Historia Inmediata


Colombia

 

¿Qué le pasa al Debate en Colombia?

La Historia reciente e inmediata en Colombia sigue sufriendo la falta de oportunidades para un debate nacional sobre el destino del país. La reflexión concienzuda y profunda sobre las tendencias y coyunturas brilla por su ausencia, y en cambio imperan "opiniones" que en cabeza de los medios de comunicación representan en mayor o menor medida un mismo sentido en la deliberación sobre los hechos que acaecen cotidianamente. Si bien, el Estado colombiano ha fortalecido una imagen un poco más eficiente en los últimos años, aún una sombra se cierne sobre los métodos en las luchas contra la guerrilla, los paramilitares y las bandas criminales, todos ellos, expresiones distintas de un fenómeno que aun no tiene dimensiones claras el narcotráfico.

En Colombia, pasa de todo y no pasa nada, los titulares de prensa día a día registran noticias cada vez más inverosímiles y atroces, la corrupción es descarada, la impunidad esta a la orden del día y la violencia sigue siendo la forma más común de resolver los conflictos en todos los ámbitos. Izquierda y derecha ya no son convenciones que permitan explicar lo que sucede, los hechos se presentan turbios y no es fácil entender las intenciones de los actores que intervienen en la vida política, económica y social, por lo tanto es aún más difícil predecir hacia donde se dirige el conflicto armado.

Colombia se ha acostumbrado a estos hechos, y con este estado de confusión de las cosas coexisten logros en ámbitos culturales y deportivos que se vuelven "la cara amable del país". Así, los colombianos seguimos conviviendo con la historia del narcotraficante más terrorífico y del guerrillero más viejo del mundo, y con artistas y deportistas de "talla" internacional.

¿Y al Debate? ¿Qué le pasa al Debate en Colombia? Mi hipótesis, es que el debate no avanza, ni en la red ni en el país, porque debatir implica reconocer interlocutores validos con los cuales discutir, debatir es básicamente dialogar y eso no sucede aquí. Colombia más que un país en guerra es un país sin reconciliación.

Este país, como se ha podido evidenciar en las intervenciones que me preceden, ha sustentado su conflictividad en las grandes desigualdades que históricamente hemos vivido, sin embargo más allá de la necesidad de acortar las brechas entre unas y otras orillas, pareciera que se hubiera enquistado la sed venganza.

Sin embargo, no todo está perdido, si bien no existen recetas milagrosas, Colombia tiene salidas. En este país hemos aprendido a explicar gran parte del absurdo nacional por medio de la formula "macondiana" que reza "la realidad supera la ficción" y si en este Macondo la realidad negativa supera con creces nuestra imaginación, existe la posibilidad de que las cosas positivas que pueden pasar aquí superen nuestras expectativas. Por supuesto esa transformación social no se resuelve con soluciones literarias, pero lo que se quiere señalar aquí es que en el carácter nacional tenemos una solución en germen y es encontrar los caminos que nos lleven al dialogo, a la confrontación de ideas y comencemos a superar la arcaica e inhumana idea de eliminar a los interlocutores cuando estos son radicalmente opuestos.

El debate en Colombia y el debate sobre Colombia no podrá fructificar en tanto los espacios de construcción de lo público no dejen de ser mera retorica, mientras tanto nuestros argumentos seguirán siendo débiles.

Javier Darío Montoya
Licenciado en Ciencias Sociales
Magister en Desarrollo Educativo y Social


 

 

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