Historia Inmediata


Colombia

 

LA MARCHA DEL 20 DE JULIO; UNA MARCHA NEGACIONISTA Y EXCLUYENTE

A propósito de la marcha que se celebro este reciente y glorioso 20 de julio en conmemoración de nuestra digna independencia, marcha para manifestar una exigencia y un clamor nacional para la liberación de los ``secuestrados´´ y en rechazo a las FARC, se vivió en ella no una unión nacional y repudio a la violencia, sino, se vivió la violencia misma, ésta no en armas pero si de ideas y pensamientos, fue una marcha de exclusión ideológica en donde solo se admitía la idea de la clase dominante y la de los paramilitares desmovilizados, y en donde todo pensamiento reivindicador y progresista era solo escoria terrorista que apoya el secuestro y a las FARC, como lo visto en las frases discriminadoras de no Chávez no FARC, y, POLO guerrillero. Asimismo, la gran marcha se vio marcada por el clasismo y el elitismo, todo esto por supuesto enmarcado en la lucha de clases. Fue una marcha impulsada por la ciudadanía de primera categoría en contra de un delito reprochable que las FARC come! ten en contra de dicha ciudadanía de primera. El secuestro de Ingrid, los diputados, senadores y los gringos, pero sobre todo Ingrid es la que hace que dicho flagelo tome dimensiones internacionales por ser ella ciudadana francesa y por la propaganda y el apoyo clasista de los medios de comunicación; aquí no hay cabida para los soldados y policías en manos de las FARC, el conocimiento de su flagelo solo se da como un relleno y para darle un impacto reprochable mayor a la sociedad por el sufrimiento de la ciudadanía de primera categoría. Así, surge el apoyo clasista y los conciertos de los cantantes multimillonarios, viene shakira, viene juanes y miguel bosé, todos a cantar en contra del secuestro, todos a cantar por su clase, todos a cantar a favor de la idea dominante.

Contrariamente a la marcha del 20 de julio, la del 6 de marzo cuyo fin fue manifestarse en contra de los paramilitares y de los crímenes de estado, no estuvo ni shakira ni juanes, ni hubo gran afluencia de la sociedad, lo que demuestra la hipocresía de los ciudadanos de primera categoría y la hipocresía de toda la sociedad producto de la idea dominante, tal como lo expreso marx; ``la idea dominante es la idea de la clase dominante´´ y, por ende, hay esa distinción entre la violencia bien vista ­violencia paramilitar- y la violencia mal vista y despreciable ­la causada por las FARC- todo eso producto de la distinción de clases dado que los crímenes de las FARC son mayoritariamente contra la ciudadanía de primera categoría adquieren resonancia internacional, pero, contrariamente, los crímenes de los paramilitares son hacia la ciudadanía de segunda categoría como los crímenes en contra de los sindicalistas, representantes estudiantiles, maestros, defensores de derechos humanos y militantes de la oposición política, etc, esta violencia es invisible para la sociedad y la comunidad internacional, como si no existiese y, en cierto punto hasta bien vista, como si unos crímenes fueran peores que otros, como si el secuestro fuera más atroz que los despedazados con motosierra, como si los 10 diputados asesinados por las FARC tuvieran más valor que los más de 4 mil militantes de la unión patriótica asesinados por los paramilitares en el genocidio más grande hecho en Colombia.

Esta distinción clasista queda evidenciada dentro del mismo flagelo del secuestro; los mantenidos por las FARC son conocidos internacionalmente, Ingrid, jara, los tres gringos, los diputados, unos muertos, otros rescatados, otros todavía cautivos, pero todos conocidos, claro son de primera. Pero ¿donde quedan los secuestrados por el ELN y los paramilitares? Según la categorización del conflicto de los crímenes y de los secuestrados, ellos no valen, son hombres y mujeres sin rostro y sin el valor clasista para impactar a la sociedad, al igual que los más de 4 millones de desplazados colombianos que viven en la miseria y en condiciones deshumanas, quedan olvidados por la sociedad y nadie marcha ni canta por ellos.

No marche el 4 de febrero y tampoco el 20 de julio, no me arrepiento de no haberlo hecho porque estoy convencido que Colombia no vive solo acciones delictivas o como lo llama el gobierno terrorismo, como las muertes y el secuestro, sino que dicho flagelo es consecuencia y se encuentra en el contexto de un conflicto armado e histórico. Ahora, partiendo de que Colombia vive un conflicto armado es necesario distinguir dentro del dicho quienes son secuestrados y quienes retenidos de guerra, las FARC posee tanto los unos como los otros; Ingrid, los diputados y congresistas cabrían dentro de los llamados secuestrados dado su condición de civiles, pero, los militares y policías al pertenecer a una de las partes del conflicto (el estado) adquirirían el nombre de retenidos de guerra. Así, basado en que vivimos en una guerra seria ilógico e inaceptable exigirle a una de las partes en conflicto la liberación de retenidos ya que se estaría negando el conflicto mismo y su desarrollo histórico y político, a la vez que se eximiría detestablemente al gobierno de toda responsabilidad política.

Yo estoy de acuerdo con un canje humanitario y la negociación entre las partes para llegar en primera instancia a una regularización del conflicto como lo visto en partes tan antagónicas como en el conflicto de medio oriente entre Israel y palestina, un acuerdo en donde las partes se sienten a negociar para llegar a un tan anhelado acuerdo político en busca de la construcción de un país y una sociedad incluyente.

Jorge Luis Chacón Jimenez
Universidad Santo Tomas Sede Barranquilla
Colombia
 

 

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