Historia Inmediata


Colombia

 

Distinguido señor Oriola

Me encantaría debatir con Ud. pero no sobre un tema tan pueril -y perdóneme el término- como la instalación de las bases miliatres norteamericanas, que el gobierno de nuestro país ha permitido en nuestro país

Y digo pueril, porque se trata de un hecho que ya fue debatido de manera más que torpe en la pasada "Cumbre de Bariloche a la que yo he denominado "Sainete de Bariloche", por todas las payasadas latinoamericanas que allí se dieron.

En mi blog, destaqué la singular posición del presidente peruano Alan García, mostrándose como un tenorio de opereta bufa, con su homóloga de Argentina; la de Lula, mandatario brasileño exigiendo que lo llevaran a las playas, y a del hombre fuerte de Surinam diciendo que "ya esto va para muy largo".

¿Cree Ud. que esa farsa de Bariloche merece un debate? Y es que en realidad, no existe la posibilidad de un debate, sobre lo que no puede debatirse y disculpen ¡por favor! la cantinflada, muy -entre otras cosas- común entre los habitantes de nuestra sección del mundo.

Colombia tiene una posición firme en torno a la instalación. Según el gobierno, "las bases van porque van". Los otros integrantes de lo que nos corresponde en la parte sur del hemisferio, han rechazado, cada quien por su lado, la decisión colombiana. Pero...¿De qué sirvió esta muestra de reprobación casi unánime? ¿La convención barilochiana -no sé si este sea el gentilicio- condenó la postura de Colombia y la expulsó de Mercosur? Discutir para siempre tener algo que discutir, afirmaba Taine de los bizantinos, y eso parece que se repitió, aumentado y corregido, en la reunión de presidentes a la que aludo.

Sobre el hecho en sí, la articulación de los tales destacamentos militares de Estados Unidos aquí, creo que tampoco hay materia para discusión. El presidente Uribe ha esgrimido ya sus razones para permitirlo y sus antagonistas han mostrado las suyas para no admitirlo. ¿No sería demasiado bizantino enredarnos en una polémica sobre quién tiene o no la razón?

La situación ya ha sido más que analizada y sobresaturada en materia de información. La última palabra -como siempre- la tendrá Estados Unidos.

Yo le sugeriría, señor Oriola, esperar el hecho cumplido. Conocer las posiciones de nuestros gobiernos una vez materializada la situación, y entonces, sí, escudriñar en las consecuencias que produjo la decisión.

Por ahora, me parece inútil, continuar con un tema que a los propios gobernantes implicados en la justa, les pareció tan fútil, vacío e inane, que no vacilaron en soslayarlo y quizá ridiculizarlo, durante su reunión en Bariloche.

Un abrazo muy cordial

Pepe Sánchez
Químico, Periodista y Humanista Emérito de la Universidad del Atlántico
www.emisoraatlantico.com.com
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www.pepecomenta.com


 

 

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