaron por concurso y nombramiento de los tres, o de alguno de ellos, como Plenario). En el primero votamos en contra ya que avalaba la maniobra del Decano. Votamos a favor del segundo que proponía nombrar a los tres Prof. en los cargos que renovaban y discutir por separado el tema de los Plenarios. Nos abstuvimos en el tercer dictámen (propuesto por la Minoría de Profesores y que triunfó) que renovaba los tres nombramientos y no se pronunciaba sobre los Plenarios.

Que los casos de Sarlo y Litwin merecen tratamiento por separado y que, desde siempre, estuvimos dispuestos a posibilitarlo. Reafirmamos, en este sentido, que ambas profesoras cumplen ampliamente con los requisitos académicos y reglamentarios para ser nombradas Prof. Titulares Plenarios de la UBA.

Que rechazamos el tratamiento que se le dio a este tema por parte del oficialismo de la Facultad, tanto antes como después de la sesión de CD del 25/9 pasado ya que creemos que esta cuestión está siendo utilizada como "cortina de humo" o "fuego de artificio" para intentar tapar su verdadero fondo (el ascenso de Guariglia y las incapacidades de una gestión que se desintegra y entró en decadencia) y el marco de ajuste y crisis que, aplicados desde el gobierno y el Rectorado, el Decano reproduce en nuestra Facultad.

Es por todo esto que reclamamos un debate profundo, amplio y democrático sobre estas cuestiones, sin presiones, maniobras ni dobles discursos. Creemos que estamos en condiciones de desarticular por completo la maniobra y nombrar Profesores Plenarios a quienes lo merecen. Estamos seguros de que seremos capaces de hacerlo. Ojalá que todos los sectores de la Facultad acompañen este intento. Por último, reafirmamos una vez más que la defensa y la transformación de la Universidad Pública están por encima de los intereses facciosos de cualquier camarilla docente o estudiantil.

Pablo A. Vommaro
Consejero Directivo por la Minoría Estudiantil
CEUP – La Mariátegui, en el FAE.
FFyL – UBA.

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Envio informacion acerca del caso de los Profesores Plenarios (Guariglia, Litwin y Sarlo) en la FFyL de la UBA. El mail contiene escritos de estudiantes, graduados y profesores. Pido la publicacion de los mismos, visto el mensaje de un tal JJD. Un saludo, Pablo V.

¿El caso Sarlo? últimas imágenes de una gestión decadendente...

¿Qué es un Profesor Plenario?

La figura de Profesor Titular Plenario fue reglamentada por el Consejo Superior de la UBA en noviembre de 1999 por Resolución N° 3120/99 a partir del Artículo 41 del Estatuto Universitario. Constituye, la máxima jerarquía académica a la que puede aspirar un docente de la UBA. Sólo pueden ser Prof. Plenarios aquellos Titulares que renueven su cargo por segunda vez, quedando a criterio del jurado la propuesta de tal designación. El dictamen del jurado queda a consideración del Consejo Directivo quien debe avalarlo con 2/3 de los votos (11 votos sobre 16). Según el reglamento, para ser nombrado Plenario hay que acreditar alta capacidad en la formación de discípulos, publicaciones e investigación. Aquel que acceda a esta jerarquía no tendrá que someterse a un nuevo concurso nunca más. Es decir, el ser Prof. Plenario, convierte en vitalicio al docente en cuestión quien seguirá en su cargo más allá de su jubilación.

¿Por qué sólo tres Prof. Plenarios?

Desde fines de 1999, hubo 7 profesores que concursaron en la Facultad y estuvieron en condiciones de ser nombrados Plenarios.

Llamativamente, en sólo tres casos los docentes fueron propuestos para tal cargo.

Si hay un tema conflictivo en nuestra Facultad, es el de los concursos docentes. A tal punto, que hay varias materias cuyo dictado está en riesgo por el gran retraso que sufren los llamados a concurso de algunos docentes a causa de la política de ajuste de Shuberoff que encontró su correlato en la actual gestión de la Facultad desde que asumió en 1997. A esto se le suma el estado de sospecha generalizado que pesa sobre ciertos resultados, presiones a los jurados, "caballos del comisario", y otras cuestiones que empañan la transparencia que debería ser la norma en este tema.

La maniobra que rodea al tema de los Plenarios comenzó en marzo de este año cuando llegó al Consejo Directivo (CD) la propuesta de designar Prof. Plenario al Consejero Directivo por la Mayoría de Profesores, Osvaldo Guariglia. Es decir, que se pretendía que el primer Profesor en ser nombrado en esta máxima jerarquía, que lo perpetuaría en su cargo, fuera un miembro de la gestión del Decano Carnese. Son ya conocidos los tristes y oscuros antecedentes académicos y éticos que ha reunido este profesor (Titular de una de las Cátedras de Ética de la Carrera de Filosofía) a lo largo de su vida académica. A la encendida defensa de las Leyes de Punto Final y Obediencia Debida, se le suman las múltiples arbitrariedades y discriminaciones a las que sometió y somete cotidianamente a graduados (en el doctorado por ejemplo) y a estudiantes (a quienes llegó a agredir físicamente). Además, fue repudiado por las gremiales docente, no-docente y estudiantil. ¿Es correcto que un Profesor de estas características (que paradójicamente es Titular de Ética) sea Profesor Plenario?. Es evidente entonces, que para lograr un fin tan espúreo, había que apelar a todo tipo de artilugios. Es decir, para lograr un objetivo nefasto, la gestión utilizó mecanismos nefastos.

Así, pese a que el oficialismo de la Facultad debería haber demostrado premura e interés en que se trate este tema, dilató el mismo hasta lograr que haya dos docentes más que puedan justificar el nombramiento de Guariglia en un tratamiento en bloque.

Es así que dos meses más tarde llegó la propuesta de nombrar Prof. Plenaria a Edith Litwin (Cs. de la Educación). Pero el tratamiento de los Plenarios (ahora con dos candidatos) seguía dilatándose mediante diversas maniobras. Por ej dejaban sin quorum a la Comisión de Interpretación y Reglamento del CD, colocaban el tema en el último lugar del orden del día en varias sesiones, intentaban negociar estos nombramientos a cambio de vaya a saberse qué cosas en reuniones reservadas, etc.

Finalmente, a comienzos de agosto llegó el pedido de nombramiento de Beatriz Sarlo (Letras). Durante las siguientes semanas, la gestión trató de acelerar el tratamiento de los tres casos en bloque, ahora que ya había logrado su cometido al diluir los conflictos que generaba en toda la comunidad universitaria la propuesta de Guariglia como el primer Prof. Plenario de la Facultad de Filosofía y Letras.

Nuestra posición ante estos hechos

En la sesión de la Comisión de Interpretación y Reglamento del CD del martes 14 de agosto la gestión consumó su maniobra. Propuso tratar este tema en conjunto redactando un dictamen único que se repetía para los tres casos. El mismo, solicitaba al Consejo Superior de la UBA la designación de los tres profesores como Titulares Plenarios, anulando toda posibilidad de debate acerca de cada caso en particular, y de las condiciones en las cuales se llegó a cada una de las propuestas. Recordemos que hubo docentes que, en igualdad de condiciones, no tuvieron la posibilidad de ser propuestos como Plenarios. Este dictamen fue suscripto por los Consejeros Marta Souto, Guiomar Ciapuscio, Santiago Hernandez y Luciano De Privitellio, todos pertenecientes al bloque oficialista de la Facultad.

Ante esta situación, nuestra propuesta desde la Minoría Estudiantil en CD tendió a evitar que este tema se tratara tal y como estaba presentado por el Decano. Es decir, que se unificaran los tres docentes en un solo "paquete", que se omitiera la discusión sobre las maniobras y presiones que rodearon a este tema y sobre cada caso en particular, etc. Es así que elevamos un segundo dictamen que a la vez que atendía al resultado de los concursos garantizando que los docentes continúen en los cargos que habían ganado, dejaba abierto el debate sobre la cuestión de los Plenarios.

En la sesión plenaria del CD del día martes 25 de septiembre, el tema fue finalmente tratado. En una actitud acorde con la incoherencia habitual de la Franja Morada/Alianza/Genaro Carrio/La Carrió/???, la Mayoría Estudiantil en CD estuvo ausente. Faltó a la sesión sabiendo que sus votos eran decisivos para este asunto. Es decir, no asumió la responsabilidad que le correspondía al haber votado a favor del primer dictamen, o sea, a favor de la designación de los docentes como Plenarios.

En el transcurso del acalorado y extenso debate, la Minoría de Profesores redactó un tercer dictamen que proponía nombrar a los tres profesores en sus cargos absteniéndose de decidir sobre el tema de los Plenarios.

En el momento de la votación, las posturas quedaron manifiestas. El bloque de Mayoría de Profesores y Minoría de Graduados (6 votos) fue el único que acompañó la posición oficial en los tres casos. De este modo, obturaron la posibilidad de debatir sobre cada particularidad de este conflictivo tema. Nuestro voto como Minoría Estudiantil fue negativo dado que consideramos que apoyando este dictamen hubiésemos avalado las maniobras y procedimientos poco claros que eligió la gestión para el tratamiento de esta cuestión.

Cuando quedó claro que era imposible que la maniobra oficial consiguiera los 11 votos necesarios, los Consejeros del oficialismo cambiaron rápidamente sus votos apoyando el tercer dictamen propuesto por la Minoría de Profesores. En este caso, nuestra postura fue la abstención porque, pese a las aparentes similitudes de nuestra posición (sostenida por el segundo dictamen) con este planteo, pensamos que el resultado de la votación sigue "absteniéndose" en la discusión y el debate serio tan urgentes y necesarios.

De los hechos relatados se desprende que los responsables absolutos del tratamiento y el resultado que tuvo el tema de los Profesores Plenarios son el Decano, la Vicedecana y todos los que integran el oficialismo que gobierna nuestra Facultad.

La maniobra de la gestión que no logró triunfar tuvo como único objetivo conseguir que Guariglia sea nombrado Plenario a toda costa. Para esto, no dudó en utilizar y manosear a dos profesoras de la Facultad.

En todo momento nuestras posiciones y votaciones estuvieron guiadas por los principios políticos y académicos que orientan nuestra actividad en la Facultad. De ninguna manera accedimos ni accederemos a poner nuestra representación estudiantil en el CD al servicio de las maniobras y presiones propias de quienes manejan nuestra Facultad. Del mismo modo, creemos que, temas de tal relevancia, deben ser tratados con el respeto que se merecen sin ser manipulados o utilizados para otros fines que no sean los estrictamente académicos.

Entonces, como siempre, estamos abiertos al debate amplio y democrático con todos los estudiantes y todos los miembros de la Comunidad Universitaria de Filo. Nuestro objetivo es responder solamente a los intereses de la totalidad de los estudiantes de la Facultad sin ocultamientos ni dobles discursos.

Sobre el uso (y abuso) de los medios de comunicación

Desde el mismo momento del tratamiento de esta cuestión sabíamos que resultaría polémico cualquier resultado. Incluso, durante la votación, un Consejero Directivo amenazó con la trascendencia mediática que tendría nuestra postura. No obstante, nosotros decidimos asumir nuestra responsabilidad y actuar de acuerdo a nuestras convicciones y al programa con el que asumimos nuestra tarea hace dos años.

Entonces, no resulta sorprendente el tratamiento mediático de este tema. Llamativamente, los medios se han hecho eco sólo de uno de los tres casos que fueran propuestos como un solo bloque. Es decir, mientras se alzan las voces en defensa de Beatriz Sarlo, nada se dice acerca de Osvaldo Guariglia. Parece que los medios optaron por un silencio de radio para no poner en evidencia las maniobras que rodearon a este tema.

Asimismo, lamentamos el hecho de que quienes en este momento demuestran tener un fluído acceso a los medios de comunicación los utilicen para salir en defensa de un caso particular y puntual, negándose a expresarse claramente ante la grave crisis que atraviesa la Universidad Pública a causa del ajuste impuesto desde el gobierno. También, rechazamos que se utilice a Beatriz Sarlo como "cortina de humo" para ocultar el caso Guariglia.

¿Por qué alzan las voces tan enardecidamente sólo en defensa de un sólo docente cuando es la Universidad Pública toda la que está en peligro de desaparición? ¿O será que adhieren al "sálvese quien pueda" tomando una tajada cada vez más grande de una torta que se achica sin importarles la situación del resto de los integrantes de la Comunidad Universitaria?

Nosotros creemos que la defensa y la transformación de la Universidad Pública están por encima de los intereses facciosos de cualquier camarilla docente o estudiantil.

Minoría Estudiantil en el Consejo Directivo
Mayoría Estudiantil en L ETRAS
Mayoría Estudiantil en HISTORIA
Minoría Estudiantil en FILOSOFIA
Minoría Estudiantil en ANTROPOLOGIA
Frente Amplio Estudiantil

A LA COMUNIDAD UNIVERSITARIA DE FILOSOFÍA Y LETRAS (UBA)

En los últimos días han circulado informaciones inexactas acerca del debate para nombrar plenarios a ciertos profesores de la Facultad. La mayoría de graduados, integrante del bloque opositor en el Consejo Directivo de la Facultad de Filosofía y Letras, se dirige a la comunidad universitaria para hacer algunas aclaraciones necesarias. Agradecemos su más amplia difusión.

1.
En su última sesión ordinaria el Consejo Directivo de la facultad no rechazó la propuesta de nombrar tres profesores plenarios, sino que sólo postergó la decisión definitiva al no pronunciarse sobre ella.

Sin embargo, aprobó la renovación en sus cargos de titulares a los profesores Osvaldo Guariglia, Edith Litwin y Beatriz Sarlo recomendada por los jurados que actuaron en sus concursos.

Los dictámenes de dichos jurados contenían dos partes. En la primera, recomendaba renovar la designación de los mencionados como profesores titulares, cosa que el Consejo aprobó.

En una segunda, el jurado se pronunciaba por nombrarlos también como profesores plenarios. Con ello se empezaría a aplicar la nueva reglamentación para esa figura contemplada en el Estatuto Universitario. Básicamente, se distingue como profesor plenario a aquella persona que por sus cualidades académicas y éticas merece acceder al máximo cargo para un docente en actividad.

Sobre esta segunda parte del dictamen de los jurados, el Consejo, a propuesta de la minoría de profesores, decidió, en votación dividida, no pronunciarse sobre el tema de los plenarios y demorar la decisión final hasta que todos los profesores en idéntica situación tuvieran la misma oportunidad.

Esta propuesta tuvo el sentido de incluir también a otros profesores que últimamente ganaron sus concursos de renovación y cuyos jurados --por razones que el decanato de la Facultad deberá explicar-- no pudieron conocer la nueva reglamentación para decidir sobre el particular.

En nuestra Facultad existen profesores con trayectoria suficiente para acceder al cargo de plenarios. Nuestro bloque opositor en el Consejo Directivo considera que debe hacerse un uso seriamente académico, pero también equitativo, de la nueva reglamentación. Cada caso debe ser estudiado evitando todo clientelismo o uso discrecional.

2.
Entre las falsedades que circularon, la más ridícula es aquella según la cual nuestro bloque tiene un comportamiento "faccioso". Los propios interesados en propagar esta acusación no pueden ocultar que cada uno de nosotros se expresó libremente según su conciencia y su mejor entendimiento. Como corresponde a un grupo que valora la pluralidad de opiniones, nuestra votación arrojó un resultado diverso hubo en ella votos afirmativos, negativos y abstenciones sobre el tema que nos ocupa. ¿Puede ser éste el resultado de un accionar faccioso?

En cambio, y como suele suceder, la mayoría de profesores y la minoría de graduados votó automática y sistemáticamente de la misma manera, apoyando sin distinciones el nombramiento de O. Guariglia, E. Litwin y B. Sarlo como profesores plenarios.

La mayoría de graduados en el Consejo respeta el trabajo de todos los profesores, pero no iguala sus méritos académicos, su trayectoria ética y ciudadana ni su relevancia intelectual en base a su grado de proximidad con el poder.

3.
En el transcurso de esta semana se anunciará el calendario electoral para que los tres claustros de nuestra facultad elijan un nuevo Consejo. El momento es propicio para discutir opiniones y debatir ideas porque se abre para la universidad, como todos sabemos, un período marcado por una crisis aguda que llevará a grandes definiciones.

La falta de ideas y el puro interés en el beneficio corporativo que se ampara en el prestigio de algunos individuos para beneficiar a otros, no pueden ser disimulados con acusaciones fuera de contexto y falsedades evidentes. Un debate electoral en la universidad no debe tener semejantes fundamentos.

Nuestro bloque de oposición se pronuncia a favor de la educación universitaria pública y gratuita, pero también se compromete a defender una educación mucho mejor que la actual.

No sólo queremos profesores plenarios en casos justificados, nombrados mediante procedimientos democráticos y ecuánimes. Queremos también auxiliares docentes que cobren por su trabajo en lugar de verse condenados a la esclavitud "ad honorem". Por ellos el actual oficialismo no hizo nada. Queremos que los compromisos de la universidad con sus becarios se mantengan, que no se sigan expulsando recursos humanos y que se aumente el ritmo de concursos docentes, el cual ha decaído ostentosamente durante la actual gestión del decano Carnese y su oficialismo.

Se avecinan tiempos muy duros para el país y para su sistema educativo. Algunas versiones señalan que, después de las elecciones de octubre, el gobierno anunciará un nuevo presupuesto con importantes reducciones para la universidad. Al mismo tiempo, el rectorado ya declaró que el año próximo se le hará insostenible seguir absorviendo el 13% de reducción salarial sin transferirlo a sus docentes y no docentes.

Una gestión universitaria deber ser transparente y eficiente, pero también decidida en la lucha contra el ajuste permanente que no sólo profundiza la recesión económica, la miseria popular y la decadencia institucional, sino que amenaza directamente a la cultura y al futuro de sus jóvenes.

REPRESENTACIÓN POR MAYORÍA DE GRADUADOS

EN EL CONSEJO DIRECTIVO DE FILOSOFÍA Y LETRAS (UBA)

Buenos Aires, 28 de setiembre de 2001

 

Al Claustro de Profesores de la Facultad de Filosofía y Letras y a la comunidad universitaria

Los consejeros directivos de la Minoría de Profesores de la Facultad de Filosofía y Letras, con el objetivo de estimular la reflexión sobre los alcances de la condición de profesor titular plenario y sobre la necesidad de definir claramente los criterios para las designaciones particulares, queremos hacer llegar las siguientes observaciones, que atienden al proceso vivido en el marco del Consejo Directivo y a los resultados de las reuniones con distintos integrantes del claustro.

Cuando el jurado que se desempeñó en el concurso de renovación del cargo de profesor titular del profesor Osvaldo Guariglia propuso que este fuera designado profesor titular plenario, se empezaron a estudiar los antecedentes y los requerimientos de tal categoría.

Surgieron en relación con ello tres interpretaciones, que se apoyaban en distintos tramos del Estatuto Universitario y de la Resolución de Consejo Superior n° 3120 del 24 de noviembre de 1999 y que, por lo tanto, debían ser discutidas por el Consejo Directivo

1- La interpretación más amplia estimaba que, debido a la ausencia de un sistema de carrera docente como el que han implementado otras universidades, la designación de profesor plenario aseguraba la merecida estabilidad laboral – es un nombramiento permanente siempre que se apruebe el informe que el docente debe elevar al Consejo Directivo cada cinco años – del profesor titular que hubiera renovado su designación y que, a criterio del jurado, hubiera "acreditado capacidad sobresaliente en la formación de discípulos y fuera autor de publicaciones o trabajos que constituyeran aportes positivos a la respectiva disciplina", artículo 41 del Estatuto Universitario.

2- La segunda interpretación, más restringida en cuanto a los posibles beneficiarios, se apoyaba en el reconocimiento de que la designación de profesor titular plenario era honorífica. Por ello sostenía que, en la medida en que "los profesores titulares plenarios constituían la más alta jerarquía universitaria" (E. U., art. 41) y que para su designación era necesario el acuerdo de los consejeros directivos, lo que debía expresarse con el voto de los dos tercios de los integrantes del Consejo (art. 1° de la Resolución n° 3120 del Consejo Superior), las propuestas no solo debían ser evaluadas detenidamente sino que, además, se debía prestar particular atención a lo señalado por el artículo 37, inciso b, que sostiene que la designación de los profesores regulares debe asegurar "que la integridad moral y la rectitud cívica y universitaria sean condiciones fundamentales de los profesores y que la carencia de tales condiciones no puede compensarse por méritos intelectuales".

3- La tercera interpretación privilegiaba el aspecto institucional ya que planteaba la necesidad de definir la función de los profesores titulares plenarios dentro de la Unidad Académica involucrada. Sabemos que, si bien los profesores titulares plenarios integran una serie (art. 40 del Estatuto Universitario "Los profesores regulares son titulares plenarios, titulares, asociados o adjuntos") no hay un llamado a concurso especial para tal categoría sino que esta posibilidad se inicia con la recomendación del jurado y sólo en el caso de renovación del cargo de profesor titular, que es la instancia en la cual se puede proponer al docente "en una categoría superior a la del cargo que ocupa", Res. N° 3120. El cargo de profesor titular plenario se considera, entonces, superior al de profesor titular ("La designación de profesor titular plenario podrá realizarse únicamente en las condiciones de este artículo", el 1°, que es el que establece la posibilidad de proponer ascenso de categoría) y podrá, además, ser rechazado por el Consejo Directivo, como en los otros casos, "según resulte de las necesidades de la enseñanza en la Unidad Académica y de la existencia de recursos presupuestarios", art. 1°, Res. 3120. Los que sostenían la interpretación que reseñamos aquí planteaban que debían resolverse, antes de comenzar con la designación de profesores plenarios en la Facultad de Filosofía y Letras, problemas diversos; entre otros, ¿la designación de profesor plenario deja libre un cargo de profesor titular que puede ser asignado interinamente o propuesto para un nuevo concurso?, ¿la categoría de profesor plenario altera la composición de cátedra?, ¿puede haber en una cátedra un profesor titular y un profesor titular plenario como hay, en otros casos, profesor titular y profesor asociado?, ¿el profesor titular plenario tiene una función distinta de la de profesor titular?, ¿puede, en ese caso, dirigir, orientar, coordinar orgánicamente a otros profesores titulares dentro de un campo disciplinario? ¿al profesor titular plenario se le exige el ejercicio de la docencia de grado como al profesor titular?

Como vemos, antes de considerar los casos particulares, era necesaria una decisión consensuada respecto de los alcances del cargo de profesor titular plenario para asegurar que en las respectivas designaciones se adoptara un criterio uniforme y evitar, así, deslizamientos irresponsables, inclusiones o exclusiones arbitrarias, o afectar al claustro de docentes con medidas inadecuadas que pesaran sobre su desempeño futuro. El Estatuto Universitario y la Resolución n° 3120 del 24 de noviembre de 1999 no resuelven algunos de los problemas de implementación que, por lo tanto, deben ser considerados por los Consejos Directivos. Esta fue una de las razones que llevaron a que la minoría de consejeros docentes estimara que no se podían hacer designaciones antes de discutir aquellos problemas en los ámbitos correspondientes e informar a la comunidad universitaria en su conjunto. Pero la otra razón que llevó a la postergación de las designaciones fue que, si bien al pedido respecto del profesor Osvaldo Guariglia se agregaron, primero, el de la profesora Edith Litwin y, luego, el de la profesora Beatriz Sarlo, en los otros casos de renovación de profesores titulares, en concursos anteriores o sustanciados en el mismo periodo que los de los profesores citados, no se había informado a los miembros de los jurados respectivos, de la Resolución n° 3120 que regula la posibilidad de propuesta de ascenso a una categoría superior. Por lo tanto, acordamos con los consejeros de la mayoría docente que se trataría la totalidad de los casos cuando, luego de haber enviado a los jurados involucrados el pedido de que se expidieran respecto de la posibilidad de ascenso, se recibieran las propuestas de designación, si las hubiera, de otros profesores plenarios. Queremos destacar que es una práctica habitual del Consejo Directivo tratar en la misma ocasión un conjunto de casos similares para poder confrontar unas actuaciones con otras, lo que en esta ocasión se vuelve un requerimiento casi ineludible por todo lo arriba señalado.

Ante nuestro asombro el acuerdo no se cumplió y en el orden del día de la sesión del 25 de septiembre comprobamos que se habían incluido únicamente los casos de los profesores Guariglia, Litwin y Sarlo. Frente a esto, insistimos en la posición inicial respecto de la necesidad de discutir la condición de profesor titular plenario y de la imprescindible consideración de la totalidad de los casos para asegurar un tratamiento igualitario de nuestros colegas.